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Tema: El callejón de las películas perdidas

  1. #426
    Senior Member Avatar de Alcaudón
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    La etapa Universal (1943-1950) del cineasta alemán Robert Siodmak (8 de agosto de 1900 / 10 de marzo de 1973):

    01. SON OF DRACULA (1943)

    T. O.: EL HIJO DE DRÁCULA



    Producción y distribución: Universal Pictures Company, Inc.

    Director: Robert Siodmak.

    Productor: Ford Beebe.

    Guion: Eric Taylor, a partir de una historia de Curt Siodmak.

    Fotografía: George Robinson, en blanco y negro (1.37:1).

    Dirección artística: John B. Goodman y Martin Obzina.

    Decorados: Russell A. Gausman y Edward R. Robinson.

    Música: Hans J. Salter (y Charles Previn y Frank Skinner).

    Montaje: Saul A. Goodkind.

    Duración: 1:20:16 (Copia en BD incluida en “Dracula: Complete Legacy Collection” [2017]).

    Reparto: Lon Chaney, Jr. (Conde Alucard/Drácula), Robert Paige (Frank Stanley), Louise Allbritton (Katherine Caldwell), Evelyn Ankers (Claire Caldwell), Frank Craven (Doctor Brewster) y J. Edward Bromberg (Profesor Laszlo).

    Rodaje: del 7 de enero al 2 de febrero de 1943.

    Estreno: el 20 de octubre de 1943 en México (como EL HIJO DE DRÁCULA) y el 5 de noviembre de 1943 en los EE.UU.





    Nueva Orleans, Luisiana, EUA / Tiempos modernos



    SON OF DRÁCULA – inédito en salas comerciales en nuestro país – fue el primero de los once largometrajes (ver Anexo I) que el cineasta alemán exiliado (como tantos otros de sus compañeros) Robert Siodmak (1900-1973) dirigió para la Universal (luego Universal-International) entre 1943 y 1949 e igualmente el tercero protagonizado (en este caso relativamente como enseguida veremos) por el personaje surgido de la fértil imaginación del escritor irlandés Abraham “Bram” Stoker (1847-1912), el Conde Drácula.



    A pesar del título de la película lo cierto es que la misma no acaba de dejar claro si el personaje encarnado por Lon Chaney, Jr. (1906-1973) es solo un vástago del aristócrata vampiro transilvano o el mismísimo Conde en persona, algo que apunta el profesor Laszlo (J. Edward Blomberg) cuando se entrevista por primera vez con el doctor Brewster (Frank Craven). Para rizar el rizo en los títulos de crédito finales Chaney aparece acreditado como “Conde Drácula”…



    De cualquier forma SON OF DRACULA no es continuación directa del “díptico” DRÁCULA (1931) / LA HIJA DE DRÁCULA (1936).

    No deja de ser paradójico el hecho de que a pesar del éxito de taquilla que supuso la cinta de Tod Browning (y Karl Freund) las secuelas se dilataron extraordinariamente en el tiempo.

    Eso sí, la segunda (y la mejor de todas ellas, a pesar del carácter pionero de la cinta protagonizada por Bela Lugosi) es la primera (valga el retruécano) en la que empiezan a aparecer parentescos en los títulos pertenecientes a los ciclos de cine fantástico y/o de terror facturados por la Universal…

    DRACULA’S DAUGHTER (1936)

    SON OF FRANKENSTEIN (1939)…

    El guion de Eric Taylor (1897-1952), aunque parte de una historia (¿original?) del hermano pequeño del director, Curt Siodmak (1902-2000), a pesar de no ser precisamente un dechado de virtudes no deja de tener su gracia puesto que el mismo bien podría ser una mixtura entre la mencionada “Drácula” (1897), de Bram Stoker...



    ... y “Cumbres Borrascosas” (1847), de Emily Brönte...



    De la primera tomaría parte de la trama (la decisión del Conde (o de su vástago) de salir de sus tierras ancestrales con el fin de extender sus dominios) y de los personajes (por ejemplo, existen claras equivalencias entre Frank Stanley / Jonathan Harker, Doctor Brewster / Doctor Seward y Profesor Laszlo / Profesor van Helsing).

    De la segunda el personaje más interesante de la película, Katherine Caldwell (un bella y elegante Louise Allbritton [1920-1979]),...



    ... que bien podría ser un émulo de la (co)protagonista de la inmortal novela de la mediana de los Brönte... que, recordemos, también se llamaba Catherine…



    Además si allí teníamos una finca denominada “Cumbres Borrascosas” aquí disponemos de una mansión que atiende al nombre de “Robles Oscuros”.

    Como decía al principio de mi exposición y retomo ahora que ha salido a colación el nombre a pesar de encontrarnos ante una nueva entrega de uno de los “Monstruos” (uso el entrecomillado porque algunos ciertamente no lo eran, como el de Frankenstein) de la Universal el Conde (o el hijo…) no es en realidad el protagonista de la historia sino la fascinante (y embaucadora) Katherine, heredera de “Robles Oscuros” (el personaje de la hermana mayor, Claire, apenas tiene entidad, lo cual no deja de ser curioso dado que la actriz que lo encarnó, Evelyn Ankers [1918-1985], había trabajado previamente con Chaney en EL HOMBRE LOBO [1941] y THE GHOST OF FRANKENSTEIN [1942]), una mujer que quiere vivir (y permanecer joven) eternamente, aunque para ello tenga que convertirse en vampiro.



    Y tal es su poder de seducción que logra que el Conde (o…) se case con ella (por lo civil, eso sí, aunque intuyo que a los responsables del Código de Producción les debió de dar un síncope ante semejante dislate... ) haciendo creer al noble que de esta forma adquiría legalmente su Abadía de Carfax particular.

    Claro que lo que en realidad quiere Katherine (y de ahí su filiación con el personaje brönteano) es primero destruir al Conde y después, pero sobre todo, compartir dicha inmortalidad con su amante, Frank (Robert Paige [1910-1987]), que aquí ejerce a modo de un Jonathan Harker un tanto descafeinado.



    O sea, que en este caso más que el agresor el Conde (o…) se acaba por convertir en la víctima de la ingeniosa trama ideada por la seductora Katherine, lo cual no deja de tener su gracia al subvertir por completo la esencia del personaje algo ciertamente novedoso teniendo en cuenta que estamos en los años 40.

    Pese a que Chaney no parecía el actor más idóneo para encarnar al vampiro lo cierto es que es bastante más parecido físicamente al personaje que Stoker describía en la novela que sus predecesores, aunque le sobren unos cuantos kilos. En este sentido solo es superado por John Carradine en los delirantes cócteles LA ZÍNGARA Y LOS MONSTRUOS (1944) y LA MANSIÓN DE DRÁCULA (1945), ambas dirigidas por Erle C. Kenton (el mismo individuo que firmó la espléndida LA ISLA DE LAS ALMAS PERDIDAS (1932)) que significaron el final de la etapa más gloriosa del estudio creado por Carl Laemmle (1867-1939).







    Aparte de los mencionados los dos personajes que más peso tienen en la trama son los encarnados por el veterano (y espléndido actor de reparto) Frank Craven (1875-1945), que como decía viene a ser como el Doctor Seward de la novela y J. Edward Bromberg (1903-1951), este sí todo un van Helsing en regla y con un parecido físico más que notable con el actor Edward (ya es casualidad...) van Sloan (1882-1964) que le antecedió.







    Gracias a la espléndida copia en BD cortesía de la Universal podemos disfrutar de la preciosista fotografía en blanco y negro del gran George Robinson (1890-1958), quien ya había hecho lo propio en DRÁCULA, EL RAYO INVISIBLE, LA HIJA DE DRÁCULA y LA SOMBRA DE FRANKENSTEIN.

    Igualmente destacar la atmosférica música de Hans J. Salter (1896-1994) (y de los no acreditados Charles Previn y Frank Skinner).

    O los efectos especiales del gran John P. Fulton (1902-1966) que nos permiten asistir por primera vez en la gran pantalla a la transformación del Conde (o…) en vampiro y viceversa.













    Y, por supuesto y a pesar de no ser más que un mero encargo, Siodmak da muestras más que sobradas de su talento detrás de la cámara con una puesta en escena elegante y donde me gustaría destacar especialmente aquella en la que el ataúd de Drácula (o…) emerge del fondo del pantano donde yace y de él surge el susodicho y se dirige como si andara sobre las aguas (otro gol que le metieron por toda la escuadra al Código puesto que emulaban la figura del vampiro a la de Jesucristo… ) al encuentro de su amada.

    En resumen.

    Una cinta ciertamente menor, pero con encanto y donde, paradójicamente, el personaje que da nombre a la cinta no es el auténtico protagonista.

    A pesar del éxito comercial de la propuesta la Universal “recompensó” a Siodmak con LA REINA DE COBRA (1944) – su primera película en Technicolor – y a Chaney con THE MUMMY’S GHOST (1944).

    Para que luego digan que no se cumple aquello de que… es de bien nacidos ser agradecidos…

    Y como curiosidad la cinta se estrenó antes en México que en los EUA.

    Y que yo sepa es la primera vez en que se usa el nombre de Drácula al revés, o sea, Alucard, en una película, un palíndromo ideado por el Conde y que enlaza de forma sibilina con el hecho de que un vampiro no se refleja en un espejo como todo lector de la novela recordará.

