...madre de Dios, lo digo a alaridos: QUÉ SANTÍSIMA BASURA. Os juro por Dios que nunca el concepto de telefilm estuvo tan altisonoro. Un cocktail amarillento (tienen menos cine que en España, ya me queda claro) que reúne todos los géneros con el arte de un DJ puesto de anfeta, que no funciona por sí solo y revienta junto. Todo tipo de plagios se reúnen ofreciendo un espectáculo tan lamentable que dan ganas de chillar en el oído de el de al lado.

Estas generaciones idiotizadas, que necesitan de ruidacos altisonantes para saltar de la butaca con la nalga, no con el corazón. Sustos de batería, cámaras lentas aleladas y una música que suena desde el músculo LSD.

Los momentos dramáticos dan risa, los actores son peor que la Verdú, la comedia hace que te rías DE la película. La acción es de Tente y el terror de Tonto. En fin, es UNA SANTÍSIMA MIERDA, lo digo con todas las sílabas y bien alto.

Pero el plato peor, el más estomagante y por el que la película muere, con ambiciones de un Hitler sin bigote, son los efectos visuales...¡PREMIADOS EN SITGES! (entérese el del fondo: LOS FESTIVALES NO SON ESPEJO DE NADA. La peor es dada por la mejor). Madre de Dios, os doy mi palabra que cualquier capítulo de Babylon 5 tiene mejores FX. Atención al fuego, al bicho y a cada jodida rotoscopia de esta estomagante función.

Una cagarruta cocida, se mire por donde se mire