A mi ya el primer plano de la película me sacó de la misma, pensé que me estaban tomando el pelo. Las siguientes tomas por el pueblo, tan moderno y limpito para una zona de guerra, de risa, y cuando por fin llegamos a la playa con sus relucientes fachadas actuales y sus posmodernas farolas, cual paseo marítimo levantino, me acabaron de rematar. Si a eso le sumas mi creciente animadversión a Nolan, su vacuidad ampulosa, acabas juntando un pan con unas tortas. Lo siento Nolan pero no te compro el producto.