Si para algo ha servido la visualización de esta película, ha sido para primero, continuar reafirmando que no se hace cine como antes y segundo, para lamentar en qué se ha transformado Disney.
Porque sí, hubo una época donde Disney se esmeraba por crear, confeccionar y producir buenas cintas, divertidas, pero sin insultar a la inteligencia del espectador. Esta producción es un ejercicio claro y manifiesto de cómo mantener un perfecto equilibrio, con un ritmo ágil que no provoca aburrimiento ni tedio alguno a pesar de superar las dos horas de duración, ya que el metraje está bien medido, calculado al milímetro, no sobrando ninguna escena, gozando todas de un propósito, importancia y relevancia clara en materia narrativa.
La obra combina de manera acertada múltiples géneros, emulando por momentos a las clásicas entregas de James Bond, en otros pasajes y tramos a las típicas y clásicas aventuras ochenteras, mientras en otros instantes, introducen finos toques de comedia junto con acertados puntos de humor que amenizan el visionado, rebosando ironía y sarcasmo, con chistes propios y a la altura de los cerebritos que protagonizan la película. Ese tipo de aproximación ya no se destila desde hace tiempo, con un estilo de comedia más simplista y banal, carente de sutileza, enjundia y clase, donde se opta por esgrimir groserías para captar la atención e impactar al espectador, o con chistes a la altura de un patio de preescolar que satisfagan a mentes sin ningún tipo de exigencia y a las que sobre todo, les aterre el humor más inteligente y elaborado, alcanzando así a cualquier tipo de público, al no mediar ningún tipo de exigencia para su comprensión, asimilación ni divertimento.
Pero ya no sólo es que la comedia esté bien diseñada e insertada en los momentos más oportunos, específicos y concretos, evitando saturar o destruir la atmósfera y ambientación de la propuesta cinematográfica, tornándola en una burda parodia, sino que además, el guión está tan bien elaborado, porque todos los elementos que introducen para justificar las pistas que conducen al tesoro, están sustentadas, amparadas y avaladas en hechos históricos reales y verídicos, lo que demuestra un esmero, dedicación y esfuerzo para dentro de la fantasía relatada, dotarla de un contexto plausible, entendiendo así a la perfección la génesis de los mitos, que se basan en acontecimientos fidedignos. Lo fácil hubiera sido inventarse la historia de trasfondo, alterando y modificando los sucesos a voluntad para encajarlos en la narrativa, pero en una labor de documentación destacable, han empleado tanto eventos, situaciones y figuras auténticas para conectar toda la trama y dotarla de un sentido que supone un regocijo para los amantes de la historia, que cada poco señalarán con una sonrisa la nueva referencia mostrada. Algunos ejemplos de detalles históricos contrastados, son:
1) Charles Carroll fue en efecto, el último superviviente de la firma original de la declaración de independencia, feneciendo en 1832, como se indica en la cinta.
2) Benjamin Franklin tuvo un hermano que no sólo trabajó en un periódico, sino que lo fundó (The New-England Courant) y como no le dejaba escribir en el mismo, el bueno de Franklin escribió 14 cartas bajo el pseudónimo de Silence Dogood, coincidiendo así tanto el número de escritos como el nombre expuesto en la producción.
3) El cifrado Ottendorf es real, conocido y denominado también como cifrado por libro, siendo un método utilizado para codificar y ocultar información en redacciones, tal y como se exhibe en la obra.
4) Es certero que la campana de la libertad fue creada por John Pass y John Stow.
5) El horario de verano se implantó en Estados Unidos en el mismo marco temporal que el esgrimido por el personaje de Riley: en 1918, en la fase final de la primera guerra mundial.
6) La anécdota de que los colonos holandeses en Estados Unidos construyeron un muro que sería el origen y antecedente de Wall Street, es cierta.
7) Incluso se tomaron la molestia de emplear famosas leyendas urbanas para urdir un engaño a los enemigos de la cinta,Spoiler:
Es sumamente llamativo el cuidado a la hora de abordar el argumento, para usar sabiamente sucesos, acontecimientos y figuras históricas verdaderas como hilo conductor narrativo.Spoiler:
A esto le sumamos unas buenas actuaciones, unas efectos especiales bastante artesanales (no se abusa del CGI) y el resultado final, es una travesía divertida, amena, agradable y simpática, suponiendo un ejercicio cinematográfico redondo. Lo malo, es que ahora las expectativas son bastante elevadas para la secuela y eso no suele ser un buen presagio, pero espero que vuelva a fallar el clásico mantra de “segundas partes, nunca fueron buenas”. Hacía tiempo que no experimentaba un entretenimiento de esta calidad, que sin inventar la rueda, ofrezca un espectáculo sólido y digno para el espectador, sintiéndose plenamente satisfecho en el proceso. Mi más sincera enhorabuena.
Nota Final: Desde la perspectiva más objetiva sería un 8, desde el ámbito más subjetivo basado en la sensaciones experimentadas, un 9.
PD: Más que de Indiana Jones, diría que la saga Uncharted bebe de esta película…




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