Entrega n.º 42:
36. THE BIG HEAT (1953, LOS SOBORNADOS)
Director: Fritz Lang.
Productor: Robert Arthur.
Productor ejecutivo: Jerry Wald (no acreditado).
Producción y distribución: Columbia Pictures Corporation.
Guion: Sydney Boehm, basado en la novela homónima de William P. McGivern (Nueva York, 1953) [Serializada previamente en la revista “The Saturday Evening Post” en siete entregas, del 27 de diciembre de 1952 al 7 de febrero de 1953].
Fotografía: Charles Lang, en blanco y negro (1.37:1).
Dirección artística: Robert Peterson.
Decorados: William Kiernan.
Dirección musical: Mischa Bakaleinikoff.
Montaje: Charles Nelson.
Reparto: Glenn Ford (Sargento Dave Bannion), Gloria Grahame (Debby Marsh), Jocelyn Brando (Katie Bannion), Alexander Scourby (Mike Lagana), Lee Marvin (Vince Stone), Jeanette Nolan (Bertha Duncan), Peter Whitney (Tierney), Willis Bouchey (Teniente Ted Wilks), Robert Burton (Gus Burke), Adam Williams (Larry Gordon), Howard Wendell (Comisionado Higgins), Chris Alcaide (George Rose), Michael Granger (Hugo), Dorothy Green (Lucy Chapman), Carolyn Jones (Doris), Ric Roman (Baldy), Dan Seymour (Señor Atkins) y Edith Evanson (Selma Parker).
Rodaje: 29 días / del 17 de marzo al 18 de abril de 1953.
Duración: 1:29:34.
Estreno: 14 de octubre de 1953.
Recaudación: 1.250.000 dólares (Variety, 13 de enero de 1954).
…
La ficticia ciudad de Kenport
…
Al finalizar octubre de 1952 el (excelente y prematuramente desaparecido) productor Jerry Wald (1911-1962) [TÚ Y YO (1957), de Leo McCarey; VIDAS BORRASCOSAS (1957), de Mark Robson; EL LARGO Y CÁLIDO VERANO (1958), de Martin Ritt] abandonó la moribunda RKO del desequilibrado Howard Hughes y fue contratado por Harry Cohn para ocupar el cargo de vicepresidente y jefe de producción de la Columbia.
Recordemos que la pequeña compañía creada por Wald y Norman Krasna (Wald-Krasna Productions, Inc.) había producido CLASH BY NIGHT en 1951, además de una de las grandes obras maestras de Nicholas Ray como es THE LUSTY MEN (1952).
La buena sintonía que se dio entre productor y director durante el rodaje de dicha película fue determinante para que con fecha 8 de enero de 1953 Lang fuese contratado por la Columbia a razón de 1.500 dólares a la semana durante un año y con posibilidad de sucesivas prórrogas.
Fue igualmente Wald quien convenció a Cohn de que adquiriese los derechos de la novela de William P. McGivern (1923-1982) cuando la misma todavía estaba siendo prepublicada en forma de serial en la prestigiosa revista “The Saturday Evening Post”.
El excelente guionista Sydney Boehm (1908-1990) [MURO DE TIENIEBLAS (1947), de Curtis Bernhardt; RELATO CRIMINAL (1949), de Joseph H. Lewis; SÁBADO TRÁGICO (1955), de Richard Fleischer] sería el encargado de elaborar el libreto que, en líneas generales, seguiría fielmente la trama de la novela.
Si McGivern escribió la novela en tan sólo tres semanas, Boehm no le fue a la zaga y entregó un primer borrador el 16 de enero.
Semejante celeridad se debió, sin duda, a que ambos habían trabajado previamente como periodistas, el primero en el “Philadelphia Evening Bulletin” y el segundo en el “New York Evening Journal”.
A pesar de que LOS SOBORNADOS está considerada con toda justicia como una de las grandes obras maestras de Fritz Lang no fue este el director inicialmente escogido para filmarla.
Sería de nuevo decisiva la intervención de Wald para que el director austríaco se encargase del proyecto de tal forma que para finales de febrero ya se encontraba Lang revisando a fondo el libreto inicial junto a su autor (Boehm), el productor (Arthur), el mencionado Wald y el director artístico (Peterson).
- Este último había colaborado en las dos cintas que Nicholas Ray dirigió para la Columbia y Santana, la pequeña compañía creada por Humphrey Bogart, LLAMADA A CUALQUIER PUERTA (1949) y IN A LONELY PLACE (1950). -
La novela de McGivern formaba parte de un ciclo de cuatro obras que tratan sobre el crimen organizado y la (consiguiente) corrupción policial (e institucional).
- Cubierta de la primera edición, Dodd, Mead & Company, Nueva York, 1953 -
Las cuatro serían llevadas a la gran pantalla y las tres últimas además con guiones de Boehm.
