Terminada la primer temporada.
El cringe no fue tan fácil de digerir como pensé al principio, tuve que necesitar días de descanso entre capítulos (y horas entre algunas escenas) para completar la temporada.
Valió la pena, resultó un show agradable, pero me quedé esperando por la joya que todos mencionan.

Eso si, les aplaudo el valor que tuvieron trasladar sin pena toda la escencia del anime.
El problema con los liveactions de anime siempre ha sido lo mucho que se avergüenzan por su origen, hasta el punto de tener que ridiculizar los elementos estrafalarios, como suplicando perdón a la audiencia. Mientras que esta adaptación, al contrario, se enorgullece del ridículo y lo abraza sin miedo al que diran.