¡Bienvenido a mundodvd! Regístrate ahora y accede a todos los contenidos de la web. El registro es totalmente gratuito y obtendrás muchas ventajas.LED Philips 42" 7000series
Primeras impresiones desde Venecia...
"Es peligroso, Frodo, cruzar tu puerta. Pones tu pie en el camino, y si no cuidas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar" -Bilbo Bolsón-
"¿Qué importa como me llame? Se nos conoce por nuestros actos."
Fijaos que dilema tengo con la película. No tengo problemas con ver películas sobre enfermedades o enfermos. No soy tan descarnado. Pero hay ciertas enfermedades que son mi handicap emocional. No sé si es por lo terrible o por que he vivido de cerca, y vivo, de una enferma que vive conmigo, o yo con ella, a la que cuido cuando puedo, que me causa terror psicológico.
Me gustaría que alguien por privado, si lo sabe, porque lo ha leído, visto o lo que sea, sabe que enfermedad es. Es algo que me haría no verla. Y me encanta Almodóvar porque es una clase de cine que sin estar de acuerdo con todo lo que hace o dice, me gusta ese contrapunto en mi vida.
Pero no quiero entrar, encontrarme cierta enfermedad y que me tenga que salir de la película. Por salud mental no entraré si no sé cual es el tema que trata. Da igual que muera, que no muera, que pase algo o no pase algo. Es solo la enfermedad que trata la película. Sé que es algo que nos puede pasar a todos pero no por ello quiero ver una película que me enfrente a ella de manera tan emocional.
Gracias si alguien me hace el favor.
"¿Qué importa como me llame? Se nos conoce por nuestros actos."
"¿Qué importa como me llame? Se nos conoce por nuestros actos."
Por mi parte, Rauleito, a mí la depuración del estilo de Almodóvar me tiene atrapado, me sigue enamorando tanto sus primeras etapas como esta última. Para mí es un desarrollo, una evolución natural que diría que se puede apreciar desde Julieta, tras ese tropezón que fue, para mi, Los amantes pasajeros, reacción, lógica pero fallida para volver a reverdecer tonos de laberintos de pasiones tras ese punto, para mí el más oscuro de su filmografía, que fue La piel que habito.
Pasando al tema de la posible previsibilidad, yo lo de Madres paralelas no lo veo como una fallo. Como indicas todos nos olíamos lo de los bebés, pero los personajes no. Para mí, una manera de crear suspense de manual, tal como decía Hitchcock. Y de ahí que para mí la escena clave de la película, esa en que Janis se entera de ello frente a una pantalla de ordenador, (el colmo de la sencillez y del buen hacer de Cruz) funcione tan bien.
Respecto a ese elemento previsible en La habitación de al lado, sinceramente, yo no lo ví así. En la novela de Nunez aparece tal cual, inclusoPero es verdad que ahora leyendo tu comentario sí puedo verlo -esta tarde no me ha pasado al leer el guión- comoSpoiler:
Pero a la vez lo sigo viendo como usa escena muy bien resuelta, con un tremendo momento interpretativo de Moore y, sobre todo, como un avance del finalSpoiler:
Spoiler:
Respecto al tema político que mencionas, aparece en la novela de Nunez y allí se trata mucho más, sin ir más lejos la presentación del personaje de TurturroY la frase que dice el personaje de Turturro diría que está sacada literalmente de la novela, al igual que lo que dice, por ejemplo,Spoiler:
Spoiler:
Para mí el diálogo es un detalle que sirve para caracterizar al personaje y, además ponerlo en contraste con el personaje de Sigrid.
Finalmente, a mí también me gusta la cita que has destacado:
Porque creo que son elementos bien presentados en la historia."Porque lo importante en La habitación de al lado es el perdón a uno mismo y el saber encajar la finitud de las cosas, y el ser conscientes de que nunca llegaremos a conocer plenamente a una persona, que cualquier intento de condensar una vida en palabras o en actos es un simple bosquejo."
Saludos
Q: "I'm your new quartermaster"
007: "You must be joking"
_______________________
CLAUDIO: "Lady, as you are mine, I am yours"
_______________________
EISENSTEIN: "I'm a boxer for the freedom of the cinematic expression" -"I'm a scientific dilettante with encyclopedic interests"
La habitación de al lado me aburrió. La idea era buena: una película sobre la eutanasia, con un dúo de actrices buenísimo, como Julianne More o Tilda Swinton. El argumento es el siguiente: Ingrid y Martha fueron muy amigas en su juventud. Ambas trabajaban en la misma revista, pero Ingrid acabó convertida en novelista de autoficción y Martha en reportera de guerra. Las circunstancias de la vida las separaron y, después de muchos años sin tener contacto, vuelven a encontrarse en una situación extrema, pero extrañamente dulce. Para que Almodóvar nos cuente una historia sobre la eutanasia, tiene que recurrir a dos personajes de clase alta, porque para el manchego, los ricos también lloran.
Me encantaría poder empatizar con las dos protagonistas; pero sus conversaciones son más aburridas que un disco de rock progresivo.
La reflexión sobre la muerte propuesta por el director manchego no tiene sustancia, ni apenas entidad filosófica, más allá de unas cuantas palabras poéticas sobre lo efímero y la nieve que cita pero que ni siquiera le corresponden. Almodóvar fusila sin pudor Dublineses de John Huston. Por otra parte, los constantes guiños y relaciones gays intercalados en la película para mí son innecesarios y forzados. Parece ser que Almodóvar ha prolongado la fase oral del desarrollo freudiano hasta los ochenta años. Y eso es lo jodido: es un bebé de ochenta años.
En la película, Almodóvar carga contra el malvado neoliberalismo, cuando esta película, y su cine en concreto, es lo más neoliberal que ha dado España. Con la frivolidad e intrascendencia de los diálogos entre Swinton y Moore sobre la eutanasia, el manchego consigue despolitizar algo tan importante como la vida y la muerte, algo que haría sonreír a Thatcher. Si Almodóvar hubiese querido hacer una película seria sobre el tema, habría investigado sobre los trabajos que Foucault hizo en torno a la biopolítica. Quizás habría llegado a la conclusión de que la legalización de la eutanasia comenzó en los países protestantes, mucho más neoliberales que los católicos. En cuanto un cuerpo ya no es productivo para el sistema, lo mejor que puede hacer es desaparecer, morirse. Pero a Pedro le cuesta distinguir los ecos de las voces.
Así, La habitación de al lado es la clásica película que una señora que vive en El Viso le cuenta a su marido para justificarle que hace algo más que ir a la tienda de Prada. La habitación de al lado es una redundancia sin ritmo, un proyecto sin idea; inútil como una tesis doctoral de Pedro Sánchez; previsible como una entrevista de de David Summers diciendo que había más libertad en los ochenta que en la actualidad. Con Almodóvar está prohibido el riesgo, la improvisación, la sinceridad, la naturalidad, el compromiso, la brillantez, el rigor. Es la incapacidad de poder convivir consigo mismo sin disfrazarse. Almodóvar es un vendedor de crecepelos que provoca vergüenza ajena cuando habla de temas políticos y sociales. El evasor de impuestos en Pánama, el colega de Bernie Madoff, el Lobo de Wall Street, y de la familia Mónaco se ha convertido en un personaje de South Park. Ya tenemos a sus fans apludiendo como focas esta película; los columnistas de El País pontificando sus virtudes. Y esta es la puta España que hay que erradicar: la de símbolos del 78 como el propio Pedro Almodóvar.