Yo tengo la suerte de ser muy bueno con el inglés, así que no me importa en absoluto acudir al mercado internacional para mis adquisiciones.
El problema principal del mercado en España, si lo veis globalmente, no es sólo el tema de la piratería o algunos otros conceptos que habéis marcado en anteriores comentarios, sino que se trata de la propia mentalidad del español medio.
Vayamos por puntos, siempre según el punto de vista del español medio:
- Los dibujos son para niños.
- Los dibujos son para niños, así que si llevan temas adultos, como violencia, sexo o lenguaje malsonante, esas emisiones deben perseguirse, prohibirse y censurarse.
- Aunque me guste una serie de dibujos, no puedo permitir que nadie más lo sepa, ya que me tomarán por raro, así que mejor me lo descargo, lo veo y después lo borro.
- Si conozco a algún friki al que le guste el anime, lo primero que le digo es : ¿no eres muy mayor para ver esas cosas?
- Me da igual que el que haya escrito un artículo incendiario sobre el anime no haya visto una serie en su vida, confío en que es una persona seria y de palabra: ¡escribe en un periódico! ¿no es verdad todo lo que dicen?
- Mi párroco dice que esos dibujos son satánicos, porque incitan a los niños a hacer cosas malas y por eso debo repudiarlos y hacerles ascos.
- No me hace falta calificación de edad y prefiero que mis hijos vean cosas divertidas como Los Simpson o Padre de Familia antes que esas series llenas de violencia y sangre como la Bola del Dragón.
- Una serie japonesa siempre va a estar llena de chinos raros que no saben ni lo que dicen, prefiero ver cosas de más calibre como Sálvame o Gran Hermano, donde hay gente de verdad.
- Me gusta el anime, pero creo que la cultura es libre y gratuita, así que me lo descargo todo y me ahorro una pasta, que esos chinos están forráos ya.
- ¿Por qué sacan ahora esta serie que me he visto hace meses? Me quedo con el divx y santas pascuas.
- Y la frase por excelencia: "Soy fan nº1 del anime, tengo 4 discos duros y 4 bobinas de DVD llenitas de series"
Y sí, no me lo invento, todas estas frases son 100% verídicas y he sido testigo de ellas durante los más de 30 años que llevo viendo anime, así que me perdonaréis por no creer, en absoluto, que el problema del anime sea de ahora, sino que es un cúmulo de odio, hipocresía y del desconocimiento más absoluto el que nos lleva a esta situación.
Somos un pueblo extremadamente católico y partidista sumido en unas costumbres que no tienen nada que envidiar a las de principios de siglo, y eso está pasando factura a las generaciones que nacieron a partir de los años 70, entre las cuales se encuentra el grueso que creció con el boom del anime de los 80-90.
Un boom que entidades eclesiásticas, políticas y supuestamente éticas se dedicaron a perseguir e incluso criminalizar hasta que el pueblo quedó tan sumamente convencido que no ha habido marcha atrás.
Excepto para, claro está, los que seguimos consumiento anime legalmente conociendo la realidad de estos hechos, personas que decimos a la cara de la gente que despotrica contra el anime que no tienen ni idea de lo que están diciendo.
Por mi parte, sigo pregonando a los cuatro vientos lo mucho que me gusta el anime y lo maravillosas que pueden llegar a ser muchas de las historias que se me presentan, llenas de un sentimiento que muchas producciones occidentales desearían poder reproducir, pero ante ellos hay un enorme escollo:
unas mentes incapaces de abrirse a la maravillosa naturaleza del ser humano.