“Shield for Murder” (1951) > BURLANDO LA LEY (1954), de Edmund O’Brien y Howard H. Koch
“The Big Heat” (1953) > LOS SOBORNADOS (1953), de Fritz Lang
“Rogue Cop” (1954) > PRISIONERO DE SU TRAICIÓN (1954), de Roy Rowland
“The Darkest Hour” (1955) > HELL ON FRISCO BAY (1956), de Frank Tuttle
Aunque la película transcurre en la (ficticia) ciudad de Kenport, los hechos que acontecen en la misma tuvieron lugar realmente en la mayor ciudad del estado de Pensilvania, Filadelfia.
El Código de Producción (o tal vez el sentido común) obligó a cambiar la denominación de la ciudad en la que intenta sobrevivir el incorruptible sargento Bannion (Glenn Ford).
De hecho, la trama de la novela se basaba en las investigaciones que llevaron a cabo simultáneamente tres periódicos de dicha ciudad, incluyendo aquel en el que trabajaba McGivern, dada la gravedad de los hechos que salieron a la luz pública y que no se atrevían a publicar por separado.
Aunque como ya he dicho LOS SOBORNADOS es una de las películas más personales de su director durante su visionado la pasada noche me he percatado de que algunos elementos (o personajes) de la misma la aproximan a algunos títulos de su mayor rival, el mago del suspense (Sir) Alfred Hitchcock.
Por supuesto dichas similitudes son producto de la mera casualidad... aunque no dejan de ser curiosas.
Por ejemplo, el inicio.
Si...
... finalizaba con el suicidio en plano subjetivo del villano de la función, el doctor Murchison (Leo G. Carroll)…
… LOS SOBORNADOS se inicia con el suicidio en plano subjetivo del sargento de policía Tom Duncan…
O por la presencia de tres actores hitchcockianos, pasados o presentes, como la veterana Edith Evanson (1896-1980)...
... , quien pondrá a Bannion tras la pista del asesino de su esposa…
… la guapa Carolyn Jones (1896-1983)...
... y coprotagonista además del gran clásico de la ciencia ficción LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (1956), de Don Siegel], que sufrirá en sus carnes el sadismo de Vince y que servirá de primera toma de contacto entre el protagonista y su némesis… o viceversa…
… o el impertérrito Adam Williams (1922-2006)...
... la mano derecha de Vince (y recordemos que Vince es la mano derecha de Lagana) y el autor material, aunque no intelectual, de la muerte de Katie…
Por supuesto, meros caprichos del destino… aunque ambos directores siempre mostraron su mutua admiración…
Como ya ha quedado meridianamente establecido la venganza es uno de los ejes fundamentales alrededor del cual giran muchas de las mejores películas de Fritz Lang.
Por centrarnos exclusivamente en su etapa norteamericana (aunque la misma ya era un tema central en obras como los dípticos LAS ARAÑAS y LOS NIBELUNGOS) no haría falta más que mencionar títulos del calibre de FURIA, LA VENGANZA DE FRANK JAMES, EL HOMBRE ATRAPADO, HANGMEN ALSO DIE!, ENCUBRIDORA… o LOS SOBORNADOS.
Aunque el motivo de la venganza sea distinto tal vez las dos películas que podrían ser una la imagen especular de la otra sean FURIA y LOS SOBORNADOS.
En ambas el protagonismo recae en un Juan Nadie cualquiera (allí el mecánico Joe Wilson (Spencer Tracy), aquí el sargento de policía Dave Bannion (Glenn Ford).
Y en ambas los protagonistas ejercerán su venganza al margen de la ley puesto que el segundo había renunciado a su placa cuando para él queda clara la implicación de los altos mandos de su departamento en la muerte de su esposa, la dulce Katie (Jocelyn Brando, hermana mayor de Marlon Brando).
- Me gustaría recordar que en la excelente HARRY, EL SUCIO (1971), de Don Siegel, el protagonista sólo entregaba la placa una vez completada su misión de acabar con la vida del delicuente. -
Lang muy inteligentemente focaliza buena parte de la película en la figura de Bannion, al que Glenn Ford otorga una dignidad y una humanidad a prueba de bomba… y perdonad la frivolidad…
Fue una idea absolutamente brillante el dividir la película en dos bloques.
En el primero se centra prácticamente en exclusiva en el personaje de Bannion de tal forma que el espectador sienta lo mismo que el protagonista y de esta forma cuando se produce la explosión en la que fallece su esposa lo vivimos como si fuésemos nosotros mismos los afectados.
En la segunda, por el contrario, el protagonismo se divide casi (y digo casi) a partes iguales entre Bannion, Debby (Gloria Grahame) y Vince (Lee Marvin).
En la primera somos testigos del día a día de Bannion y no sólo en lo referente a su trabajo como sargento de policía sino especialmente a su vida familiar, siendo su esposa Katie y su hija las personas que le ayudan a aislarse del peligroso mundo que acecha fuera.
Por su parte, en la segunda Lang se centra en la venganza (al margen de la ley, recordémoslo) que Bannion planea ejecutar contra el mafioso Lagana (Alexander Scourby) quien controla toda la ciudad con puño de hierro en guante de terciopelo y que parece sentir una (malsana) devoción por su difunta madre...
