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Tema: Debate: ¿Vinilo o CD?

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  1. #31
    MIK
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    Predeterminado Re: Debate: ¿Vinilo o CD?

    Ciertamente, la indústria musical (al menos en occidente) no ha sabido adaptarse a los drásticos cambios sufridos con la entrada de las descargas, lo que unido a la crisis económica que venimos padeciendo en los últimos años, ha provocado la delicada situación actual.

    Lo cierto es que es una lástima que la implantación del formato SACD no tuviera lugar, ya que tuve esperanzas de que al editarse este en formato híbrido (con dos capas de lectura, una codificada en DSD para lectores de SACD y otra codificada en PCM para los lectores de CD), pudieran abaratarse costes de producción y lograr establecer a largo plazo el formato.
    Aunque tanto los primeros lectores y discos editados en SACD eran ciertamente caros, con la llegada del formato DVD a finales de los 90 (que contaba con numerosos modelos compatibles con todos los formatos de disco óptico) podría haberse producido ese cambio (aunque no a una escala semejante a la que se produjo a principios de los 90 con la implantación del CD).

    Y aquí entra de nuevo la discordia entre los sellos discográficos y los fabricantes, ya que previos intentos por introducir nuevos formatos (particularmente, para acabar con el cassette) tras el arrollador éxito del CD resultaron estrepitosos fracasos:

    - el DAT (Digital Audio Cassette) de Sony en 1987, con el que querian un producto que mezclara lo mejor de los formatos CD (calidad digital) y cassette (portabilidad y funcionalidad). Su elevado coste fue el primer signo de peligro, aunque lo irónico fue que fue la misma indústria musical la que lo condenó al fracaso, ya que el hecho de poder realizar copias casi exactas de los CDs, LPs y cassettes existentes, no les hacía mucha gracia, llegando a crearse leyes de protección de copias (los primeros anti-copy) y largos procesos legales y judiciales durante algo más de cinco años (cuanto daño hizo Al Gore a la cultura musical y la libertad de expresión), quedando relegado a un uso profesional, donde tuvo mayor vida (no son pocos los álbumes o material inédito que hemos podido escuchar gracias a este formato, ya que los técnicos de los estudios de grabación usaron el formato durante décadas, por ser práctico y duradero, ya que muchas de las cintas originales podian extraviarse o deteriorarse, además de permitir a los propios músicos grabar sus maquetas o demos en cualquier sitio, sin la necesidad de desplazarse a un estudio).
    Por cierto, me parece increíble que el primer álbum editado en este formato (en 1988) fuese del grupo Wire, concretamente su The Ideal Copy editado originalmente en 1987 (tanto por ser un grupo inglés no precisamente comercial y por el título del álbum, parece que quien escogió a este como estandarte del formato tenía no sólo buen gusto, sino una mordaz visión de futuro );

    - el DCC (Digital Compact Cassette) de Philips en 1992, que tenía previsto conseguir el éxito que tuvo el walkman durante los años 80, sólo aguantó hasta 1996, ya que de nuevo, se sumaba un elevado coste con una poca disponibilidad de títulos, debidos al desacuerdo entre sellos musicales y fabricantes ;

    - el MiniDisc de Sony en 1992, contó con más éxito que el DCC, aunque nuevamente, la misma situación creada años antes por la guerra VHS vs. BETA (o la posterior del BLU-RAY vs. HD-DVD), cansó a fabricantes, sellos y aficionados, algo que sumado a lo que ya habia costado el hecho de asimilar el cambio a CD (que en aquellos momentos aún estaba en pleno desarrollo, así como el menor coste de precio que tenian los discos grabables comparados con los MiniDisc grabables), provocó que sólo en Japón siguiera vendiéndose con discreción, anunciándose la parada de su producción en 2011, pese a que todavía aguantaria un par de años más.


    Todo esto provocó (con razón, por desgracia) que los aficionados ya empezasen a estar cansados de gastar dinero en productos que, por contra del CD, apenas tuvieran cinco años de proyección, sumados a las dudas sobre su supuesta mejora de sonido. Como no, la indústria, en otro alarde de brillantez, decidió aprovechar el (merecidísimo) éxito del formato DVD, y pese a que Sony llevaba muchos años con el proyecto del SACD (aunque no se lanzase al mercado hasta 1999), decidieron lanzar otro formato más, el DVD-AUDIO, anunciando su compatibilidad multicanal (algo que el SACD también haría a los pocos años de su lanzamiento), dividiendo de nuevo a fabricantes (que estaban en pleno apogeo en el sector visual) y sellos musicales, ya escamados tras empezar a atisbar el declive que empezaba a verse en el horizonte, tras años dubitativos de excesos y proyectos que no iban a ninguna parte, algo de lo que aprenderían algunos sellos independientes, ganándose poco a poco la confianza de los aficionados y contando con una calidad distintiva e identificable (el sonido 4AD, por ejemplo).

