Re: luques
El abuso, aunque nos joda, no es más que otra fase en la evolución de los individuos de esta apestosa raza a la que pertenecemos. Los roles tienen que marcarse, hay individuos que pugnan por el puesto de macho dominante, y los débiles son los objetivos de sus rituales de predominancia. Eso es de primero de antropología. No dejamos de ser animales, como los ciervos o los jabalíes.
Por eso, abusos han existido SIEMPRE. Claro que en otras épocas, los profesores y los padres han tenido en sus manos medidas represoras que hacían que, aunque el deseo interno de marcar territorio siguiese existiendo, los cabritos de la clase se guardasen sus ganas de desparramar feromonas para mejor ocasión.
En la actualidad, y gracias a el "modernísimo" sistema educativo que disfrutamos (<img src=https://www.mundodvd.com/forum/emoticons/ja.gif ALT=":ja"> ), la figura del profesor carece de autoridad alguna, y los padres con tanto diálogo se olvidan de que a veces, una buena torta enseña más que mil palabras (ahora es cuando alguien me tacha de maltratador y se desvía el tema).
Los chavales crecen según la ley del más fuerte, sin una figura a la que RESPETAR, y buscando exclusivamente el reconocimiento del "yo soy el más macho". Y los débiles de la cadena lo pasan peor que nunca. Algunos, no lo soportan.
Pero que no se nos olvide que eso es parte integrante de nuestra naturaleza. Y yo lo sé MUY BIEN. De pequeño, fuí víctima de todos los abusos y humillaciones posibles, por no ser de los "físicamente fuertes" de la pandilla. En el cole, se cuidaban muy mucho (esa regla con los dedos hacia arriba en racimo impresionaba mucho), pero al llegar al patio de casa todas las tardes... salían a relucir los peores instintos.
Personalmente, me tiré (con doce añitos), TRES MESES haciendo pesas con unas botellas de Coca de dos litros rellenas de agua y arena. Y cuando me sentí preparado, fuí partiéndoles la cara UNO POR UNO a todos los gallitos del patio. Hasta reventar. Desde ese dia, gozé del RESPETO de todos los pandilleros del barrio. Ese es el máximo estatus al que se puede aspirar en esas edades. Las amistades vendrán luego. Tengo cicatrices que lo demuestran.
¿Algo nuevo? No. Simplemente, algo que antes se controlaba un poquito más. A los neófitos, les aconsejo la lectura de "El señor de las moscas", de William Golding. Real como la vida misma. Lamentablemente.
Manu1oo1
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