Pues, para qué negarlo, tienes razón, Twist.

En lo referente al editorial porque es preciamente eso, un artículo de opinión, y cada cuál tenemos las propia y la exponemos como nos da la gana. Y en este caso concreto es honesto en el sentido que en todo momento (con el encabezado) queda claro lo que es. Dejes, imagino, de la rabia que me da leer muchos periódicos o ver a periodistas en programas de TV haciendo un claro editorial y no dejándolo de la misma forma: clara.

Ayer pensé en esto mismo porque vi a Iñaki Gabilondo antes de ponerme un poco con el Dragon Age y me felicité de que después de más de un año, ahora, en vez de aparecer una firma apareciese un cartelito que decía claramente "opinión". Aunque aún falta cantidad ingente de profesionales en TV (la mayoría en TVAM) que esto se lo pasan por el forro de... los textos sobre ética periodística (que los hay).

Pasando a las condenas y a los beneficios penitenciarios, insisto en lo que he expuesto en el post anterior. No acabo de entender que resulte imprescindible la suavización de una pena que se ha impuesto conforme a un delito cometido, ni que el reo haya de tomarse vacaciones o permisos de su condena, ni que "el buen comportamiento" pueda servir como condonación (es el mal comportamiento lo que debería actuar como agravante). Pero, aún aceptando la necesidad absoluta de fijar este tipo de beneficios penitenciarios y reducciones de pena, me parece injustificable su aplicación en el caso de convictos agresivos. No es lo mismo el que está en la carcel por haber robado sin amenaza ni agresión que un asesino o un individuo violento con múltiples antecedentes.
En mi opinión no hay que distinguir entre delitos para que se pueda acceder a beneficios penitenciarios, pero además es que no es viable lo contrario. Todo ciudadano español goza de los mismos derechos ante la Ley (y sus normas reguladoras). Un etarra o un asesino en serie es tan ciudadano como yo y no se les puede hurtar derecho alguno o diferenciación jurídica en caso alguno.

Lo que sí se puede hacer, si cumplen lo establecido, es regular ese beneficio penitenciario. Es decir, por poner un ejemplo: a una persona condenada por hurto a, yo que sé, 18 meses (y con antecedentes para que le metan en prisión), cuando acceda a un beneficio penitenciario que resulte en una salida del centro no le voy exigir las mismas garantías que a un violador. A uno no le pondré brazalete geolocalizador mientras que al otro sí y mil medidas más.

A esto sí que faculta la Ley, a lo que no faculta es a decir: usted, violador, de beneficios: cero.

Argumentas que los casos en que se produce quebrantamiento de permiso son proporcionalmente pocos. Pero, si fuesen ocasiones en los que un detenido se escapa del juzgado ante la policia que debería custodiarlo, quizá se hablase de cierta negligencia o mal funcionamiento de la vigilancia en los tribunales. Y si lo que se produce durante el permiso o el quebrantamiento del mismo es un delito de sangre, el asunto es mucho más grave. Por puntuales que sean tales hechos, resultan inadmisibles. Viene a ser como si dijéramos que los casos en que un inocente es condenado a muerte son muy escasos y, por tanto, excusables. No, si un condenado que debería estar cumpliendo condena disfruta de libertad y la utiliza para reincidir, agrediendo o asesinando a una persona inocente, se ha cometido un error terrorífico e irreversible. No veo que el disfrute de un permiso supuestamente muy benéfico para la sociedad pueda derivar en un asesinato o una violación y sea aceptable, desdeñable o asumible en virtud de que sucede pocas veces al año y, a cambio, otros condenados disfrutan de días libres.
Entiendo y comparto tu preocupación. Y no negaré que estoy siendo "demasiado" pragmático a la hora de exponer mi opinión, pero creo que no hay que olvidar que todo sistema es falible. Hagamos lo que hagamos casos como los comentados sucederán y lo que hay que hacer es poner los medios para que ocurra en el menor número de ocasiones posibles.

