Pues que pongan canon también a los folios y al bolígrafo, por si se te ocurre escribir un poema de amor a tu novia, y resulta ser un plagio.

O canon a los instrumentos musicales, no sea que mi hijo, tocando "los picapiedra" con la flauta, venga un vecino con la denuncia de que esa ejecución infringe las leyes de copyright.

O a las sartenes y utensilios de cocina, no sea que hagas una reconstrucción de tortilla de patatas, que esté registrada a nombre de Ferrán Adrià.

Adónde vamos a llegar...

Como dice xagasi, que nos pongan el canon junto con las vacunas de la infancia, y ya estremos inmunizados, oye.