    Feliz tarde y espero seguir adelante con la revisión pese a todo y pese a todos.



    P. D. Próxima (y espero que telegráfica) entrega… LA REINA DE COBRA



    Anexo I:

    Largometrajes que componen la etapa Universal de Siodmak indexados según fecha de inicio de rodaje:

    1943, SON OF DRACULA

    1943, COBRA WOMAN / LA REINA DE COBRA

    1943, PHANTOM LADY / LA DAMA DESCONOCIDA

    1943, CHRISTMAS HOLIDAY / LUZ EN EL ALMA

    1944, THE SUSPECT / EL SOSPECHOSO

    1945, THE STRANGE AFFAIR OF UNCLE HARRY / PESADILLA

    1946, THE DARK MIRROR / A TRAVÉS DEL ESPEJO

    1946, THE KILLERS / FORAJIDOS

    1946, TIME OUT OF MIND / ALMAS BORRASCOSAS

    1948, CRISS CROSS / EL ABRAZO DE LA MUERTE

    1949, DEPORTED



    Anexo II:

    Largometrajes de la Universal protagonizados por el Conde y su estirpe (años 30 y 40) indexados según fecha de inicio de rodaje:

    1930, DRACULA / DRÁCULA / Tod Browning

    1936, DRACULA’S DAUGHTER / LA HIJA DE DRÁCULA / Lambert Hillyer

    1943, SON OF DRACULA / Robert Siodmak

    1944, HOUSE OF FRANKENSTEIN / LA ZÍNGARA Y LOS MONSTRUOS / Erle C. Kenton

    1945, HOUSE OF DRACULA / LA MANSIÓN DE DRÁCULA / Erle C. Kenton



    Anexo III:

    Los "Monstruos" encarnados por Lon Chaney, Jr. en sus años plateados en la Universal:

    1941, THE WOLF MAN / EL HOMBRE LOBO (WM-1) / George Waggner [“The Wolf Man”]

    1941, THE GHOST OF FRANKENSTEIN (F-4) / Erle C. Kenton [“The Monster”]

    1942, THE MUMMY’S TOMB (M-3) / Harold Young [“The Mummy”]

    1942, FRANKENSTEIN MEETS THE WOLF MAN / FRANKENSTEIN Y EL HOMBRE LOBO (F-5, WM-2) / Roy William Neill [“The Wolf Man”]

    1943, SON OF DRACULA (D-3) / Robert Siodmak [“Count Dracula”]

    1943, THE MUMMY’S GHOST (M-4) / Reginald LeBorg [“The Mummy”]

    1944, HOUSE OF FRANKENSTEIN / LA ZÍNGARA Y LOS MONSTRUOS (D-4, F-6, WM-3) / Erle C. Kenton [“The Wolf Man”]

    1944, THE MUMMY’S CURSE (M-5) / Leslie Goodwins [“The Mummy”]

    1945, HOUSE OF DRACULA / LA MANSIÓN DE DRÁCULA (D-5, F-7, WM-4) / Erle C. Kenton [“The Wolf Man”]

    Última edición por Alcaudón; 23/11/2025 a las 17:18

  2. #427
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    En la lista de largometrajes protagonizados por el Conde o su estirpe te has olvidado de "Drácula" de George Melford y, si me apuras, del "Abbott & Costello Meet Frankenstein", el último Dracula de Lugosi para la Universal.
    jmac1972, cinefilototal y Alcaudón han agradecido esto.

  3. #428
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    He obviado la primera por ser la versión hispana de la cinta de Browning, aunque en muchos aspectos (salvo el protagonista) la supera.

    Y la segunda por dignidad hacia el personaje.

    Ambas, por cierto, se encuentran en el excelente paquete editado por la Universal.

    jmac1972, mad dog earle y cinefilototal han agradecido esto.

  4. #429
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Pues la de Abbott y Costello creo que fue la primera película de Drácula (y de Lugosi) que vi de niño, en el cine, por supuesto.
    jmac1972, cinefilototal y Alcaudón han agradecido esto.

  5. #430
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    PROGRAMA DOBLE DE CINE NEGRO

    Al volver a la vida (I Walk Alone, 1947), de Byron Haskin



    Aunque a Haskin lo recordamos, sobre todo, por su contribución a la ciencia ficción, con su The War of the Worlds, y también por Conquest of Space o Robinson Crusoe on Mars, y especialmente en este foro por un film como Naked Jungle (¡esos fans de Eleanor Parker! ), también entregó algunos estimables films de cine negro, en particular este I Walk Alone, producción de Hal B. Wallis para la Paramount.

    Se trata de una película, quizá discreta, pero que ejemplifica muy bien dos aspectos del género. Primero, que los tiempos habían cambiado y que los gánsteres ya no eran unos tipos que, ametralladora Thompson en mano, intentaban hacerse con el control del negocio del alcohol durante la vigencia de la Ley Seca. Esos delincuentes han evolucionado y se cubren las espaldas con negocios de apariencia legal, sofisticando la manera de eludir el control de la justicia. Ahora, más que al FBI, parece que teman a los inspectores de Hacienda.

    Por otra parte, también se produce un relevo generacional a nivel actoral. A los Cagney, Raft, Bogart y compañía, se unen ahora actores más jóvenes, en este caso la pareja que forman Burt Lancaster (al que se le da más preeminencia en el cartel) y Kirk Douglas, actores muy físicos, atléticos, de gestos eléctricos. Douglas se mueve como una pantera enjaulada, mientras que Lancaster aporta una solidez granítica (aprovecho para decir que siempre he preferido a Lancaster antes que a Douglas, cuyo rechinar de dientes en ocasiones me parece excesivo).



    El argumento es perfecto para ilustrar esa evolución: Frankie (Lancaster) acaba de salir de la prisión después de 14 años. Durante este período su colega en el contrabando de cerveza, Noll (Douglas), ha prosperado y dirige un local nocturno de éxito. Frankie reclama su parte, tal como acordaron en su día, pero Noll no está dispuesto a ceder. Para intentar controlar a su antiguo amigo Noll intentará servirse de la cantante del local (y amante), Kay (una Lizabeth Scott que no llegó a ser una gran estrella, pero que tuvo una notable presencia en el cine noir de la época, como si fuera la alternativa a Lauren Bacall).



    La película va tejiendo una trama en la que se alternan los elementos románticos (surge el amor entre Frankie, que lleva 14 años sin estar con una mujer, y Kay, harta de humillaciones por parte de Noll, que está decidido a casarse con una mujer acaudalada, para seguir así su ascenso social) y delictivos, de los cuales será víctima un viejo amigo de Frankie y contable de Noll, Dave, un Wendell Corey de lo más parco en gestos, casi como si fuera un muerto en vida.



    Película entretenida, rodada mayoritariamente en estudio, en la que, como curiosidad, podemos ver al actor argentino Jorge (George) Rigaud, que en los 60 participó en varios films policiacos rodados en España.

    El único testigo (Witness to Murder, 1954), de Roy Rowland



    Más interesante me ha parecido este film de Rowland, todo un todoterreno del que recuerdo en particular un film: The 5.000 Fingers of Dr. T, también adscribible al cine fantástico. En esta ocasión se trata de una película producida por Chester Erskine (también firmante del guion) para la United Artists.

    Witness to Murder es un film no tan claramente encuadrable en el género negro, más bien estamos ante una película propia de un cierto drama criminal, muy de la época (incluso diría que a mediados de los cincuenta ya empezaba a estar demasiado visto), que juega con dos elementos bastantes frecuentes entonces: por un lado, los problemas mentales, en este caso la supuesta obsesión paranoica de la protagonista, una como siempre espléndida Barbara Stanwyck, aunque el papel (de “lady in distress”) no esté a su altura; por otro, los últimos coletazos del nazismo, encarnado por el escritor Albert Richter (un George Sanders espléndido, aunque el papel tampoco pase de lo tópico), que busca echar raíces en Estados Unidos, para lo que planea un matrimonio económicamente favorable (para el cual era un obstáculo la prostituta a la que asesina) y poder dar salida de nuevo a sus aviesas y megalomaníacas intenciones de dominar el mundo (hay un momento en que Sanders se viene arriba con un discurso en alemán de clara filiación hitleriana). En este último aspecto el film de Rowland nos puede recordar la wellesiana The Stranger.

    El arranque del film, aunque no original (por ejemplo, me viene a la memoria un film con Deanne Durbin dirigido por Charles David en 1945: Lady on a Train), seguro que nos recordará una de las obras maestras de Hitchcock.



    Cheryl (Stanwyck) ve desde la ventana de su casa un asesinato: un hombre (Sanders) estrangula una mujer en un piso del edificio de enfrente.



    Lo denuncia a la policía, pero no encuentran prueba alguna del crimen. A partir de ese momento, el interés de Richter será llevar a Cheryl hasta la locura, a base de hacerla dudar de su mente y, de paso, desacreditarla como testimonio ante la policía. Cheryl contará con el apoyo del inspector Lawrence (Gary Merrill), con el que, como es de esperar, surgirá el amor,



    pero la falta de pruebas y las incriminatorias de su desequilibrio mental que elabora Richter llevan a la mujer a la desesperación: llega a ser internada en un sanatorio y, al final, Richter la presiona para que se suicide. Eso da lugar a una secuencia final, muy hitchcockiana, en un rascacielos en construcción, donde es fácil también imaginar algunos momentos de Vertigo o el final de North by Northwest.