Para ello será determinante el testimonio de Debby, a la que Vince, en una de las escenas más recordadas del cine clásico (y, por supuesto, de la filmografía langiana), dejará desfigurada de por vida al arrojar sobre su rostro el contenido de una cafetera de café hirviendo.
Si a Bannion se la ha definido como un hombre familiar y un policía ejemplar, a Debby se la ha caracterizado por alguien más preocupada por su físico (son constantes sus miradas a todo espejo que se cruce en su camino) y por su estatus económico que le proporciona el ser la amante de un gánster como Vince.
En la citada escena del café somos testigos de cómo Vince no sólo se codea con alguna de las autoridades más destacadas de la ciudad, incluyendo al ex-jefe de Bannion, el comisionado Higgins (Howard Wendell), sino también la sumisión con la que todos ellos acatan las órdenes del gánster.
Gloria Grahame fue el único quebradero de cabeza que sufrió Lang durante el rodaje, algo seguramente acrecentado por el hecho de que tan sólo dos días después de haberse iniciado este (o sea, el 19 de marzo de 1953) la actriz ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto por la espléndida CAUTIVOS DEL MAL (1952), de Vincente Minnelli.
Grahame se había divorciado de su segundo marido, el mencionado Nicholas Ray, el 14 de agosto de 1952 y con el que había trabajado en dos películas antitéticas como son A WOMAN’S SECRET (1949) e IN A LONELY PLACE (1950).
Pese a ello la química entre Grahame / Ford y Grahame / Marvin es excelente y precisamente el carácter díscolo y frívolo de la actriz encajaba como un guante en el personaje de la pizpireta Debby.
Seguramente por ello el presidente de la Columbia, Harry Cohn, volvió a contar con Ford y con Grahame en la siguiente película del director, DESEOS HUMANOS (1954), remake de LA BESTIA HUMANA (1938), de Jean Renoir (y ya comentada por los compañeros en el rincón dedicado al director francés… si mal no recuerdo…).
- Creo que fue todo un acierto la elección de Grahame como antes lo había sido el de la felina Simone Simon, puesto que ambas tuvieron una vida pública y privada de lo más colorida… -
Si Gloria Grahame fue un mal necesario para el director por el contrario Lang siempre habló maravillas de Lee Marvin y seguramente por ello pese a que su presencia en pantalla es significativamente inferior a la de los dos protagonistas su papel de psicópata fue el que le lanzó a la fama (como antes había sido el caso de Richard Widmark y EL BESO DE LA MUERTE (1947), de Henry Hathaway).
Por su parte las relaciones de Lang con Ford fueron cordiales aunque no amistosas lo que no impidió, más bien todo lo contrario, que el personaje del sargento Bannion sea uno de los mejores papeles del actor…
… y al que la propia película hace un pequeño homenaje en la escena en la que abandona el local “El Retiro” después de su primer cara a cara con Vince y donde suena (sólo la música) la mítica canción “Put the Blame on Mame” que entonaba Rita Hayworth (en realidad Anita Ellis) en GILDA (1946), de Charles Vidor…
El Oscar conseguido por Grahame no fue el único acontecimiento que se produjo durante el rodaje de la película puesto que en la portada del 26 de marzo de 1953 de “Los Angeles Times” apareció la fotografía de la amante del director, la guionista Silvia Richards (1916-1999).
El motivo fue su comparecencia el día anterior ante el HUAC y en la que denunció a varios compañeros de profesión como presuntos comunistas, aunque no al propio director.
Recordemos que Richards fue la guionista original del proyecto abortado WINCHESTER ‘73 y de SECRETO TRAS LA PUERTA (1948) e igualmente la argumentista de ENCUBRIDORA (1952).
Para Lang la actitud de Richards fue un duro golpe y más teniendo en cuenta que le había pedido (infructuosamente) en matrimonio en 1950.
Pero volvamos a la película.
Como en la igualmente magistral ENCUBRIDORA, LOS SOBORNADOS es una historia de “odio, asesinato y venganza”, pero aquí esta última se trasladará del personaje de Bannion al de Debby y de esta forma el primero podrá salir indemne de la misma.
Esa transferencia no buscada de la venganza entre los dos personajes servirá además para unirlos y es entonces donde somos testigos de que Debby se ha enamorado de Bannion, alguien en las antípodas de Vince.
Muy hermosa es la muerte (si la Muerte es alguna vez hermosa...) de Debby mientras él le cuenta su vida cotidiana con su amada esposa y su adorada hijita.
El sacrificio de ella será una muestra del amor que siente por él.
Y aunque al final tanto Lagana como Higgins son detenidos y condenados el final es engañosamente feliz puesto que hemos visto a lo largo de la proyección como la corrupción de las instituciones públicas es un problema que está lejos de haber sido resuelto.
La vuelta a la rutina de Bannion, no obstante, es un símbolo del triunfo del bien sobre el mal.
Algo que, me temo, sólo acontece en las películas.
Quizás por ello cada vez me gusta más el cine y menos la vida real.
Buenas noches, buena suerte y pediros perdón por la demora en la entrega.
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