Saludos a todos,
Mi obsesión aparatófila se desencadena como objeto oscuro del deseo fetichista en los proyectores de Super 8 y de 16 mm.
He vendido varios para, sin tocar el sueldo, poder revolcarme como un jabalí en este nuevo charco de la proyección digital de DVD, Cine en Casa, etc... pero todavía conservo varios en perfecto estado de revista y de funcionamiento. Dispongo de muchos cortos de dibujos y de cine cómico, y aunque las calidades obtenidas con el videoproyector son con mucho superiores a las de los antediluvianos proyectores, la magia de poner la película y ver en el fotograma lo que luego ampliado por la lente atrapa la retina, sólo estos cachivaches lo permiten. Tengo para el Super 8 Elmo ST1200, Elmo ST800, Beaulieu, Bauer 600...y para 16 mm. sólo me queda un Elmo 16-CL. Están nuevos los condenados, despues de horas de trabajo de ajustes, engrase, limpieza, cambio de poleas por juntas tóricas y reparaciones. A los críos los sorprendí la otra noche con este Cinexin para mayores proyectando en campaña sobre un armario de su habitación...Sus caras son mi mejor premio de consolación por hacer pervivir la arqueología de la imagen; Altamira frente a la Capilla Sixtina. ¿Y qué es mejor?.En la caverna de mi infancia los proyectores fueron un anhelo nunca satisfecho, suplido con cajas de cartón recubiertas con papel de aluminio, con una bombilla dentro y una lupa en un tubo sobre la tapa...que funcionaba y proyectaba fotografías. ¡Larga vida a los recuerdos de la infancia, único momento digno del hombre, único soporte para ser un hombre, ...primera piedra del obsesivo-compulsivo-coleccionista de cacharros, donde luego nos encontramos desgajados en sus piezas y en sus ruedas que giran como el tiempo irreversible y circular¡