    Por supuesto, Rowland no es Hitch, pero con la inestimable colaboración de John Alton en la fotografía (que ofrece otro de sus extraordinarios trabajos de iluminación, con esos negros negrísimos marca de la casa) consigue entregar un film atractivo que merece un visionado.

    jmac1972, Alcaudón y cafava han agradecido esto.

  6. #431
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    PROGRAMA DOBLE DE CINE NEGRO

    Si hace unos días comenté un programa doble con producciones de la Paramount y de United Artists, ahora toca el turno a la Warner y a la Universal.

    Flamingo Road (1949), de Michael Curtiz



    Empezamos con la producción de la Warner, dirigida por uno de sus directores estrella, Michael Curtiz, un auténtico todoterreno, que rodó en multitud de géneros y siempre de forma solvente. En esta ocasión, como se apunta en el cartel que enlazo, “Mildred Pierce does it again”, una evidente referencia al film que Curtiz rodó unos años antes, protagonizado como este por Joan Crawford y Zachary Scott, y basado en una novela de James M. Cain. Flamingo Road, por su parte, es una adaptación de la obra teatral del mismo título de Robert y Sally Wilder (ninguna relación con el director al que estamos dedicando una revisión en otro rincón del foro), basada a su vez en una novela de Robert publicada en 1942. El propio Wilder firma el guion.

    La película es en buena medida un vehículo para el lucimiento de la Crawford, que frecuentó en esos años el cine negro, o por lo menos los dramas con elementos de cine negro. Este gira alrededor de la corrupción política. Lane (Crawford) se queda varada en un pueblo indeterminado (no sabremos nunca en qué estado de Estados Unidos nos encontramos) cuando la feria en la que trabaja como bailarina se esfuma ante la amenaza de un embargo.



    Se preocupa por ella el ayudante del sheriff, Field (Scott),



    un joven prometedor al cual quiere promocionar el corrupto sheriff, Titus Semple (un magnífico Sydney Greenstreet que llena la pantalla, y no solo por su volumen).



    La intención de Titus es que Field se convierta en senador del estado y luego gobernador, para poder satisfacer, con mayor libertad todavía, sus intereses económicos y, a su vez, seguir gozando del poder que despliega por medio de la extorsión y la amenaza de la prisión.

    Field se muestra como un hombre débil, sin voluntad, que a pesar de haberse enamorado de Lane, sentimiento compartido, cede ante Titus y se casa con la hija de una familia rica de Flamingo Road, el lugar donde vive la gente importante de la ciudad.

    Titus hace todo lo posible por expulsar del pueblo a Lane, para que no obstaculice sus planes, lo que los convierte en enemigos irreconciliables, más todavía cuando ella se case con Dan (David Brian), un importante constructor, acostumbrado a poner y sacar políticos según sus intereses. Pero Titus no cederá en su empeño de conseguir el cargo de gobernador. Si no es a través de Field, como hombre de paja, lo quiere para sí mismo.

    El final, como corresponde a la época, cortará las alas al sheriff (de manera traumática), castigará la debilidad de Field y permitirá la victoria moral de Lane, aunque su relación con Dave, y sobre todo el blanqueo que experimenta a lo largo del film este personaje, no resulta demasiado convincente.



    Una producción Warner con todos los atributos de la compañía, música de Max Steiner incluida, y una excelente fotografía de Ted McCord que mima a Joan Crawford con una iluminación que se centra en su rostro (¡esas cejas!), algo habitual en los buenos tiempos de la actriz.



    Murallas de silencio (One Way Street, 1950), de Hugo Fregonese



    Todo es peculiar en este film de la Universal, desde el director, el argentino Hugo Fregonese, del que desconozco casi toda su filmografía (solo he visto Man in the Attic, interesante adaptación de la novela de Marie Belloc Lowndes que Hitchcock llevó a la pantalla en The Lodger) a su improbable pareja protagonista, James Mason y la sueca Märta Torén (relación que, en mi opinión, no funciona en pantalla: no casan el adusto Mason y la empalagosa Torén), pasando por su título en castellano, que no tengo ni idea de a qué hace referencia.



    También sorprende la estructura de la película, a partir de un guion de Lawrence Kimble (que veo que participó en un buen número de películas de mediados de los 30 a principios de los 50, para luego dedicarse sobre todo a la televisión). Como se suele decir, empieza in media res: ha habido un robo de 200.000 dólares perpetrado por una pequeña banda de delincuentes, dirigida por Wheeler (el habitual Dan Duryea). Mientras esperan que lleguen dos miembros más de la banda para efectuar el reparto del botín, un médico que está con ellos por razones que desconocemos, Dr. Matson (Mason),



    se sirve de una burda estratagema para llevarse el dinero y además la amante de Wheeler, Laura (Torén), que parece enamorada del doctor, de forma nada convincente. Está a punto de frustrar su huida la aparición inesperada de uno de los ladrones ausentes (encarnado por otro habitual, Jack Elam), pero Matson lo mata y un oportuno accidente encubre su muerte. El accidente presenta una curiosidad para cinéfilos curiosos: el coche que conduce Laura choca con un camión, cuyo conductor es… Rock Hudson, en una brevísima aparición en pantalla sin acreditar.



    La huida de la pareja tiene un destino: Ciudad de México, pero una avería de la avioneta que los ha de llevar a la ciudad les obliga a instalarse en un pueblecito de la costa mexicana, en un cambio de registro y de ambiente notable. Allí, Matson acabará reconciliándose con la profesión médica y aceptando su relación con Laura.





    Pero sobre la película planea el fatalismo ya desde el mismo inicio, cuando un rótulo nos advierte que “Waste no moment, nor a single breath In fearful flight from Death; For no matter the tears that may be wept, The appointment will be kept...”, texto extraído de una “Song of a Fatalist” de la que no he sabido encontrar ninguna referencia. En todo caso, la suerte de la pareja parece echada desde el principio. Volverán a la ciudad con la intención de devolver el dinero a Wheeler a cambio de que este acepte que Matson se quede con la muchacha, pero un funesto final acabará con sus planes de futuro.

    Como curiosidad, señalar que otro de los bandidos es William Conrad, que muchos recordaréis como el orondo detective Cannon, en la famosa serie de los 70.
    jmac1972, cinefilototal, Alcaudón y 1 usuarios han agradecido esto.

  7. #432
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    James Mason (1909-1984) y Hugo Fregonese (1908-1987) se hicieron muy amigos durante el rodaje y de hecho el primero fue el padrino del segundo hijo del argentino y la bella Faith Domergue (1924-1999) con quien estuvo casado entre 1947 y 1958.

    De Fregonese comenté en este mismo rincón (y dentro del hilo dedicado al productor Leonard Goldstein [1903-1954], fundamental en la carrera del primero e igualmente grandes amigos) la última producción del gran Val Lewton (1904-1951), su único wéstern y su única cinta en color, APACHE DRUMS (1951).

    https://www.mundodvd.com/el-callejon...7/#post4933886

    Y en el hilo que más satisfacciones me ha proporcionado y dedicado al mago del suspense y como entrega nº 78...

    https://www.mundodvd.com/sir-alfred-...0/#post4805157

    Esta última producción independiente (bueno, relativamente) del mencionado Goldstein para la Fox.

    Última edición por Alcaudón; 22/11/2025 a las 21:06

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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Se me olvidó mencionar que Eureka! dentro de su colección The Masters of Cinema Series ha editado recientemente en BD BLACK TUESDAY (1954, MARTES NEGRO), la última colaboración entre Goldstein y Fregonese, aunque el primero falleció antes del inicio del rodaje y la producción pasó a manos de su hermano, Robert (entre cuya escueta filmografía podríamos destacar el wéstern de Jacques Tourneur, STRANGER ON HORSEBACK [1955], inédito en salas comerciales en nuestro país).

    https://eurekavideo.co.uk/movie/black-tuesday/

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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    La etapa Universal (1943-1950) del cineasta alemán Robert Siodmak (1900-1973):

    03. PHANTOM LADY (1944, LA DAMA DESCONOCIDA)



    Producción y distribución: Universal Pictures Company, Inc.

    Director: Robert Siodmak.

    Productora adjunta: Joan Harrison.

    Guion: Bernard C. Schoenfeld, basado en la novela homónima de William Irish (J. P. Lippincott Company, Philadelphia & New York, 1942).

    Fotografía: Woody Bredell, en blanco y negro (1.37:1).

    Dirección artística: John B. Goodman y Robert Clatworthy.

    Decorados: R. A. Gausman y L. R. Smith.

    Dirección musical: H. J. Salter.

    Montaje: Arthur Hilton.

    Reparto: Franchot Tone (Jack Marlow), Ella Raines (Carol “Kansas” Richman), Alan Curtis (Scott Henderson), Thomas Gomez (Inspector Burgess), Aurora (Estela Monteiro), Elisha Cook, Jr. (Cliff) y Fay Helm (Ann Terry).

    Rodaje: desde mediados de septiembre hasta finales de octubre de 1943.

