Pues no habría costado nada que la Dunst saliera rubia desde la primera y la llamaran Gwen Stacy, ¿no? Y así en la tercera podrían haber metido como fémina rival a una cañera Mary Jane (¿Jessica Biel?), que sí que habría dado juego para el tema celos.
El caso es que si han triunfado las películas de Spider-Man no ha sido por mayor o menor fidelidad (que, personalmente, me parece total y absoluta gracias a los cambios), sino por simplificar y aglutinar conceptos para no confundir al personal que tiene una idea lejana del personaje que, admitámoslo, es la gran mayoría del público potencial. La gente recuerda más a M.J. que a Gwen, por eso esta última es un recurso facilón en la tercera. El amor de la vida de Peter es M.J. en las películas.

Raimi ha hecho lo que ha querido; puede gustar más o menos, pero la base del cómic yo se la veo impoluta: un inadaptado con poderes, un chico que se abre camino con poderes y un enamoradizo sin percepción del compromiso con poderes. Todo cambio en la historia sobre el papel ha sido para conservar esa evolución, y si hubiera hecho falta cambiar una araña por un caribú para preservarla... por mí perfecto.