Este hombre hizo la increíble
Europa, cuyas imágenes y cadencias siguen siendo un misterio indescifrable para los que amamos el cine. La perfección y depuración formal que consiguió aquí está años luz de lo que se ha conseguido y se conseguirá. Todavía me retumba la voz de Max von Sydow en esa Alemania siniestra de los
Werewolf. Me lo pienso dos veces antes de revisar
Europa. Impone.
Este hombre consiguió uno de los mejores dramas de la historia del cine, con
Dancer in the Dark. Nunca olvidaré el aplauso de más de tres minutos que le propinamos al unísono en la SEMINCI de Valladolid. Puedo decir que pocas veces he llorado tanto viendo una película, cómo con el drama de Selma. Posteriormente me arrastró 5 veces a las salas comerciales. Es a día de hoy, la película que más veces he visto en el cine.
I've seen it all, I have seen the trees...
Este hombre me conveció de que el
Mal existe.
Dogville reveló el lado más oscuro del alma, cómo pocas veces se ha plasmado y logró convencerme de que ese pueblo de perros,merecía su destino. Todavía me da miedo la secuencia de la luna llena subiendo y acusando a los culpables.
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Por contra, este hombre empezo a desvariar con sus comparecencias, y su falta de humildad. No me creo nada de lo que cuenta en sus últimos periplos.
Anticristo y
Melancolía, están hechas de la misma enfermedad:
La Pretenciosidad. Son indudablemente suyas, pero ya no me transmiten nada. Ni la (extradiegética) verga del Dafoe, ni las (extradiegéticas) tetas de la Dunst, logran captar mi atención.
Humo y más humo; y sin olvidar cómo se hace el cine, de repente empezó a no hacerlo. Y
Nymphomaniac me trasmite pereza por ir al cine. Cuando la vea me ganaré el derecho de opinión, pero me faltan ganas.

Un cordial saludo