    Aunque el formato SACD sigue vivo (desde luego más ahora que hace diez años), su popularidad a nivel comercial es escasa, siendo el formato escogido para sellos audiófilos americanos y europeos (Japón, de nuevo, es un mundo aparte, ya que tanto este como el CD, siguen disfrutando de unas considerables ventas, que suponen la mayor fuente de ingresos de la indústria musical a nivel mundial, no por nada disponen desde los inicios del formato de temas extras exclusivos). De nuevo es una lástima ya que durante los año 2002-2003, sellos como Universal y Virgin, editaron un respetable número de discos en este soporte SACD híbrido, aunque (en mi humilde opinión) cometieron errores de cierta importancia, como el no identificarlos como tal en casos como las reediciones de los Rolling Stones en digipak (ni en la carátula o contracarátula, ni siquiera poniendo una etiqueta, como si se hizo con la discografía de The Police) o mantenerlos apenas un año en catálogo.

    En lo referente a la exposición en tiendas, hemos visto de todo, aunque curiosamente, en mi caso, prefiero a veces cierto caos que me incite a rebuscar antes que una estéril exposición más fría e impersonal.
    Y con el paso de los años, las secciones en determinados establecimientos han ido disminuyendo, perdiendo mucho del material más arriesgado, dejando el mismo catálogo que en otras tiendas, lo que provoca que pierdan su identidad y resulten casi clónicos con poco de interés para aquellos aficionados más curtidos y sin el poder de fascinación que tenian las tiendas de antaño (vamos, que me ponen en una de las tiendas de la cadena Amoeba en EE.UU. y me quedo a vivir una semana entera).

    Curiosamente, en la mayoría de megatiendas en Japón, exponen los CDs, videojuegos o películas, de forma parecida a como se exponen los libros en librerías, destacando novedades en frontales, pero disponiendo del fondo de catálogo de forma que sólo se ve el lomo.
    Asimismo, no son pocos los grupos que cuidan a los fans, haciendo firmas de disco o regalando entradas para conciertos por la compra de este, etc..., lo que ha hecho que sea el país donde menos han influido la piratería o las descargas, manteniendo el sentimiento de lealtad y respeto de los aficionados por sus músicos favoritos.

    Spoiler Spoiler:


    Respecto al éxito de los vinilos entre los más jovenes, si bien es cierto que la indústria ha visto en ello un mercado por explo(r/t)ar y puede que haya quienes sólo se hayan apuntado a este fenómeno como a la moda de turno, con la perspectiva del tiempo, tanto su prolongada duración, como el progresivo éxito año tras año, trascienden la moda, y lo cierto es que es gratificante (y esperanzador) ver al sector joven de la población de nuevo, en las tiendas (después de años en los que los pocos que vamos a tiendas parecemos viejóvenes ), como nosotros en su día, apasionándose por la música tras descubrir (sean mejores o peores los equipos que sus escasos medios les permitan) que hay una musicalidad que no podían imaginar más allá del mp3 y dedicándole la atención y tiempo que se merece.

    Por otra parte, hay que destacar la gran mejoría de calidad en tocadiscos y agujas de serie media/asequible en los últimos años, comparados a sus equivalentes durante los años 80 y 90.
    También los LPs han mejorado la presentación, sólo hay que ver algunos diseños y colores que presentan muchos de estos, lo que unido a su disponibilidad limitada, les convierte en un producto más deseable y coleccionista que algunas de sus versiones en CD.

    Y lo más importante y relevante de este auge inesperado por el formato, es que debe ser la primera vez en la historia de la música grabada, que es el público quien ha plantado cara y ha hecho rectificar a la indústria musical tantos años de incertidumbre, con un formato (injustamente) eliminado de forma tajante al introducir el CD (aunque moribundo, nunca desapareció del todo), resultando ello en una especie de justicia poética.

    Y sí, en los últimos años hemos visto CDs presentados en formatos no tan cuidados como los mini-lp japoneses, que acaban rayando el compacto y/o rompiendo el cartón, pero a cambio, para no ver el vaso medio vacío, disponemos de un amplio abanico de cajas integrales/recopilatorias a precios de risa, pudiendo adquirir, por ejemplo una integral de sinfonías de Beethoven por el mismo precio con el que hace años apenas compraríamos una, o podemos encontrar cantidad de discos por menos de lo que cuesta una cajetilla de tabaco, con lo que, en cierto modo, es una época interesante para el cd.

    En fin, quien sabe cuanto durará el CD; aunque siguen fabricándose lectores tras años de darle también por muerto, lo importante es que nuevas generaciones disfruten y mantengan la tangibilidad y disponibilidad de un formato físico, que no, nunca volverá a ser lo que fue, pero que demuestra que, sea CD o LP, puede convivir en armonía con el streaming o lo que el futuro le depare a la música (o al cine, o a los libros, etc...).


    Saludos.
    davimo, Cyeste, Marty_McFly y 4 usuarios han agradecido esto.
    "And at the instant he knew, he ceased to know"

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