Qué bueno lo que dice Kirkegard y cuanta razón en que podía haber sido una saga buenísima, apocalipsis de las máquinas contra el hombre, y se queda en espectáculo de acción sencillito y en el que lo que cuenta es ver cómo el de cristal líquido se deshace y hace a su antojo, oír cómo ruge la moto y cuatro mamporros que se dan entre ellos.
Encima Arnoldo haciendo de robotito bueno, que ya era famoso.
La tercera me parece digna, después de ver la segunda.