Se lo daré, Bela.

Narcis Ribot se desplazó desde Cerdanyola para ir al encuentro. Dejó la parroquia a cambio de ver a su amigo de toda la vida. Gran experto en cine y literatura fantástica y mejor persona aún. Hubo una época en la que junto a Salvador Sáinz éramos la diabólica trinidad. ¡Qué tiempos!