EL ESTUDIANTE DE PRAGA hizo historia en 1913 como una de las primeras "películas de artista" para cuyo estreno se compuso su propia música. Se exportó a muchos países y cimentó la fama mundial del cine mudo alemán. Desgraciadamente, sólo se han conservado una copia sin montar de 1926, así como copias de exportación en inglés, acortadas. Por primera vez, en 1987, se hizo una primera reconstrucción de la versión original, bajo la dirección del Dr. Wilfried Kugel.
La nueva reconstrucción digital del Filmmuseum de Munich se basa en el esquema de Hanns Heinz Ewers, en la partitura de piano de Josef Weiss y en reseñas de la época. Los intertítulos alemanes se han rehecho a partir de modelos históricos. Para el metraje de la censura de 1913 (1.548 m, 85 min.) faltan aún casi dos minutos de material fílmico, que se han suplido en la película por cortas fases en negro. Los preludios e interludios ya estaban sin imagen en el original.