Hombre, yo siempre he tenido a Chaney como uno de los grandes puntales del género, y siempre leí de pequeño referencias semejantes a mi apreciación. Otra cosa es el reconocimiento hoy día de cinéfilos más jóvenes. Con diecisiete años me compré en celuloide varias de sus películas, como El fantasma de la ópera o El jororobado de Notre Dame, que todavía conservo como reliquias.