Pero también, si al reo se le hace ver que la cárcel sólo es un medio de castigo sin opción a reinserción o rehabilitación, en último término le estamos diciendo: hiciste algo malo y te pillamos, nos interesas una m... y nos basta con el hecho de que cumplas la pena. Esa persona lo único que hará es acumular rencor y resentimiento hacia su víctima, el tribunal, la prisión, los funcinarios e incluso hacia él mismo. No querrá tratamiento alguno la mayoría porque no verá beneficio alguno en él y la finalidad principal de la condena (reeducación y rehabilitación) no se podrá dar en muchos casos.

Comprendo tu preocupación y enfado, así como el de restos de compañeros (incluidos los que están a favor de la pena de ejecución del reo), pero me niego a desechar a todos y cada uno de los reos, a imposibilitarles una reinserción. Como sociedad hemos de saber convivir con los monstruos y tener claro que existen, lo que no quita para que haya muchas personas que por circunstancias miles se hayan visto atrapadas en una situación con resultado de muerte. No sólo hay asesinos y violadores porque encuentren placer o beneficios varios en delinquir. Hay enfermos e incluso personas avocadas a ello por su situación particular.

Para el Estado es más barato actualmente penar que prevenir.

Y pongo un ejemplo del que tengo conocimiento directo: un antiguo compañero de trabajo padecía (y padece actualmente) un "transtorno de personalidad paranoica", lo que le llevó en varias ocasiones a amenazar la vida de incluso nosotros mismos (sus compañeros de trabajo). Bueno, circunstancias delicadas miles y hechos concretos cientos de miles, pero lo importante es que se le diagnosticó y se está tratando de manera privada. Una vez diagnosticado la Seguridad Social sólo le ofrece una consulta de 15 minutos CADA DOS MESES. Esto una persona que hasta se compró una pistola para evitar que hablaran de él a sus espaldas.

Hubo de sufragarse todo él, su familia e incluso algunos de sus compañeros de varios trabajos. Se tuvo que remover Roma con Santiago para que le incluyesen en un programa del Ayuntamiento de Madrid (ahora es jardinero) y consiguió una subvención para sus consultas privadas. Subvención que cubría un número limitado de consultas y por importe inferior a 10 euros por consulta. Las medicinas, algunas, sí estaban cubiertas, pero se daba la circunstancia de que este tipo de tratamientos requieren cierta experimentación de reacción en el paciente y se las cambiaban con cierta asiduidad (el privado), teniendo que esperar incluso meses para que el público (y nunca en la primera consulta) le recetase el nuevo medicamento. Hablo de esperas de 4 a 6 meses, que se dice pronto.

Con toda esta historia quiero decir que no me extrañaría nada que un día se nos presentase la situación de que ha agredido o incluso a matado a alguien y la Administración, que debería velar no ya por él, que también, sino por todos los ciudadanos, lo único que ha hecho es, a la postre, quitarse el problema "inmediato" de encima sin querer ponderar las consecuencias futuras de ello debido al coste. Sí, el Ayuntamiento le ha ofrecido un trabajo y se lo está manteniendo la lo largo del tiempo cuando no es lo común, pero el Sistema General de Salud, que es quién debería ayudarle lo único que le dice es: no hay pasta, no hay médicos, no hay nada.

El día que ocurra algo la noticia será que era un pirado que le pegó cuatro tiros a alguien y que debe pudrirse en la cárcel, preocupándose 3 ó 4 en preguntarse si había algo más detrás, si se hubiera podido haber evitado.

Pues sí, se hubiera podido haber editado.

Y me entra lo que no puedo explicar cuando nos viene algún día a ver y está de bajón porque le han cambiado la medicación, por lo que le cuesta y por el daño que le está haciendo a su madre.

Es una bomba de relojería controlada en cierto grado, pero porque otras personas y no el Estado se preocupan por él.

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Lamento el pestiño. Pensaba hacerlo corto, pero me ha venido a la cabeza esto último y tenía que contarlo.