    Estreno: el 28 de enero de 1944.

    Duración: 1:23:06.





    Coordenadas espacio / temporales:

    Nueva York / del 15 de julio al … de 1943

    ….

    Aunque LA REINA DE COBRA (primera película en Technicolor de su director) se rodó antes que LA DAMA DESCONOCIDA el estreno de esta le precedió en varios meses.

    A partir de ahora el adjetivo ordinal “primero/primera” va a ser el protagonista de las siguientes líneas…

    “Phantom Lady”, la novela del neoyorquino Cornell George Hopley Woolrich (1903-1968), fue la primera que apareció firmada con el seudónimo William Irish.



    Por su parte LA DAMA DESCONOCIDA fue la primera cinta producida por Joan Harrison (1907-1994), una de las dos mujeres más importantes (la otra sería, lógicamente, su esposa, Alma Reville) en la carrera de Sir Alfred Hitchcock como bien recordarán los amigos del foro que más satisfacciones me ha proporcionado a nivel personal.

    - Harrison coescribió los guiones de POSADA JAMAICA (1939), REBECA (1940), ENVIADO ESPECIAL (1940), SOSPECHA (1941) y SABOTAJE (1942).

    Posteriormente sería la productora de la mítica serie ALFRED HITCHCOCK PRESENTS (1955-1962). -

    Igualmente sería la primera incursión de Siodmak en el cine negro, el género que más (y mejor) cultivó el cineasta germano durante su etapa norteamericana.

    Y también fue la primera de las tres colaboraciones entre este y la bellísima y elegante Ella Raines (1920-1988), una actriz con un más que notable parecido físico con la igualmente celestial Gene Tierney (1920-1991)…





    - Las otras dos serían EL SOSPECHOSO (1944) y PESADILLA (1945), una de mis cintas predilectas del director. -

    Aunque no he leído la novela de Irish (ergo Woolrich) – y traducida en nuestro país, al menos inicialmente, como “La mujer fantasma”...



    – la película de Siodmak tiene un marcado acento hitchcockiano, algo seguramente atribuido a la mencionada Harrison e igualmente al éxito de las producciones dirigidas por el mago del suspense.

    LA DAMA DESCONOCIDA se adelantó a obras clave del cine negro como LAURA (1944), de Otto Preminger o LA MUJER DEL CUADRO (1945), de Fritz Lang, en las que son los personajes femeninos los motores de la trama.



    El inicio de la película es magistral con ese plano del sombrero y, sobre todo, de la mujer que lo lleva, esa “dama desconocida” a la que alude el título de la misma y sobre los que gira todo el argumento.



    A dicho bar acude Scott (un soso Alan Curtis), un respetado ingeniero civil, donde entabla relación con la dama en cuestión. Ambos están pasando por un trance amargo, el primero por la negativa de su (casquivana) esposa a concederle el divorcio y la segunda (como más tarde sabremos) por la (súbita) muerte de su prometido.



    Pese a todo ella accede a acompañarle a un espectáculo musical protagonizado por la famosa artista Estela Monteiro (Aurora [Miranda]) quien, casualmente, lleva un sombrero idéntico al suyo.





    - ¿Una forma sutil de indicar que el prometido de Ann (Fay Hem, o sea, la dama desaparecida) no era en el fondo trigo limpio?. -

    En la banda que acompaña a la cantante se encuentra el batería Cliff (un excelente Elisha Cook, Jr., uno de esos rostros ineludibles del cine negro de los años 40) quien no hace más que dirigir miradas lascivas hacia la hermosa desconocida.



    Después de separarse amistosamente (el Código de Producción no hubiese permitido un acercamiento más íntimo) Scott regresa a su piso.



    Para su sorpresa se encontrará allí con el inspector Burgess (el siempre sólido Thomas Gomez) y sus dos ayudantes...



    Con el retrato de su hermosa esposa de fondo...



    ... a la que jamás llegaremos a ver, pero que como en el caso de REBECA siempre parece acechar al protagonista el policía le comunica a Scott el motivo de que Marcella no haya salido a recibirle...



    - A este respecto recordemos que el estrangulamiento era el método más utilizado por los villanos en las películas de Sir Alfred. -

    Scott será, por tanto, acusado de asesinato, aunque como hemos visto al inicio de la proyección sea inocente.

    - De nuevo surge uno de los temas centrales en la filmografía de Hitchcock, la persona injustamente acusada de un crimen que no ha cometido. -

    Será entonces cuando haga por fin acto de presencia la auténtica protagonista de la historia, la secretaria de Scott, Carol (o Kansas, como la llama su jefe), encarnada por la maravillosa Ella Raines.





    Carol, enamorada secretamente de Scott,...



    ...será la persona encargada de demostrar su inocencia, aunque para ello tenga que poner en riesgo su propia vida y además contra reloj puesto que la fecha de la ejecución está muy próxima.

    Para ello contará con la ayuda (extraoficial) del arrepentido Burgess quien con el paso del tiempo se ha ido convenciendo de la inocencia de Scott.



    Como en ALARMA EN EL EXPRESO (de nuevo la sombra del británico…) tanto el barman, Mac (Andrew Tombes), como el taxista que llevó a la pareja al espectáculo, Al (Matt McHugh), como la artista niegan que Scott estuviese acompañado.

    El auténtico asesino no hará acto de aparición hasta pasada la mitad de la proyección, aunque ya antes haya actuado a la sombra sobornando a los dos primeros (en el caso de Aurora en realidad se se debe a que es incapaz de admitir el hecho de que otra mujer lleve un sombrero idéntico al de ella dado que son modelos exclusivos) para que mientan al ser interrogados por la policía.



    Y este no será otro que el mejor amigo de Scott, el escultor Jack Marlow (un demasiado hierático Franchot Tone, del que hace unas semanas comentamos CINCO TUMBAS AL CAIRO en el hilo dedicado a su director, Billy Wilder), un psicópata enamorado de la esposa del primero y que utiliza sus manos para moldear los cuellos de sus víctimas usando para ello una corbata.

    Marlow se encontraba (presuntamente) de viaje de negocios en Sudamérica y por eso no pudo (en teoría) testificar a favor de su “amigo”.

    Dado que como ya he dicho la identidad del asesino está clara el tramo final de la película se centra en esa carrera contra el tiempo de Cora por salvar la vida de su amado.

    Lo que hace grande a LA DAMA DESCONOCIDA no es tanto lo intrincado de la trama (que además presenta algunas inconsistencias dignas de mención) como la puesta en escena de Siodmak basada principalmente en la excepcional labor tras la cámara del gran Elwood “Woody” Bredell (1902-1969) – con quien volvería a colaborar en LUZ EN EL ALMA (1944) y, especialmente, en FORAJIDOS (1946), una de las grandes obras maestras del género – con un uso magistral de las luces y de las sombras...





    ... y en la interpretación de Ella Raines, como decía al principio de la crónica, una actriz que me recuerda poderosamente a Gene Tierney, aunque con un rostro más expresivo y unos bellísimos ojos en los que uno se perdería muy gustosamente.



    Otra de las cosas que sorprende es la prácticamente ausencia de una columna sonora lo que otorga a algunas secuencias como la espléndida del acoso al que Carol somete a Mac primero haciendo de convidado de piedra en su bar...



    ... y luego siguiendo a este al igual que lo hacía (supuestamente) la protagonista en LA MUJER PANTERA (1942), de Jacques Tourneur un carácter ciertamente ominoso.

    - Al igual que solía ser la norma en la Universal-International la escasa música es de stock, en concreto de Hans J. Salter (que aparece acreditado simplemente como director musical) y Frank Skinner. -

    No menos espléndida es la secuencia de la jam session, que además tiene un jugoso y nada velado carácter erótico a modo de salvaje coito (algo de lo que evidentemente no se percató la censura) y donde Cliff toca frenético la batería incitado por Cora que ha asumido el papel de una chica de alterne para poder sonsacarle la verdad.



    Ciertamente el final es el previsible con el enfrentamiento final entre el villano y la heroína...





    ..., giro final romántico incluido, pero ello no es un demérito para LA DAMA DESCONOCIDA, un título clave no solo para su director sino también para los nuevos tiempos en los que había entrado el cine negro desde inicios de la década.

    De visionado obligado para todo los amantes del (buen) cine.



    Buenas tardes/noches y, buena suerte.





    - Robert Siodmark, Joan Harrison, Ella Raines y Franchot Tone -
    Última edición por Alcaudón; 27/11/2025 a las 23:08

  10. #435
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Cita Iniciado por Alcaudón Ver mensaje
    ..., giro final romántico incluido, pero ello no es un demérito para LA DAMA DESCONOCIDA, el auténtico el pistoletazo de salida del cine negro (del auténtico cine negro, no del de gánsteres que carecía de denominación propia) de los años 40 adelantándose a PERDICIÓN, la mencionada LAURA o HISTORIA DE UN DETECTIVE.
    Con permiso de films, ya a principios de la década, como The Maltese Falcon (1941) o High Sierra (1941), pasando por The Glass Key (1942) o This Gun For Hire (1942), por no citar un puñado más. Lo de la "denominación propia" está cogido por los pelos, porque eso del "cine negro" vino después, pasando primero por la célebre colección de novela policiaca francesa, y fue un concepto introducido por la crítica cinematográfica (en concreto, se suele atribuir a Nino Frank, en un artículo de 1946 en el que mencionaba films como el de Huston anteriormente citado). O sea, que por buena que sea Phantom Lady, me temo que no fue el pistoletazo de salida del cine negro, no sé si de otras cosas.
    jmac1972, cinefilototal, Alcaudón y 1 usuarios han agradecido esto.

