Hacer una película con un presupuesto de más de 200 millones es suicida. Se necesita superar en taquilla los 400 para que la cosa genere beneficios limpios, y eso ocurre -como máximo- con un par o tres de títulos al año. ¿Realmente hacen falta estos presupuestos? ¿De verdad que es imposible recrear un mundo como el de John Carter con, digamos, la mitad de lo que ha costado?

No puede ser que las películas sean cada vez más caras precisamente en una época en la que cada vez es más difícil rentabilizarlas en salas (y con un mercado doméstico también a la baja). O encuentran el modo de rodar con menos dinero o el negocio se les va a venir abajo.