A mí lo que me fascine es cómo esa música se funde con el sonido, llegando en momentos a confundirse (los golpes de Brenda Blethyn en el coche se convierten en teclas de máquina de escribir, que se convierte en música...). Además, tiene sentido narrativo una vez que sabes que todo es
la narración novelada de la futura Briony.
Está muy bien ver la película por segunda vez, fijándose en qué partes
son recuerdos de Briony, que presenció directamente, y qué partes son recreaciones a partir de lo que le han contado o de lo que se ha inventado.
Es muy curioso ver cómo Joe Writgh marca las transiciones entre esas partes con recursos cinematográficos (entre ellos la música), y cómo estilísticamente también se diferencian. Es una película de una enorme complejidad, pero al mismo tiempo sencilla, sin pretensiones.