La maldición del celacanto…
MONSTER ON THE CAMPUS (1958)
Producción: Universal-International Pictures Co., Inc.
Distribución: Universal Pictures Co., Inc.
Director: Jack Arnold.
Productor: Joseph Gershenson.
Guion: David Duncan.
Fotografía: Russell Metty, en blanco y negro (1.85:1).
Dirección artística: Alexander Golitzen.
Decorados: Russell A. Gausman y Julia Heron.
Música (de stock): Paul Dessau, Irving Gertz, William Lava, Henry Mancini, Henz Roemheld, Hans J. Salter, Frank Skinner y Herman Stein [No acreditados].
Montaje: Ted J. Kent.
Reparto: Arthur Franz (Dr. Donald Blake), Joanna Moore (Madeline Howard), Judson Pratt (Teniente de policía Mike Stevens), Nancy Walters (Sylvia Lockwood) y Troy Donahue (Jimmy Flanders).
Rodaje: desde finales de abril hasta principios de mayo de 1958.
Estreno: el 22 de octubre de 1958 (en programa doble junto a LA SANGRE DEL VAMPIRO [1958], de Henry Cass).
Duración: 1:16:17 (Copia editada en DVD en 2009 por L’Atelier 13 Pictures dentro de su colección “Lo mejor y lo peor del cine de ciencia ficción” [LA 048]).
Ignoro si MONSTER ON THE CAMPUS (inédita en salas comerciales en nuestro país) es la peor película del gran Jack Arnold (1912-1992) dado que desconozco una parte sustancial de su (por otra parte no demasiado extensa) filmografía, pero no creo equivocarme si afirmo que es su peor obra dentro del género fantástico del que llegó a ser todo un consumado maestro en los años 50.
Gracias al éxito de la que (a tenor de lo que acabo de exponer) puede considerarse su obra maestra, EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE (1957),...
... compañías rivales (más poderosas) como Paramount o MGM requirieron de sus servicios, pero sus contribuciones no obtuvieron idéntica respuesta en taquilla en buena medida debido a los ajustados presupuestos con los que se vio obligado a trabajar.
* En THE SPACE CHILDREN (1958),...
... una cinta ciertamente paupérrima, pero para nada despreciable (y que en cierta medida puede considerarse como precursora siquiera tangencial de la mítica E.T. EL EXTRATERRESTRE [1982], de Steven Spielberg) volvió a colaborar con William Alland (1916-1997), el productor de sus grandes éxitos en la Universal-International. *
Con el rabo entre las piernas Arnold regresó a su antigua casa donde como “premio” le endosaron la dirección de la primera película como productor (en sentido estricto) del director musical Joseph Gershenson (1904-1988).
Y es que pese a contar con algunos de los mejores profesionales del estudio, especialmente el gran camarógrafo Russell Metty (1906-1978) [quien se manejaba igual de bien con el blanco y negro (como es el caso) que con el color (recordemos su excepcional trabajo en los melodramas más famosos del no menos grande Douglas Sirk y ganador de un Oscar en 1961 por ESPARTACO [1960], de Stanley Kubrick)], el guion del también escritor David Duncan (1913-1999) es, siendo generosos, digno de mejor causa.
Un argumento ciertamente demencial en el que se combina con igual desparpajo “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde” (1886), de Robert Louis Stevenson, el (histórico) descubrimiento de un segundo ejemplar (vivo) del presuntamente extinguido celacanto (Latimeria chalumnae) en 1952 y los efectos biológicos de las radiaciones ionizantes (¡!).
El doctor Donald Blake (casualidades de la vida el mismo nombre que el del alter ego de “El Poderoso Thor” [1962] marveliano…), profesor de paleontología del departamento de ciencias de la universidad de la (ficticia) localidad de Dunsfield, California, recibe en préstamo (cortesía de su colega, el doctor Moreau [sic] de Madagascar) un ejemplar del mencionado celacanto, un pez de aletas lobuladas que se creía extinguido desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años.
El (alegre) descuido con el que tratan al (preciado) animal se justifica (¡científicamente!) en que el mismo fue previamente sometido a radiaciones ionizantes (en concreto rayos gamma, los mismos que convertirán al también doctor Bruce Banner en “El Increíble Hulk” [1962]… marveliano…) para su conservación.
La explicación tan descabellada que se da al hecho de que una especie tan antigua (apareció en el Devónico, hace unos 400 millones de años) haya llegado hasta nuestros días consiste en las singulares propiedades de su plasma sanguíneo que no solo ha logrado ralentizar el paso del tiempo sino que inoculado en otros seres vivos es capaz de revertir la mismísima Evolución (¡¡!!).
Con una idea tan peregrina no resulta extraño que a raíz de que el mencionado doctor (encarnado por Arthur Franz [1920-2006], protagonista de la espléndida THE SNIPER [1952], del delator arrepentido Edward Dmytryk) se hiera la mano al manipular el pez con sus afilados dientes...
... y a falta de un botiquín en el laboratorio no tenga mejor idea para calmar el dolor que meterla en el agua producto de la descongelación del hielo que ayudó en la preservación del ejemplar, provoque que este se convierta (cual zombi moderno) en una especie de señor Hyde antediluviano (¡¡¡!!!).
La reiterada mención a la obra maestra de Stevenson no es un brindis al sol puesto que como Blake explica al inicio de la narración durante una de sus clases magistrales....
... (a las cuales acude, por cierto, el guaperas Troy Donahue [1936-2001], poco antes de convertirse en el coprotagonista de los primeros melodramas de Delmer Daves en su última etapa como director/productor/guionista)...
... que si el hombre (o sea, el macho de la especie) no es capaz de controlar sus (violentos) instintos atávicos la humanidad (en general) estará avocada a su autodestrucción (¡¡¡¡!!!!).
