Lo peor no soy yo, son los demás .

Esa escena precisamente que pones, la del final en el cementerio, es hipnótica, con ese montaje tan rápido y extraño (les enfoca las caras, los ojos, las manos con el arma...¡hasta las botas ..!) sincronizado con la música de Morricone (El éxtasis del oro, creo que se llama ese corte, o algo así). Es obsesivo y hasta épico. Creo que hemos visto pocas veces en el cine una escena como ésa, donde no pasa nada pero está pasando todo.