  11. #436
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Gracias por la matización, compañero. Evidentemente ha sido un lapsus calami y ya ha sido corregido.

    mad dog earle ha agradecido esto.

  12. #437
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    THE HAPPENING (2008, EL INCIDENTE)



    Twentieth Century-Fox presents / in association with UTV Motion Pictures / and Spyglass Entertainment / a Blinding Edge Pictures production

    Estreno en salas comerciales: el 13 de junio de 2008 (EUA y España).

    Dirigida por M. Night Shyamalan.

    Escrita por M. Night Shyamalan.

    Fotografiada por Tak Fujimoto, en color y formato panorámico (1.85:1).

    Musicalizada por James Newton Howard.

    Protagonizada por Mark Wahlberg (Elliot Moore) y Zooey Deschanel (Alma Moore).



    Si obviamos sus dos primeros (y escasamente conocidos) largometrajes EL INCIDENTE sería la sexta película del hindú M. Night Shyamalan (1970) tras el estruendoso éxito de taquilla que supuso EL SEXTO SENTIDO (1999) y que le convertiría en uno de los cineastas más importantes dentro del cine norteamericano del momento.

    EL INCIDENTE supuso además para su director un punto de inflexión en su carrera puesto que le preceden dos títulos de desigual calidad (por un lado su obra maestra, EL BOSQUE (2004) - incomprensiblemente inédita en BD en todo el mundo - y por otro la (injustamente) denostada LA JOVEN DEL AGUA (2005), una aproximación al imaginario de Steven Spielberg que se saldó con un notable fracaso en taquilla) y le suceden las que seguramente sean sus dos peores obras (aunque yo no lo afirmaría con tanta rotundidad después de ver alguna de las últimas…), AIRBENDER (EL ÚLTIMO GUERRERO) (2010) y AFTER EARTH (2013).

    No obstante EL INCIDENTE tiene más puntos en común con títulos posteriores como LA VISITA (2025), que significó su regreso al cine que mejor sabe hacer, y LLAMAN A LA PUERTA (2023).

    En cuanto a la primera, por el magnífico tramo que transcurre en el hogar de la señora Jones (una formidable Betty Buckley (1947), la inolvidable (segunda) madre de la mítica serie CON OCHO BASTA (1977-1981)), personaje que es todo un precedente de la (encantadora) pareja de ancianos que forman Pop Pop (Peter McRobbie (1943)) y Nana (Deanna Dugan (1940)).



    - De la misma forma podemos relacionar esta cinta con EL BOSQUE dado que en ambas hay tres reglas de obligado cumplimiento si uno quiere seguir viviendo… -





    Y por lo que respecta a la segunda, por el tono claramente apocalíptico de la propuesta y que nos remite fundamentalmente a dos títulos del mejor cine fantástico foráneo (LOS PÁJAROS (1963), de Alfred Hitchcock) y patrio (NO PROFANAR EL SUEÑO DE LOS MUERTOS (1974), de Jordi Grau).

    “El incidente” al que hace referencia el título de la película se prolonga desde un martes a las 8.33…



    ... hasta un miércoles a las 9.27, o sea, durante un solo día y se ciñe exclusivamente al noreste de los EUA.

    Al menos en un principio…

    Por su parte, la historia transcurre entre la primera fecha y...



    ... salvo la coda final...

    Semejante precisión nos recuerda el inicio de PSICOSIS (1960)…







    … sin duda el cineasta de cuyas fuentes bebe Shyamalan tal vez más veces de las que a muchos les (nos) gustaría…

    Aunque el propio director la consideraba como una cinta de serie B (algo ciertamente cuestionable dado su presupuesto) es precisamente esa (aparente) falta de pretensiones lo que le otorga un encanto especial.

    Gracias a la ominosa banda sonora de James Newton Howard (1951), a la contrastada fotografía de Tak Fujimoto (1939), a la pareja protagonista (un siempre sobrio Mark Wahlberg (1971)…



    ... y una celestial (y nunca mejor dicho dado el azul tan profundo de sus increíbles ojos) Zooey Deschanel (1980))…



    … y a lo ajustado de su metraje (91 minutos) EL INCIDENTE se deja ver con agrado de principio a fin, a pesar de que muchos discreparán del (inevitable) giro de guion final marca de la casa.

    Un final que yo interpreto como lo que hubiese ocurrido en ULTIMÁTUM A LA TIERRA (1951), de Robert Wise si la Humanidad no hubiese hecho caso a la advertencia de Klaatu (Michael Rennie)…



    … solo que en este caso la amenaza no procede de fuera (el espacio exterior) sino de dentro (la Madre Naturaleza).

    Algo que Shyamalan trata de expresar a través de las imágenes y no tanto de los diálogos dado que estos apenas tienen relevancia en la trama y de hecho se hacen reiterativos hasta la extenuación cuando de pretende explicar lo inexplicable.

    Antes de finalizar me gustaría destacar igualmente el magnífico inicio en Central Park, Nueva York cuando empiezan a acontecer las primeras muertes (en realidad suicidios) y que junto a la anteriormente mencionada secuencia en casa de la señora Jones nos proporcionan los mejores momentos de angustia y de terror de toda la película.



    Aunque no se sitúe entre sus mejores obras EL INCIDENTE es una cinta que yo recomendaría revisitar y que, como antes decía, sirvió de bisagra en la trayectoria de un cineasta mejor de lo que muchos opinan, pero peor de lo que el mismo se cree.

    Buenas tardes y, buena suerte.





    Anexo :

    Filmografía (como director) de M. Night Shyamalan:

    1992, PRAYING WITH ANGER

    1998, WIDE AWAKE / LOS PRIMEROS AMIGOS

    1999, THE SIXTH SENSE / EL SEXTO SENTIDO

    2000, UNBREAKABLE / EL PROTEGIDO

    2002, SIGNS / SEÑALES

    2004, THE VILLAGE / EL BOSQUE (THE VILLAGE)

    2005, LADY IN THE WATER / LA JOVEN DEL AGUA

    2008, THE HAPPENING / EL INCIDENTE

    2010, THE LAST AIRBENDER / AIRBENDER (EL ÚLTIMO GUERRERO)

    2013, AFTER EARTH / AFTER EARTH

    2015, THE VISIT / LA VISITA

    2016, SPLIT / MÚLTIPLE

    2019, GLASS / GLASS (CRISTAL)

    2021, OLD / TIEMPO

    2023, KNOCK AT THE CABIN / LLAMAN A LA PUERTA

    2024, TRAP / LA TRAMPA

    Última edición por Alcaudón; 30/11/2025 a las 17:45

  13. #438
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    El mayor problema de The Happening es clara y completamente el casting, que me parece no solo poco acertado, sino una elección muy desafortunada y que torpedea la película desde el primer minuto, a pesar de lo refrescante y sin pretensiones de la propuesta narrativa.

    Para mí es lo peor de Shyamalan en cuanto a resultado final. En cuanto a propuesta, Avatar es lo más flojo, sin duda.

    Lady in the Water forever, por cierto.
    jmac1972, mad dog earle, Alcaudón y 1 usuarios han agradecido esto.
    Charrán
    Del ár. hisp. *šarrál 'vendedor de jureles'.

    1. adj. Persona poco fiable, aprovechada o que actúa con picardía o engaño. Sinvergüenza, caradura o estafador.

    2. adj. coloq. Dicho de una persona: Que se comporta de forma similar o que evoca al cineasta James Gunn.

  14. #439
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Querrás decir AIRBENDER.

    No coincido con tu opinión sobre el reparto, pero sí comparto el injusto desprecio que sufre LA JOVEN DEL AGUA..
    Última edición por Alcaudón; 30/11/2025 a las 15:54
    mad dog earle y Muthur han agradecido esto.

  15. #440
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Cita Iniciado por Alcaudón Ver mensaje
    Querrás decir AIRBENDER.
    Cierto, me confundí con el título de la obra que adapta, que siempre acaba confundiéndome con los tour de force de Cameron...
    jmac1972, mad dog earle y Alcaudón han agradecido esto.
    Charrán
    Del ár. hisp. *šarrál 'vendedor de jureles'.

    1. adj. Persona poco fiable, aprovechada o que actúa con picardía o engaño. Sinvergüenza, caradura o estafador.

    2. adj. coloq. Dicho de una persona: Que se comporta de forma similar o que evoca al cineasta James Gunn.

  16. #441
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    PROGRAMA DOBLE DE CINE NEGRO

    Sigo con mis programas dobles de cine negro, aunque la segunda de esta sesión no encaja del todo dentro del género noir.

    La ciudad cautiva (The Captive City, 1952), de Robert Wise



    Discreto film noir, dirigido por un director llamado a empresas más lustrosas, Robert Wise, que tiene como mayor curiosidad el hecho de ser un descarado vehículo de promoción del senador por Tennessee Estes Kefauver, del Partido Demócrata (uno de los participantes en las primarias para la nominación del candidato presidencial del partido para 1952, aunque no fue el elegido), que cierra el film aleccionando a los espectadores sobre el peligro del crimen organizado y la labor de la comisión del Senado que presidía (US Special Committee to Investigate Crime in Interstate Commerce).

