La lata es preciosa. Me encanta la sencillez de la portada (irónico tratándose de lo excesivo que es visualmente ver una ola gigante traspasar el Everest) y el diseño de toda la parte trasera. Limpia, fresca y elegante. Sí señor.
Ahora solo me falta saber qué peli es esta, y es que mi desconexión con el cine moderno me está empezando a preocupar. Algo del tibet, fijo, pero ni idea. Tengo que pasar menos tiempo con mi crío; alarmado toy!!
No me creo que no estés al tanto del último aborto cinematográfico de Roland Emmerich y su fiel escudero Harold Kloser. La idea es sencilla: magnificar la destrucción del planeta hasta límites absurdos. Si en su día fueron invasiones alienígenas (
Independence Day) y posteriormente cambios climáticos extremos, ahora toca buscar la excusa para tamaña catástrofe en las profecías Mayas sobre el fin del mundo. Visualmente arrolladora, pero con cierta tendencia al videojuego más chabacano,
2012 es mala como ella sola. No diré que lo es tanto como su anterior pastiche,
10.000 B.C, pero ahí se queda. Absurda, rídicula y larga.
Eso sí, si quieres echar un rato malo, pero visualmente agradable, tanto el DVD como la versión BD del título, son perfectas para una tarde sin más complicaciones que las de disfrutar con la calidad visual de la copia y las de molestar al vecino con el sistema de sonido a voz en cuello.