Lo primero,no quiero quitrle protagonismo al autor del post,pero lo que me ha ocurrido en el viaje de vuelta de San Petersburgo a Joensuu(Finlandia),donde vivo, es de traca.
Concretamente fué el dia 8 de Diciembre y el lugar la aduana entre ambos paises,en concreto la rusa.Estábamos pasando los del grupo de la Uni para verificar nuestros pasaportes cuando dos soldados, metralleta en mano, reclamaron la presencia de uno de nosotros para revisar su equipaje.El resto no salíamos de nuestro asombro cuando llamaron a otro,ambos compatriotas españoles de Donosti/San Sebastián,para el mismo menester.¿Por qué les llamaron os podeis preguntar?Alcohol,drogas,una chica escondida en el maletero?
No malpensados/as,era sólo que habían visto que aún llevaban las etiquetas del aeropuerto de Schipol(Amsterdam/Paises Bajos)en las maletas y no las habían quitado.Entraron meaditos de la risa,pero menudos 10 minutos más malos que pasamos.
La cosa no quedó ahí porque lo mejor estaba por llegar...
Una vez en el autocar y a punto de salir de Rusia(Unión Europea cuanto te quiero!)nos paran otra vez para revisar pasaportes una vez más.Subió un soldado jovencillo y pidió la lista de pasajeros del autobus.Chequeo rutinario?No.Empieza a leer nombres alemanes y cada uno levantaba la mano,al tiempo que el muy cabrón sonreía con un comentario en ruso,que sólo nuestro guia y el profesor al cargo entendian.Hasta que llega a uno en concreto y suena una sonora carcajada.
¿Qué estaba haciendo el muy cabrón y qué comentaba?Buscaba mujeres alemanas en la lista porque eran su tipo y al llegar a un nombre de tio dijo que no,que no era de conducta desviada.Rusia es diferente como España y por eso me gusta.
Tengo que volver, si señor.