Un film curioso, a veces estropeado por una puesta en escena que no siempre acierta en el uso de un barroquismo estético demasiado impostado (abusa de grandes angulares), pero que acaba fascinando por lo exótico de la propuesta, su propia rareza y que además cuenta con una notable composicion del siempre justito Rock Hudson -impagable por cierto y muy suelto en la alargada secuencia de la orgia silvestre-