    Todo el film es una exposición del problema del crimen organizado, centrado en la infiltración de la mafia en el negocio de las apuestas. Jim Austin (un sobrio John Forsythe), director del periódico local de una pequeña y aparentemente tranquila ciudad ficticia, Kennington, investiga por su cuenta el asesinato de un detective de medio pelo, vista la inoperancia de la policía, dirigida por el jefe Gillette (Ray Teal).



    Detrás del crimen se encuentra en primera instancia uno de los factótums locales, Murray Sirak (inquietante Victor Sutherland),



    pero en realidad los responsables últimos son los mafiosos que están detrás del negocio, negocio del que viven muchos de los “honestos” habitantes del pueblo. A medida que vaya tirando del hilo, Austin va a tener cada vez más problemas, con los anunciantes del periódico, con la policía, con las fuerzas vivas de la población y, finalmente, con los matones de la mafia.

    La situación llegará a tal punto que tendrá que huir de la ciudad, acompañado de su circunspecta esposa (Joan Camden), porque teme por su vida.



    La película, de hecho, se cuenta en forma de flashback a partir de lo que Austin graba en una comisaría de camino a Washington, donde quiere declarar ante la comisión de Kefauver.



    Así, el desarrollo de la película queda enmarcado por un prólogo de huida y por el viaje final, con escolta policial hasta la capital.

    Por en medio, Wise, de forma discreta, ofrece una serie de momentos típicos del cine negro, desde el asesinato por atropello del detective a la paliza que recibe un joven fotógrafo del periódico, pasando por el “suicidio”, fuera de campo, de una de las denunciantes.

    Película sencilla, producida por Aspen Productions (propiedad, según leo en la Wikipedia, de Wise y Mark Robson, que supongo que intentaron aplicar lo aprendido con Val Lewton) y distribuida por United Artists, no pasa de ser uno de tantos films noirs de la época, pero merece un visionado.

    La segunda mujer (The Second Woman, 1950), de James V. Kern



    Como decía, no estamos propiamente ante un film noir, sino que más bien se trata de un drama con toques de misterio, en la línea de las hitchcockianas Rebecca o Spellbound. El inicio nos recuerda claramente la adaptación de Daphne du Maurier: un paisaje junto al mar en que destaca un edificio en ruinas, aunque en lugar de una mansión de aspecto gótico se trata de una edificación moderna, estilo Lloyd Wright.



    Una voz en off nos introduce en el asunto, la de Ellen (Betsy Drake), de visita en la población (localizada en la costa californiana de Carmel). La historia se inicia cuando Jeffrey (Robert Young) es rescatado de un garaje donde parece que está intentando suicidarse con el humo del coche. A continuación se nos cuenta en un largo flashback los antecedentes: Jeffrey es un arquitecto al que se culpabiliza de la muerte de su mujer en un accidente de tráfico, una presencia que va a sobrevolar todo el film, como la de Rebecca de Winter.

    Ellen se siente atraída desde el primer momento por Jeffrey (a pesar de lo anodina que resulta la interpretación de Robert Young).



    Pero este muestra un comportamiento extraño, agravado por una serie de circunstancias adversas: se rompe una estatuilla de manera fortuita; se seca un rosal; pierde un concurso para la construcción de un hospital porque no envió unos planos; ha de matar a su caballo porque se rompe una pata; muere su perro, envenenado; un cuadro, donde aparece el rostro de su mujer muerta, pierde el color, y, finalmente, su casa es pasto de las llamas.



    La duda que nos plantea el film es si es él mismo el que lo provoca todo, como forma de autocastigo por la muerte de su mujer, o si hay alguien que le quiere perjudicar o llevar a la locura (con un poquito de “luz de gas”, jugando con la inestabilidad mental de Jeffrey, como el personaje de Gregory Peck en Spellbound). Hasta el final la película mantiene el interrogante, incluido el pensar quién podría ser el responsable si no lo está haciendo el propio Jeffrey. La película nos depara alguna sorpresa final, aunque hay que decir que, en general, todo el film tiene un tono grisáceo, en la que quizá destacan, más que la pareja protagonista, algunos secundarios, como Henry O’Neill, Florence Bates o Morris Carnovsky. En resumen, una realización poco brillante de Kern y un guion hecho con retales de otros films mucho mejores, todo ello para una producción de Harry M. Popkin distribuida por United Artists.
    cinefilototal, Alcaudón y cafava han agradecido esto.

  17. #442
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    REVISANDO (PEQUEÑOS) CLÁSICOS: EL WÉSTERN

    WHISPERING SMITH (1949, SMITH EL SILENCIOSO)



    Producción y distribución: Paramount Pictures, Inc.

    Director: Leslie Fenton.

    Productor adjunto: Mel Epstein.

    Guion: Frank Butler y Karl Kamb, basado en la novela homónima de Frank H. Spearman (Charles Scribner’s Sons, Nueva York, 1906).

    Fotografía: Ray Rennahan, en Technicolor (1.37:1).

    Dirección artística: Hans Dreier y Walter Tyler.

    Decorados: Sam Comer y Bertram Granger.

    Música: Adolph Deutsch.

    Montaje: Archie Marshek.

    Reparto: Alan Ladd (Luke “Whispering” Smith), Robert Preston (Murray Sinclair), Donald Crisp (Barney Rebstock), Brenda Marshall (Marian Sinclair), William Demarest (Bill Dansing), Fay Holden (Emmy Dansing), Murvyn Vye (Blake Barton), Frank Faylen (“Whitey” Du Sang) y John Eldredge (George McCloud).

    Rodaje: desde mediados de abril hasta mediados de junio de 1947.

    Preestreno: el 9 de diciembre de 1948.

    Estreno: el 18 de febrero de 1949.

    Duración: 88 minutos.



    SMITH EL SILENCIOSO fue por un lado la primera película en color (Technicolor) del prematuramente desaparecido Alan Ladd (1913-1964) y por otro su primer wéstern protagónico.



    También fue el primero de los cuatro (ver Anexo al final del comentario) que rodó para la Paramount siendo el último de todos ellos (RAÍCES PROFUNDAS) no solo el mejor sino una de las grandes obras maestras del género.



    Prueba de la popularidad de la novela de Frank H(amilton) Spearman (1859-1937) que le sirvió de base es el hecho de que la misma ya hubiese sido llevada a la gran pantalla previamente hasta en seis ocasiones, tanto en el cine mudo (1916, 1917, 1926, 1927) como en el sonoro (1930, 1935).



    - Primera edición de la novela (1906) la cual incluye cuatro ilustraciones a todo color del gran artista N. C. Wyeth (1882-1945). -



    A pesar de ello SMITH EL SILENCIOSO es una adaptación libre de la misma (como, por otra parte, solía ser usual) dado que incluso el nombre del protagonista pasó de Gordon a Luke.

    El personaje que encarna Ladd (un actor mejor de lo que suele opinarse, pero cuya corta estatura era todo un reto para los directores con los que trabajaba), “Whispering” Smith (Smith el Silencioso o mejor dicho Smith el Susurrante), es un detective del ferrocarril, aunque antes actuaba como guardia armado en el vagón de las nóminas.

    El apodo hace alusión al carácter reservado y taciturno del personaje salvo cuando tiene que enfrentarse a los forajidos de turno.

    Al parecer los detectives Timothy Keliher y Joseph S. LeFors (1865-1940)…



    ... sirvieron de fuente de inspiración a Spearman a la hora de concebir a su célebre criatura.

    A pesar de encontrarnos ante un wéstern ciertamente menor me gustaría destacar algunos aspectos del mismo tanto desde el punto de vista del contenido como especialmente de la forma.

    En cuanto al primero la construcción del argumento en función de dos historias de amor frustadas.

    Por un lado la más tópica (aunque soterrada dado el carácter del personaje) entre Smith y la esposa de su mejor amigo, Marian (una bella y elegante, aunque un tanto insípida, Brenda Marshall [1915-1992], quien estuvo casada con William Holden entre 1941 y 1971)…





    ... y por otro la más jugosa (y desde luego mucho más sutil dado el Código de Producción imperante) entre el mencionado Murray (Robert Preston [1918-1987], cuyo interpretación en el musical VENDEDOR DE ILUSIONES [1962] es homenajeada en el primer episodio de la (intuyo) primera temporada de la recientemente emitada IT: BIENVENIDOS A DERRY [2025]) y Smith.





    Por lo que respecta a la segunda la preciosista fotografía en three-color Technicolor del gran Ray Rennahan (1896-1980), uno de los grandes pioneros en el uso de dicho procedimiento ya desde los años 20 (cuando entonces era únicamente two-color Technicolor), especialmente cuidada en los primeros planos de los protagonistas,…





    ... aunque igualmente destacable tanto en interiores como en exteriores.

    El wéstern era precisamente uno de los géneros (junto al musical) donde mejor se podían exponer las virtudes de la todavía incipiente fotografía en color.

