Yo creo que con lo que no comulgamos muchos, es con la práctica habitual de premiar al producto aseadito, que tiene buena factura, y que deja buen sabor de boca. Yo disfruté con Slumdog (de hecho, la vi en el estreno y la he vuelto a ver en BD), con El discurso del rey (la vi en cine y de nuevo en BD) y con The Artist (esta la vi directamente en el formato casero), pero tras verlas, uno no deja de pensar en qué poquito riesgo han corrido estos cineastas.
Otras propuestas más "atrevidas" como la misma Cisne negro o aquella que tanto me gustó, Distrito 9, o la alocada y contundente Malditos bastardos, se quedan a las puertas. Si es que hasta propuestas consolidadas, como ese estupendo Valor de ley (llamadme loco pero me parece más redonda aún que mi estimada No es país para viejos) también se qudan en simples nominaciones.