Respuesta: Adele Blanc-Sec( de Luc Besson)
Mi crítica, muy en la línea de Romita:
Las aventuras extraordinarias de Adèle Blanc-Sec es un cómic franco-belga escrito e ilustrado por Jacques Tardi (n. en 1946). Inicialmente, en 1972, en el semanario
Pilote apareció una aventura serializada y protagonizada por Lucien Brindavoine, un personaje luego propio del universo de Adèle. Después, ya con la cabecera inicialmente referida, sus dos primeras aventuras fueron publicadas en tiras de prensa en el periódico
Sud-Ouest, y luego recopiladas en álbumes en el mismo año 1976 por la casa editorial Casterman, siendo continuada en el semanario francés
A Suivre a partir de 1980. En 2007, el semanario francés
Télérama prepublicó la novena y última aventura de Adèle Blanc-Sec después de nueve años de interrupción. El estilo de Tardi es muy característico del cómic franco-belga, con trazos caricaturescos en los personajes, si bien en las viñetas que representan el París de principios de siglo puede ser exquisitamente preciso; en la narración ofrece un leve poso de ingenuidad, si bien en absoluto resulta humorístico. En España ha sido editado por Norma, en la colección CIMOC extra color.
De gran fama en Francia, no es de extrañar que finalmente fuese llevada al cine, y eso aconteció en 2010, y de manos del cineasta Luc Besson, uno de los más internacionales dentro del cine de género del país, si bien en este caso ha realizado una obra característicamente francesa. Dado el contexto en que se ubica (la película se ambienta en 1912, y sus aventuras en cómic se circunscriben entre 1911 y 1922) es inevitable pensar en los folletones de Louis Feuillade, tales como
Fantomas (1913),
Los vampiros (1915) o
Judex (1916), o en ilustres continuadores como Georges Franju. Es decir, el universo que refleja el film Adèle... no es novedoso, y también podría rastrearse hasta la novela
Belphegor (1927) de Arthur Bernède y, en especial, a su célebre adaptación televisiva de 1965, así como una versión cinematográfica más reciente, realizada en 2001 por Jean-Paul Salomé, y que se saldó con un rotundo fracaso, pese a no ser nada despreciable.
En todo caso, pese a todos estos antecedentes, Luc Besson no puede decirse que fuera el cineasta más adecuado para llevar a la pantalla estas aventuras. A nivel meramente de tono, cabe referir que el resultado está más cerca de la peor de las entregas cinematográficas de Astérix que de
En busca del Arca perdida (
Raiders of the Lost Ark, 1981), de Steven Spielberg, por poner el ejemplo que más pedía a gritos esta trama. Sólo que, mientras que las cintas de Astérix, mejor o peor resueltas, proceden de un referente en el campo del cómic en idéntico tono, con Adèle Besson ha tomado una aproximación chusca, con un lamentable sentido del humor del que ya dio muestras en su lejana opera prima,
Kamikaze 1999 - El último combate (
Le dernier combat, 1983), y que de nuevo tuvo plasmación en algunos pasajes de
El quinto elemento (
Le cinquième élément, 1997).
Lo que más llama la atención del film es la lastimosa dirección de actores que ostenta, donde hasta intérpretes procedentes de la Comédie Française aportan el mismo tono sobreactuado y gestual dentro de una labor de conjunto que recuerda a los programas infantiles que uno veía en tiempos pasados, y que ya entonces irritaba. Así, todos los personajes resultan particularmente desagradables, pese a su intento desesperado de aparecer graciosos, si bien la palma se la lleva la protagonista, que sencillamente es insoportable. Además, y tal como ya hizo Warren Beatty en su lamentable
Dick Tracy (
Dick Tracy, 1990), los rasgos caricaturizados del cómic los ha interpretado literalmente, en una contumaz muestra de falta de imaginación (salvo en el caso de Adèle, plasmada en la bella fisonomía de Louise Bourgoin, por un evidente motivo comercial), aunque en este caso el perfil de los personajes no alcanza el nivel de monstruoso como sí lo hacía la adaptación del clásico de Chester Gould.
En cuanto a los "chistes" que adornan el conjunto, estos más bien se apoderan por completo de la función, y puede decirse sin ambages que se trata de una parodia en el sentido estricto (aunque, insisto, el cómic no lo es en absoluto), pese a que, en realidad, muy poca gracia tenga, haciendo aparecer, por contraste, el humor de artistas franceses como Louis de Funes refinado y elaborado (en los créditos finales Besson se permite poner en los agradecimientos a Monsieur Hulot nada menos).
El nivel de producción es magnífico, y luce una fotografía espléndida y unos efectos especiales muy hábiles (salvo en los momentos en que Adèle monta en el pterodáctilo, que son más bien torpes) y puede decirse que es una película, a nivel técnico, muy conseguida. La dirección de Besson, sin embargo, se muestra muy convencional, y está elaborada meramente a base de tics estereotipados de lo que él entiende por cine, donde inclusive se permite meter planos en
time bullet, y con un guión que mezcla de forma deslavazada los álbumes en que se inspira (aunque aceptablemente fieles en la letra), sólo apta para seguidores del cómic original (y, sobre todo, de Besson). El resultado es una película tonta en el sentido más amplio del término, irritante e insufrible, que desaprovecha un material espléndido sobre el papel (nunca mejor dicho) para crear una obra megalómana y hueca, y totalmente falseada respecto a sus orígenes.
Aquí tenéis la crítica más adornadita:
http://www.pasadizo.com/index.php/component/peliculas/?view=peliculas&id=1908&type=sinopsis