    La Paramount no escatimó medios a la hora de dar cierto empaque a la producción puesto que al uso de las (costosas) cámaras de Technicolor (que recordemos no eran propiedad del estudio sino alquiladas a Natalie Kalmus [1878-1965], esposa del inventor y “hermana mayor” en lo que se refería al uso del color en todas y cada una de las películas que usaban este procedimiento) se unió la construcción de todo un pueblo de cinco acres de extensión, el tendido de 2.000 pies de vía ferroviaria o la utilización de locomotoras de la época.

    Eso sí, desconozco los motivos por los que se dilató tanto el estreno de la película algo que, por cierto, la emparenta con la mencionada RAÍCES PROFUNDAS, aunque en este caso los motivos fuesen otros completamente distintos.

    También me gustaría destacar la bonita partitura del británico Adolph Deutsch (1897-1980) posteriormente ganador de 3 Oscar (1951, 1955, 1956) y que brilló especialmente en esos años 40 y más concretamente en el cine negro con clásicos incontestables como EL ÚLTIMO REFUGIO (1941), EL HALCÓN MALTÉS (1941) o THE MASK OF DIMITRIOS (1944).

    Es una lástima que el verdadero villano de la función, y que está encarnado por el siempre excelente Donald Crisp (1882-1974), apenas tenga entidad...



    ..., o que no haya, a pesar de que se rumia a lo largo de toda la proyección, un enfrentamiento final como mandan los cánones con el guardaespaldas de este, Le Sang (Frank Faylen), un pistolero albino que parece todo un precedente de los malos malosos de los espageti wésterns de los años 60 y 70...



    Como decía al principio de mi disertación estamos ante un wéstern menor, pero ciertamente agradable y más todavía gracias a la espléndida copia a la que he podido acceder.

    Buenas tardes/noches y, buena suerte.



    P. D. Esta reseña no es sino el preámbulo de otra que podrá leerse en el rincón de la Hammer espero que en breve si mi estado de salud no empeora…



    …, pero que en realidad formaba parte de un programa doble dedicado al wéstern (clásico) que he tenido que dividir en dos partes (como DUNE…) por los motivos que acabo de alegar.

    Agur.

    Anexo:

    Filmografía primigenia (wésterns) de Alan Ladd:

    1949 / WHISPERING SMITH / SMITH EL SILENCIOSO / Leslie Fenton

    1951 / BRANDED / MARCADO A FUEGO / Rudolph Maté

    1951 / RED MOUNTAIN / SOLO UNA BANDERA / William Dieterle

    1952 / THE IRON MISTRESS / LA NOVIA DE ACERO / Gordon Douglas

    1953 / SHANE / RAÍCES PROFUNDAS / George Stevens (Se rodó antes que el anterior, pero se estrenó más tarde)

    1954 / SASKATCHEWAN / REBELIÓN EN EL FUERTE / Raoul Walsh

    1954 / DRUM BEAT / Delmer Daves (y productor)

    ...



    Última edición por Alcaudón; 21/12/2025 a las 21:58
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  18. #443
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    PROGRAMA DOBLE DE CINE NEGRO

    Otro programa más de cine negro, aunque sin vocación de convertirlo en costumbre. Como suele pasar cuando se habla del noir, la etiqueta se ajusta como un guante al primer caso, pero es más que dudosa, cuando no inadecuada, en el segundo. Lo “peligroso” es el hilo conductor del programa.

    Una profesión peligrosa (A Dangerous Profession, 1949), de Ted Tetzlaff



    Como dice la leyenda incluida en el cartel que adjunto, “thieves and killers are my clients”, los de Vince Kane (uno de los rostros más representativos del cine noir: George Raft), expolicía que, junto a su socio Joe (Pat O’Brien), se dedica al negocio de la gestión de las fianzas necesarias para la obtención de la libertad provisional, toda una institución en Estados Unidos que ha alimentado numerosos films.



    Pero la aparición de un antiguo amor, Lucy, con el rostro de Ella Raines (que no parece demasiado interesada en el personaje),



    lo va a implicar emocionalmente en un complicado embrollo, cuando resulte que su cliente, Brackett (Bill Williams, muchísimo más atractivo físicamente que Raft, algo que me da la impresión que molestaba más a Raft que al personaje que encarnaba), esposo de Lucy, muere asesinado.




    Investiga el caso un viejo colega, el teniente Nick Ferrone (Jim Backus, inolvidable padre de James Dean en Rebel Without a Cause).



    Film discreto de un director, Ted Tetzlaff, al que se suele recordar más como director de fotografía de films mucho más brillantes como la genial Notorious, de Hitchcock, o I Married a Witch, de René Clair, y decenas y decenas más. Quizá Raft era un actor demasiado rígido, con poco encanto, como para que esa historia de amor con Ella Raines funcione, en todo caso la película va desarrollando el argumento de manera un tanto rutinaria hasta la previsible aceleración final.

    Armas secretas (Highly Dangerous, 1950), de Roy Ward Baker



    Película británica estrenada al año siguientes que nos presenta una situación “altamente peligrosa”, como la profesión de Vince Kane. El título hispano va más al detalle: ese peligro se deriva de unas armas biológicas que supuestamente se están desarrollando en un innominado país centroeuropeo (en la zona de los Balcanes), bajo régimen autoritario, que, por la época del film, podríamos pensar que se trata de un estado comunista, aunque no se incide demasiado en la simbología propia de los países de detrás del Telón de Acero. Probablemente porque el film adapta una novela de Eric Ambler, “The Dark Frontier”, publicada en 1936, con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial. El propio Ambler escribe el guion, aproximando el contenido al estilo del maestro del género, Alfred Hitchcock, en particular a su The Lady Vanishes, con la que, además, comparte protagonista femenina, Margaret Lockwood,



    e incluso un secundario de lujo, Naunton Wayne, la inolvidable pareja de Basil Radford en el film hitchcockiano.



    Para dar más realismo a la cosa, Ambler inventó un lenguaje para los personajes del inexistente país balcánico, que tienen en el comandante Razinski, inquietante Marius Goring, su principal representación.



    Allí irá a parar la intrépida bióloga Frances Gray (la Lockwood, no Ana Obregón), a la que un agente gubernamental (el personaje de Wayne) ha convencido de implicarse en la peligrosa misión. Al parecer, Ambler cambió el género del protagonista, de hombre a mujer, para satisfacer las ganas de Lockwood de encarnar un personaje femenino “moderno”.

    Lamentablemente su pareja, el periodista Bill Casey, interpretado por el norteamericano Dane Clark, carece del atractivo necesario,



    lo que combinado a ciertos excesos grotescos de Goring y a lo inverosímil de la ambientación del país imaginario, da como resultado un film menor, entretenido pero fácilmente olvidable. En todo caso, sirva como recordatorio de un director, Roy Ward Baker (aquí aún acreditado sin el “Ward”), al que el mes pasado Dirigio Por dedicó un amplio dosier, y al que probablemente vuelva en más de una ocasión en las próximas semanas.
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  19. #444
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Por cierto, me he olvidado de citar que Roy (Ward) Baker trabajó como ayudante de dirección de Hitchcock en The Lady Vanishes, lo cual acentúa aún más la relación entre el film de Sir Alfred y Highly Dangerous.
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  20. #445
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Terror en una ciudad de Texas (Terror in a Texas Town, 1958), de Joseph H. Lewis



    Se trata del último film de Joseph H. Lewis (a partir de entonces se dedicó a la televisión), uno de esos directores de serie B, como Edgar G. Ulmer, que han pasado a la historia como “de culto”, por diferentes motivos. Y entre sus films de culto (como, por ejemplo, Gun Crazy) se encuentra este extraño western noir, cuyo mayor aliciente es la presencia (aunque originalmente no acreditada) de Dalton Trumbo como guionista.

    Otro de los elementos que lo caracterizan es ese enfrentamiento final, de lo más bizarro visto nunca en un western, entre el típico pistolero, Crale (un Ned Young que parece querer imitar en todo momento a Humphrey Bogart),



    y un Sterling Hayden armado… con un arpón ballenero.



    La historia que se nos cuenta bebe, sin duda, del clima de la época: el macartismo. Nos recuerda el argumento de Carl Foreman para High Noon. Un hombre solo, el marinero Hansen, de origen sueco (el acento que imposta Hayden suena bastante ridículo), vuelve al pueblo de su padre, en Texas, para descubrir que ha sido asesinado, y que la población, sheriff incluido, parece desentenderse del caso.



    Pronto comprende que el pueblo vive atemorizado por el magnate local, McNeil (Sebastian Cabot, una especie de trumpista avant la lettre), que quiere hacerse, por las buenas o por las malas, con todas las tierras (porque hay yacimientos de petróleo, algo que muchos ignoran).



    Para dominarlos por el terror, se sirve de un siniestro pistolero, vestido de riguroso negro, con dos pistolas, aunque tiene una mano inválida. Los paralelismos con el macartismo se pueden buscar fácilmente, aunque en este caso, a diferencia de High Noon, la población parece dispuesta al final a apoyar a Hansen en su enfrentamiento.

