Branagh se lleva su Hamlet al siglo XIX, y todo es fastuoso y super colorido. La Flauta Mágica de Mozart suya transcurre en las trincheras de la primera guerra mundial, Mucho Ruido y Pocas en la Toscana Italiana. Trabajos de amor perdidos se convierte en un musical de varios estilos con canciones de los 40/50. Cómo gustéis transcurre en el Japón feudal.


Maravillosas todas ellas, desde mi punto de vista.