Muy buenas, señores, noticias de Yowu Entertainment.
Y para variar, MALAS.
Han enviado un comunicado a los pocos que aún conservaban las prereservas de Zero no Tsukaima, Seiken no Blacksmith y Btooom!, que según sus promesas deberían entregarse a los interesados el día 30 de este mes, alegando que desde Japón les ponen trabas.
Según me comentan los afectados, han enviado un mensaje casi idéntico para cada edición, poniendo una excusa diferente para cada serie sólo como diferencia, y adjuntando una supuesta foto del diseño de la edición que no es otra cosa que el montaje de Photoshop que enseñaron tiempo atras, en otras palabras: NADA.
Por supuesto, la excusa de Zero no Tsukaima es la muerte del autor de las novelas, hecho que no ha impedido que en Estados Unidos, Australia y Reino Unido se hayan editado las tres primeras temporadas sin problemas y que huele a mentira a kilómetros.
La excusa de Seiken no Blacksmith es la absorción por parte de Kadokawa de la poseedora de los derechos que ellos adquirieron.
Por el momento, no he podido conseguir detalles de la excusa puesta con Btooom!
Ahora sí, las 3 coinciden en una cosa: afirman NO DISPONER DE LOS MATERIALES COMPLETOS PARA SU EDICIÓN en formato físico.
Esto nos hace entender que han estado tomando el pelo a la gente de mala manera, y que el material que habrían conseguido hasta el momento podría ser provisional, para su pase por streaming y avanzar con la traducción y el doblaje, pero no para sacar una edición física con la calidad adecuada.
El resultado final es que las retrasan SIN FECHA DE SALIDA, dan la opción de cancelación con devolución de dinero y ofertan a quien mantenga las reservas una copia gratuita de una de las series o películas que editen durante el año 2016. Eso si acaban editando algo.
Yowu Entertainment dijo haber entrado en una "nueva etapa" cuando se hicieron con las licencias de Arslan Senki, Seraph of the End, Time of Eve y Gangsta, pero las licencias anteriores, incluyendo la malograda Dance in the Vampire Bund, siguen interesando a muchos consumidores casi tanto o en algunos casos, más que las nuevas licencias, y el hecho de que suceda esta desgracia nos deja a más de uno con muy mal sabor de boca.
Desgraciadamente, esto no sólo es un palo para los consumidores de anime legal, sino que cara a Japón es un hostión en la boca que deja a los posibles nuevos licenciatarios españoles con un aura de desconfianza bastante reseñable.