Lástima que esa influencia stevensoniana solo se aprecie (y muy levemente) en el primer tramo de la historia como por ejemplo en ese sugerido tira y afloja que parece sufrir el protagonista entre el Bien (o el deber) y el Mal (o el deseo) y que está encarnado en las figuras de la (castrante) novia, Madeline (una bella, pero sosa Joanna Moore [1934-1997]),...
... y la (sensual) enfermera del doctor (en este caso en medicina) Oliver Cole (el siempre sólido Whit Bissell [1909-1996]), Molly (Helen Westcott [1928-1998], la esposa de Jimmy Ringo (Gregory Peck) en la obra maestra del wéstern, EL PISTOLERO (1950), de Henry King)...
... y que se saldará rápidamente con el asesinato de esta a manos de aquel.
La imagen de Molly colgada de un árbol es una de las más perturbadoras que nos ha legado el cine de aquellos años teniendo en cuenta la férrea censura impuesta por el Código de Producción creado por la propia industria cinematográfica.
Como decía, es una lástima que ese leve apunte stevensoniano quede rápidamente olvidado y el argumento se torne más absurdo de lo que ya de por sí era, lo cual no deja de tener su mérito.
Ojo al dato…
Una libélula que se posa sobre el pez muerto y que cual mosca cojonera ingiere su sangre revertirá en la forma de uno de sus ancestros gigantescos y pagará semejante afrenta intentando atacar al doctor en justa reciprocidad.
* Si uno se acerca lo suficiente a la imagen podrá percatarse de los hilos que la movían. Ah, esos tiempos de efectos especiales analógicos... *
Blake la matará clavándole un punzón cual si fuese un acólito de nuestro Conde favorito.
Pero ahí no quedará la cosa puesto que unas gotas de la sangre de la libélula caerán sobre el tabaco de la pipa del doctor y provocarán que este de nuevo se convierta de nuevo en el señor Hyde.
Si antes mató a su pretendiente (es un decir) ahora intentará hacer lo propio con su pretendida.
Blake, que se ha autorrecluido en una cabaña con el fin de probar mediante una sesión fotografía, que es él y no otro el autor de las muertes (se me olvidó mencionar que después de la enfermera acabó con la vida del guardaespaldas que le puso la policía porque sus sospechas apuntaban a que alguien que odia al buen doctor es el autor de los asesinatos) saldrá (lógicamente) trasquilado.
El monstruo destroza la instalación pero no antes de que la cámara saque una fotografía.
En la misma se observa el susodicho usando una indumentaria muy parecida a la que habitualmente lleva el buen doctor.
Para sorpresa del respetable nadie, salvo Blake, parece darse cuenta de semejante circunstancia.
* Por cierto, el incidente de la camisa me recuerda a las películas sobre la figura del Hombre Lobo facturadas por la Universal entre 1935 y 1943, sobre todo las protagonizadas por Lon Chaney, Jr., donde a pesar de la transformación jamás llegaba a rasgarse por completo la prenda.
Vamos, como los pantalones del citado Hulk…*
No sigo.
Es una lástima que la habitualmente cuidada puesta en escena de Arnold y la excelente labor tras la cámara de Metty (y de la envolvente música de stock [algo habitual en la Universal-International de la época]) sea incapaz de conseguir más que puntuales fogonazos de genio como especialmente la mencionada escena de la pareja de enamorados abrazados mientras que el cuerpo sin vida de la enfermera cuelga del árbol delante del que se encuentran.
Pese a todo, y como digo siempre, antes al menos las películas malas (o no demasiado buenas, no seamos tan rigurosos) duraban bastante menos que las actuales y decididamente eran mucho más simpáticas lo cual hace que su visionado no solo no sea una pérdida de tiempo sino que nos permite darnos cuenta de que hasta los más grandes cineastas también facturaban de vez en cuando cagarrutas (dicho de nuevo sin ánimo peyorativo).
Se agradecen además detalles como esa mano que surge de la espesura...
... y que nos recuerda poderosamente a la de la (desdichada) Criatura de la Laguna Negra al inicio de la proyección y que provocó más de un sobresalto al respetable al estar rodada en 3-D.
O la divertida insinuación de la mujer como el último paso evolutivo de la humanidad (recordemos que antes solo me he referido al hombre y no a la mujer) en las máscaras que Blake elabora de los eslabones que nos llevan desde nuestros antepasados más primitivos hasta la actualidad... de aquellos años...
Y aunque la edición de L’Atelier 13 Pictures no respeta el formato panorámico original (1.85) en el que fue exhibida la calidad de la copia es excelente.
Además, y como era habitual, la edición incluye un episodio de una serie televisiva de ciencia ficción de la época, en este caso procedente de TALES OF TOMORROW (1951-1953) y que también trata sobre un tema similar, aunque imagino que no de forma tan demencial.
Resumiendo.
MONSTER ON THE CAMPUS fue la última película fantástica (al menos en sentido estricto) rodada por Jack Arnold.
No tan lejos quedaban joyas (o joyitas) como IT CAME FROM OUTER SPACE, LA MUJER Y EL MONSTRUO, TARANTULA! o EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE.
Quedemos con estas, pero también disfrutemos en su justa medida de esta.
Ah, qué grande es el cine... pequeño...
Buenas tardes y, buena suerte.
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), profesor de paleontología del departamento de ciencias de la universidad de la (ficticia) localidad de Dunsfield, California, recibe en préstamo (cortesía de su colega, el doctor Moreau [sic] de Madagascar) un ejemplar del mencionado celacanto, un pez de aletas lobuladas que se creía extinguido desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años. 


















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porque vaya casualidad...










