He vuelto del Lido hace poco, tras haber asistido al premio al "talento visionario" que le han otorgado a
Frances McDormand, inmediatamente antes de la proyección de los dos primeros capítulos de la miniserie de la HBO
Olive Kitteridge, en la sala grande.
Ha sido una ceremonia sencilla: esta vez el público asistente a la proyección hemos tenido que esperar a que los VIP's primero, y la homenajeada después, entraran en el recinto del Palazzo. Tras acomodarse, el director del festival ha hecho una pequeña loa de la actriz y esta ha subido al escenario para recoger el premio. Ha hecho un corto agradecimiento en italiano, ha posado brevemente para los fotógrafos que se amontonaban en la primera fila y ha vuelto rauda y veloz por el pasillo hasta las butacas del fondo, donde le esperaban su marido Joel Coen, su compañero en la serie Richard Jenkins, y la directora de "los chicos están bien", Lisa Cholodenko. Me ha hecho gracia la anécdota que mientras esperábamos a que la actriz cruzara el hall interior del Palazzo, Jenkins ha entrado como si nada y se ha colocada a la entrada de la sala con otros invitados, y sólo dos o tres frikis nos hemos dado cuenta de quien era
En cuanto a la miniserie, en la sesión de la tarde se han visto los dos primeros episodios, de un total de cuatro (los otros se podían ver esta noche a partir de las diez y media). A semejanza de films como "Behind the Candelabra" o "The Normal Heart", también presentados en festivales como Cannes,
Olive Kitteridge es la típica miniserie de la HBO: un producto de calidad, bien hecho, basado en esta ocasión en un libro (premio Pulitzer) de Elizabeth Strout, y pleno de grandes interpretaciones.
La historia narra la vida de Olive (McDormand) y su marido Henry (Jenkins) a lo largo de 25 años en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra. Ella, maestra de instituto, es una mujer de carácter, fría, distante incluso, pero fuerte a la hora de imponer sus opiniones y su forma de ver la vida; él, farmacéutico del pueblo, es un hombre amable y gris que se ve impulsado ayudar a Denise, su ayudante en el negocio, mucho más si cabe ahora que su joven marido resulta muerto en un absurdo accidente de caza. Olive, a su vez, mantiene una relación de ¿amistad? con otro de los profesores (Peter Mullan), y también ayuda a la madre de uno de sus alumnos más aventajados. Todo ese cúmulo de relaciones y sentimientos nos harán conocer a unos seres complejos y explorar sus emociones, sus miedos y sus contradicciones.
Como digo, solamente he visto la mitad de la serie (de cuatro horas de duración), pero lo catado me ha dejado muy buen sabor de boca. El drama se sustenta en una historia que poco a poco va construyendo un universo de personajes con sus misterios y secretos, y en lo formal en unas grandes interpretaciones de todo el elenco ... pero sobre todo en un EXCELENTE Jenkins, dueño y señor del primer episodio (lo de este hombre es acojonante: clava cada gesto, cada mirada, cada diálogo) y en una perfecta Francés McDormand, que adquiere más protagonismo en el segundo episodio, y que parece nacida para el personaje: fuerte, irónica y socarrona en todo momento. Me ha dejado con ganas de ver el final. desgraciadamente no tenía entradas para la sesión de la noche, así que habrá que esperar a que se estrene oficialmente en noviembre de este año ...
Al final, el público ha aplaudido efusivamente, los actores han saludado (McDormand se la veía muy espontánea, sencilla y amable) y han salido rápidamente (seguramente para asistir a algún Q&A). Sólo les he podido sacar una foto y de refilón:
Y hasta aquí mi crónica del festival. He estado leyendo un poco las críticas (y el enlace que ha puesto el amigo Tripley), y creo que, excepto Birdman, no he estado muy acertado en las elecciones de las películas para visionar, pero bueno; me llevo buenos recuerdos, y la satisfacción de haber visto unas cuantas pelis con los artistas que las han hecho posible en la misma sala ... un lujazo, vamos
Último atardecer en Venecia:
Un saludo