    Al margen de lo alegórico del argumento, el film de Lewis destaca por las extrañas decisiones de montaje y producción (el productor es Frank N. Seltzer): la película parece alargar innecesariamente los planos y caer con frecuencia en una especia de suspensión de la acción, que dota algunas escenas de una cierta ingravidez, no sé si intencionada o resultado de lo modesto de la producción (que, en muchas aspectos, parece televisiva). Sorprende también que se inicie con una selección de planos del clímax final, incluso antes de los títulos de crédito, a lo que hay que sumar una estridente banda sonora muy alejada de lo habitual en la música de western, firmada por Gerald Fried.



    En definitiva, una curiosidad, que algunos valoran con comentarios hiperbólicos. Entiendo que, por su rareza, pueda ocupar un lugar entre eso que se denomina “cult movies”, pero, sinceramente, me ha parecido un western muy mediocre, aunque interesante por todos esos detalles apuntados. Ah, y cosa a aplaudir, es breve: unos 80 minutos.
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  21. #446
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Si que es flojilla....
    Última edición por cinefilototal; 07/02/2026 a las 14:04
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  22. #447
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Camino de Santa Fe (Santa Fe Trail, 1940), de Michael Curtiz



    Vaya por delante de que, como es de esperar en una producción de la Warner de la época dirigida por Curtiz y con un reparto estelar (la pareja Errol Flynn-Olivia de Havilland presidiendo el cartel), Santa Fe Trail funciona de manera bastante efectiva como un film con un poco de todo: emoción, romance, aventura y acción. Lo del título ya es más discutible, porque, en realidad, más que hablar de ese camino a Santa Fe, la futura capital de Nuevo México, desde Kansas, todavía un territorio, no un estado, y la correspondiente construcción del ferrocarril, en la cual está implicado el padre (Henry O’Neill) del personaje de Olivia de Havilland, la película se dedica fundamentalmente a una alabanza más, por si hacía falta, al ejército, en particular a los militares salidos de West Point, y a una descripción escalofriante del líder abolicionista John Brown, en un tono más propio del cine colonial que de un western con cierta vocación historicista.

    Brown, interpretado con un exceso de histrionismo por Raymond Massey, se nos presenta como un líder enloquecido, un fanático religioso que parece extraído de las páginas más oscuras de la Biblia.



    Para liberar a la población esclava está dispuesto a sacrificar su vida y la de sus seguidores, presentados como una horda de criminales despiadados (arrasan un pueblo y no dudan a matar a quien intenta impedir su misión), entre los cuales medra Rader (un Van Heflin de aspecto avieso y mirada torva), un renegado del ejército, expulsado de West Point por introducir propaganda política (faltaría más, ¡que los ejércitos siempre son apolíticos!), además de alimentar un odio cerval para con Jeb Stuart (Flynn), el héroe positivo, blanco nuclear del film, todo sonrisa, valor, carisma y elegancia virginiana.



    Junto a Stuart, combate fielmente, a pesar de ser su rival en el amor de Kit Carson (De Havilland), George Custer, interpretado (intuyo que con deleite) ni más ni menos que por un joven Ronald Reagan llamado a ser, cuatro décadas después, presidente de los Estados Unidos.



    Sorprende la virulencia con que se muestra el movimiento abolicionista (como es de imaginar, Brown muere en la horca) y la condescendencia con que se trata la posición esclavista de los estados sureños.



    A lo máxima que se llega es a frases tipo: “este problema ya lo resolveremos nosotros en Virginia”. Mientras tanto, los esclavos afroamericanos no pasan de ser una nota anecdótica en pantalla, presentados sin ninguna dignidad. Aunque el alzamiento armado de Brown fue uno de los episodios que jalonaron el camino hacia la Guerra de Secesión, algo bien sabido por el público norteamericano, la película parece más bien una aventura sureña en la que desfilan por la pantalla, además de Stuart, Custer y otros jóvenes, futuros oficiales del ejército confederado durante la guerra, personalidades de la talla de Robert E. Lee o Jefferson Davis, que sería presidente de la Confederación. Personajes reales en un film que me temo que tiene muy poco de histórico.



    Si uno se abstrae de lo que se nos cuenta, y se ciñe a cómo se cuenta, se puede pasar una tarde más o menos distraída ante la pantalla, pero si uno se concentra en el discurso que subyace a la película… ¡hay para echarse a temblar! Me temo que de lodos como estos vienen polvos como los que han consolidado un liderazgo como el de Trump. ¿Y la fidelidad a los acontecimientos o el rigor histórico? Esa es, valga la redundancia, “otra historia”.
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  23. #448
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    Programa doble de serie B

    Modesto programa doble de films de serie B. Uno se puede inscribir en el subgénero “ apocalipsis nucleares”, muy "de moda" durante los años de la Guerra Fría; el otro, entra de lleno en el de animales asesinos, siendo en cierto modo un precursor de films posteriores.

    El día del fin del mundo (Day the World Ended, 1955), de Roger Corman



    Si hablamos de serie B en el cine estadounidense, hay un nombre que destaca por encima de todo: Roger Corman. Aquí entrega un film en blanco y negro, muy sencillo, con pocos decorados y un reparto limitado, al que filma con gran profusión de primeros planos, lo que confiere a la película un cierto aire televisivo, acentuado por la presencia de un rostro que acabaría siendo tan popular como el de Mike Connors (acreditado como Touch Connors), al que los de mi generación recordamos como el detective Mannix.



    Este Day the World Ended fue uno de los primeros films de Corman, el primero dentro del género de la ciencia ficción. Volvería años después con un argumento parecido, la supervivencia de unos pocos personajes después de la hecatombe nuclear, en films como The Last Woman on Earth, pero aquí hay más de una mujer, de hecho dos: una de ellas, Louise (Lori Nelson), será el objeto del deseo de un turbio personaje, Lamont (Mike Connors), que llega a un aislado valle montañoso conduciendo un descapotable acompañado de su amante, Ruby (Adele Jergens), una bailarina de striptease.

    La trama es predecible, y el final no sorprende, pero hay que reconocer que Corman lo trata con notable sobriedad, solo violentada por la presencia de un ser monstruoso (y, lo que es peor, grotescamente ridículo), inverosímil resultado de las radiaciones.



    Su presencia, afortunadamente escasa en pantalla, no va más allá de carnaza para las sesiones en los drive-in. Mucho más juego podría haber dado otro personaje, un hombre que presenta los primeros efectos de las radiaciones y un comportamiento extraño, pero la película no aprovecha el juego que hubiera podido dar su progresiva transformación (en la linea de The Quatermass Xperiment, estrenada el mismo año),



    prefiriendo concentrarse, incluso cayendo en lo reiterativo, en el triángulo amoroso entre Louise, Lamont y Rick (Richard Denning), el héroe de la ficción, con el añadido de Ruby.



    A pesar de que no pasa de discretísimo, me ha parecido visible.

    Picadura mortal (The Deadly Bees, 1966), de Freddie Francis



    Más discreto todavía es este film, según algunos el pionero, de abejas asesinas. A pesar de lo simplón de la propuesta y de lo patoso de su resolución fílmica, la película acumula algunos aspectos interesantes o como mínimo curiosos. Uno es que se trata de una producción de la Amicus, la gran rival de la Hammer, esta vez sin recurrir a la película de episodios. El otro es que la dirige Freddie Francis, aunque sea uno de sus trabajos más flojos. El guion, además, lleva la firma nada menos que de Robert Bloch, aunque al parecer Francis forzó su modificación para lo cual contó con Anthony Marriott. Finalmente, abundando en ese temible maridaje de los sesenta entre terror y cultura pop, The Deadly Bees convierte en protagonista a una cantante pop, Vicki Robbins (Suzanna Leigh), que viaja hasta una remota isla inglesa para descansar de una crisis nerviosa. Desafortunadamente, se encontrará que en la zona hay un tipo demente que está criando unas abejas asesinas que ocasionarán una serie de muertes.



    La película se resiente de lo torpe del planteamiento argumental y de lo desmayado de las interpretaciones, en particular de los dos protagonistas masculinos, ambos dedicados a la apicultura (lo cual, como es de suponer, intenta mantener al espectador en la duda sobre la culpabilidad del uno o del otro): son Frank Finlay y Guy Doleman, a cual más soso e inexpresivo.





    Queda como curiosidad adicional la presencia inicial, en un estudio de televisión, del grupo británico “The Birds” (no confundir con los californianos “The Byrds”) que interpretan uno de sus escasos éxitos, “That’s All I Need You For”. ¿Cuál es la gracia de su presencia en pantalla? Pues que su joven guitarrista respondía al nombre de… Ronnie Wood.





    En conjunto, programa para una de esas tardes perezosas en las que el encefalograma tiende a lo plano y uno prefiere recurrir a moderados divertimentos como estos antes que a mayores profundidades.
    Última edición por mad dog earle; 18/02/2026 a las 11:55
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  24. #449
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    "El día del fin del mundo", es un clásico de la serie "Z", la de veces que la habré visto en tv, y no porque sea buena, pero siempre te puede atrapar para una tarde tontorrona...

    La otra de las abejas, no la he visto nunca, aunque a tenor de lo escrito por mad dog earle, creo que no me he perdido nada.
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  25. #450
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    Predeterminado Re: El callejón de las películas perdidas

    No, nada de nada, solo si eres un fetichista de los Stones puedes satisfacer la curiosidad de ver al bueno de Ron Wood en sus primeros tiempos como guitarrista.
    cinefilototal y Alcaudón han agradecido esto.

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