Ganas de hacer buen cine, las hay. Pero cuando esas ganas chocan con que si el productor y las subvenciones, que si el distribuidor y los cines y que si el público y los prejuicios... Pues pasa lo que pasa
Efectivamente. Como todos los negocios en este bendito país.

EL que pone el dinero a veces no se da cuenta que una empresa, una inversión, o como se dice en esos ámbitos, una unidad económica, no es club de amigos, ni de socios, ni de relaciones personales.