El ciclismo es un deporte muy duro, donde el público no paga para verlo, y soportado únicamente por los esponsors, quienes exigen resultados a los equipos para mantener el soporte económico.

Esta exigencia de resultados hace que muchos directores de equipo se salten las normas. Y los ciclistas hacen la vista gorda cuando no saben lo que les meten, porque se juegan estar en el equipo.