Cita Iniciado por Fincher Ver mensaje
Yo soy uno de ellos.

Creo que el hecho de que no gustase es porque retrata una parte del mundo del espectáculo que no gusta o se considera hortera y poco glamuroso: Las Vegas y venderse (o prostituirse) con tal de conseguir un objetivo.

Cuando se hace de una forma psicológica suele gustar a la crítica, pero aquí los personajes tienen muy pocos escrúpulos.

Nomi no tiene una moral que se vea "sometida", pervirtiendo su sueño. Ella va a por todas sin ser una sociópata.

Esa cierta ambiguedad es lo que hace que mucha gente no se identifique o sienta empatía (y ya sabemos lo importante que es eso para las grandes audiencias).

Al final, Nomi descubre su moral. Por lo que es más positivo que decadente.

Irónicamente, como dijo Verhoeven:

"En realidad, la mayoría de la gente que renuncia a todo y finalmente tiene el premio en las manos no lo tira como hace Nomi. Este tema de la redención forma parte de la mitología norteamericana. Su cine está lleno de este tipo de cuentos de hadas en los que todo acaba bien y todo el mundo termina en la playa. Se trata de una ilusión que forma parte de la propia cultura, y probablemente de la falta de voluntad para ver la cara desagradable de la realidad"
Es una luchadora, como otros personajes de Verhoeven, sobre todo en su filmografía holandesa. Viene de lo más bajo e intenta, por los medios que sean, sacar la cabeza a flote. En ese aspecto hay un elemento claramente simbólico de su personalidad: las uñas, esas enormes uñas que va decorando con diversos esmaltes, hasta llegar a ese negro brillante cuando venga la violación de Molly. Nomi está buscando constantemente que se la respete en un mundo donde las personas (en particular, las mujeres jovenes) son poco más que carne a la venta. Lo que pasa es que, ciertamente, es difícil empatizar con ella, porque es agresiva, marrullera y no duda en putear ante la alternativa de ser puteada, y eso nunca es cómodo para un espectador. Quizá una actriz más dúctil hubiera permitido una mayor empatía, pero con ello puede que se diluyera la intención de Verhoeven. Recordemos que tampoco es fácil empatizar con Keetje Tippel (Monique van den Ven) ni con la Fientje de Spetters (Renée Soutendijk).