John Ford era cegato de siempre, tenía una miopía progresiva bastante puñetera que, agravada por su afición al alcohol, degeneró en unas cataratas prematuras (lo increible es que en esas condiciones tuviera el ojo tan tremendo que tenía para la imagen cinematográfica)
Sobre la promoción en la guerra, convendrás conmigo en que si lo hizo en los 60 lo podía haber hecho en los 40... No creo que Ford le pidiera que estuviese en la infantería en primera linea de batalla, simplemente que hubiera salido de promoción como todos los demás en vez de quedarse en casa interpretando héroes destinados a otros actores en una guerra en la que no participó. Ford era muy hijoputa con algunas personas, pero en este caso, creo que tenía más razón que un santo.
Por contra, pelis como El hombre tranquilo, Centauros del desierto o El hombre que mató a Liberty Valance no podrían haberse hecho de no interceder John Wayne a favor de Ford. Pero lo uno no quita lo otro; Wayne era una estrella, y tenía caprichos y modales de estrella. Muchas estrellas tienden a ser oportunistas y apuntarse al carro que les conviene en los momentos clave para mantenerse en su estatus, y Wayne no fue diferente.
No podemos negar que John Wayne era un personaje muy controvertido que aprovechó las oportunidades en ocasiones de manera muy criticable; no deja de ser irónico que, en la famosa caza de brujas, algunos de los perseguidos hubieran participado activamente en el bando estadounidense tanto en la primera como en la segunda guerra mundial, y que en el lado de los acusadores estuviese gente como Wayne que se había quedado tan ricamente en casita haciendo fortuna.
:ipon




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