He encontrado un planeta radiactivo extremo para darle a fondo al asunto y quitármelo de encima. Al final, lo más entretenido es jugar como siempre, recorriendo el planeta en busca de recursos, asentamientos, ruinas y demás. Hay que estar pendiente de la salud pero tampoco es un drama.

Os dejo un par de fotos. En la diurna he elegido las plantas más características del planeta (parecen helados de menta) y en la nocturna he inmortalizado al bicho más elegante del lugar y uno de los mejores que me he encontrado hasta el momento en el juego.







Para evitar el clima extremo en planetas de estos, además de meterse en edificios o ruinas, también sirven las cuevas naturales o incluso agujeros profundos en el suelo, bien sea hechos por uno mismo con el lanzagranadas o, como he hecho yo en esta foto, aprovechando el socavón resultante de estrujar una veta de aluminio a ras de suelo junto a un campamento.





También he guardado otro par de fotos de unos de los planetas que más me ha gustado desde que empecé. Las setas gigantes parecen ser organismos recurrentes en diversos sistemas y éstas en particular me encantan.