Me permito extractar tu texto Campanilla, para iniciar mi opinión sobre Frances Ha, que por fin vi hace unos días, pero preferí dejar macerar las ideas antes de dar una opinión más firme. Me picó en gusanillo, prometí verla (adquirí el BD de Avalon en estas rebajas), y creo que era una deuda adquirida compartir con vosotros mis impresiones, porque a fin de cuantas me descubristeis el cine de Noah Baumbach, director que no conocía.
Si encuentro a una persona llorando a la salida de esta película, es por un motivo: evidentemente porque le ha entusiasmado, y porque se encuentra o ha encontrado no hace mucho, en una situación parecida a la de Frances. También cabe la posibilidad de que la estilizada poesía que destila la película, rellene el corazón de pasión y se traduzca en lágrimas. Personalmente soy un poco de ambas tendencias
Hay un momento durante la película en que llaman friki a Frances. Ese es el momento que me dolió, y con el que construyo la columna vertebral de la película. En un film en el que todos los personajes tienen prisa por crecer demasiado rápido, y en el que Greta Gerwig no encaja del todo; o mejor dicho, no encaja cómo el sistema quiera que encaje una persona. Frances es personalmente autónoma, soñadora, apasionada del presente, pero sobre todo inquebrantable. Con una personalidad a prueba de bombas y tendencias.
Su intima amiga Sophie, y demás compañeros y amigos ya están forjando su futuro; pero Frances no tiene tiene futuro porque tiene presente, viviendo según le vienen dadas. Ríe, lucha, corre y aprovecha el momento cómo si no hubiese un mañana, pero siempre con los pies en el suelo, teniendo siempre claro que necesita tener cierta estabilidad.
Spoiler:
Yo también me enamoro del personaje de Greta Gerwig. Quizá porque en ella veo reflejada en cierta manera mi vida, mis indecisiones, mis sueños no siempre logrados, y encima la película me da el impulso de verlo desde una óptica tan optimista, que me hace muy difícil contener las lágrimas. Salir a tomar un café con los amigos, llorar en el hombro de un ser querido y escucharle, cenar con mis padres, dar un paseo, montar en bici...
Rodar en blanco y negro digital me parece acertadísimo. No sólo por retrotraer al cine de otra época, sino por la extrañeza que supone ver el mundo actual de las grandes ciudades así. La nostalgia de un pasado, la volatilidad de un presente que se escapa a pasos agigantados y nunca volvera, pero siempre para dar paso a otro presente diferente. Ni mejor ni peor, simplemente distinto. Con un guión buenísimo, coescrito por la propia Gerwig, lleno de perlas y enseñanzas; situaciones maravillosas. Aparentemente sencillo pero realmente complejo por la cantidad de texto utilizado en sólo 86 minutos.
Spoiler:
La película me ha encantado. Ya tenía muchos tantos a su favor teniendo a Bowie en su haber, o al mismísimo Delerue (¡Ay Le Mépris y Godard!). Menuda banda sonora. Pero al final lo que subyace es una película vital, de una etapa mágica, para todos aquellos que tenemos una personalidad inquebrantable. Una verdadera maravilla. Una gozada poder compartir opinión con gente cómo vosotros, que curiosamente solemos ser los mismos. No puede ser casualidad
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Y no es que el final sea triste, ni emotivo, ni nada. Aunque a mí me parece precioso
. Lo que ocurre es me identifiqué tantísimo con la protagonista que en ese momento no pude evitar emocionarme muchísimo. Espero que no me viera mucha gente porque seguro que se preguntarían por qué leches estaba llorando de esa manera jajaja
(...)
Además añade una frescura divertidísima, y no me pareció una escena grosera ni que me sacase del contexto narrativo
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