Dices bien, compañero.
Pero es que lo que comentas forma parte de la ley cruda impuesta por el mercado y como éste "configura" el pensamiento de las personas. Por otro lado, los fabricantes no son ajenos en absoluto a como se configura esta mentalidad y tienen muy presente que las cosas "entran por los ojos" antes que por los oídos. No es nada nuevo decir que más que grandes implementaciones tecnológicas y más que grandes "descubrimientos fantásticos", lo que encontramos es un cuidado excelso en diseños, formas, apariencias .... No sólo se venden artículos que tienen una determinada finalidad práctica, sino una función estética que, además, sirve para reforzar el ego.
Unos altavoces pro tienen una apariencia sobria -digo "sobria" como expresión dulcificada- que, conjuntamente con un precio contenido, establecido exclusivamente para que cumplan su función, causan de entrada la siguiente reacción en las personas: "huy, aquí hay gato encerrado", si cuesta esto y tiene este aspecto tan poco "cool", esto tiene que ser una cutrada apta sólo para frikis.
Bueno, el caso es que también se pueden conseguir altavoces que aúnen cierto diseño, calidad más que suficiente y funcionalidad a precios razonables. Y esto vale para prácticamente todo lo demás. Pero sólo vale como máxima cuando lo que se pretende es la finalidad última que cumplen esos aparatos. Si lo que se persigue es que, además de cumplirla, se produzcan otros efectos de índole personal y más ambiguos, pues no hay problema; con dinero se arregla todo. Se compra un AVR de tropecientos mil euros, con tecnología aplicable inexistente y que cuando se supone que vaya existir habrá otra diferente. Se compran las columna de hércules para que el espectro a 20Khz deje que se cuele un 0,0000002 despistado que sólo se oye en estado de meditación trascendental y se añade una fuente que decodifica hasta las pizzas, con tropecientos millones de bits. Y, además, se posee una auténtica obra de arte del diseño y la estética, lo cual, dicho sea de paso, puede ser muy satisfactorio para propios y extraños. Y se es feliz. Que es lo que realmente importa.