Más sobre Howard Blake y Flash Gordon. Transcribo esta entrevista de youtube, que creo que interesará por aquí.
ENTREVISTA A HOWARD BLAKE SOBRE SU COLABORACIÓN CON QUEEN EN FLASH GORDON
Daniel: Howard, ¿cómo terminaste colaborando musicalmente con Queen?
Howard Blake:
Bueno… esta es una historia muy, muy delicada. Pone nervioso a todo el mundo, especialmente a Queen. Pero la voy a contar tal como la viví.
Un día recibí una llamada de John Richards, el ingeniero jefe de unos de los principales estudios de grabación de música para cine. Me preguntó si estaba ocupado y me dijo que tenían un problema serio. Cuando llegué al estudio, había mucha gente reunida y la Royal Philharmonic Orchestra estaba sentada sin hacer nada.
Allí estaban Dino De Laurentiis y el jefe de uno de los grandes estudios, Paramount o MGM. Dino me dijo que Flash Gordon estaba costando 50 millones de libras, una barbaridad en 1981, y que no tenían música porque Queen —quienes se habían comprometido a escribirla— no había entregado nada utilizable.
Daniel: ¿No había absolutamente nada?
Howard:
Solo existía un minuto y medio de música improvisada por un asistente del grupo. Decía que podía encargarse, pero en realidad no sabía escribir música, y mucho menos orquestación. Lo que grabaron no encajaba y no servía.
Dino me preguntó si podía escribir la banda sonora completa para el lunes. Era jueves por la tarde. Le dije que ni aunque tuviera a Chaikovski, Beethoven y Gershwin trabajando conmigo lo conseguiríamos.
Daniel: ¿Y aun así aceptaste?
Howard:
Les dije que necesitaría como mínimo cuatro semanas. Dino protestó por el coste del tiempo perdido, pero al final aceptó. Me dieron tres semanas, aunque ni siquiera habían medido los tiempos de cada escena porque no tenían un montador de sonido. Perdí más de una semana esperando a que organizasen todo eso. Incluso el montador quiso irse de vacaciones y tuve que obligarlo a volver.
Pagaron a la orquesta para liberarla mientras tanto y yo me puse a trabajar.
Daniel: ¿Queen estaba presente?
Howard:
Sí, estaba todo el grupo: Freddie Mercury, Brian May y los demás. Brian me ofreció ideas y Freddie me dijo que tenía una melodía que quería que escuchara. Le pedí que me la cantara para anotarla y ver cómo integrarla.
Volví a casa y empecé a trabajar. En realidad solo tuve unos diez días completos de escritura real. Fueron días de trabajo absoluto, sin dormir, componiendo cada minuto de la película para una orquesta de 70 músicos. El manuscrito original lo tengo todavía; toda la partitura está escrita a mano.
Daniel: ¿Cómo terminaste ese proceso?
Howard:
Terminé la partitura el domingo a las cinco de la mañana. Llevaba cuatro días sin dormir. Estaba completamente agotado, pero también eufórico. Guardé la partitura en el coche y me fui a caminar junto al Támesis antes de ir al estudio a grabar el lunes.
Dirigí seis sesiones de grabación, dos por día durante tres días. Todo salió bien.
Cuando volví a casa el miércoles por la noche me encontraba bien… y no desperté hasta el sábado. Mi esposa intentó levantarme y no pudo. Llamaron al médico, que tuvo que inyectarme algo para despertarme. Me dijo que estar cuatro días sin dormir puede causar daño cerebral permanente y que podría no haber despertado nunca. Creo que Mozart murió por sobretrabajo en condiciones similares.
Añadí —en broma— que yo estoy hecho de una pasta más resistente.
Daniel: ¿Cómo fue trabajar con Queen?
Howard:
Muy bien. Me llevé especialmente bien con Freddie. Era sorprendentemente tímido y reservado fuera del escenario. También era muy musical: además de cantar, tocó sintetizadores en algunas partes junto a Brian Gascoigne y sabía tocar el piano. Mucho más músico de lo que la gente cree.
Daniel: ¿Y la melodía que él compuso?
Howard:
Era para la secuencia del viaje al planeta Arboria. Freddie había escrito los primeros compases y yo completé el resto. Acabó siendo una pieza conjunta entre los dos.
Daniel: ¿Y Brian May? ¿Alguna anécdota?
Howard:
Muchísimas. Después de terminar la película, Brian me llamó para decirme que habían montado la versión final de la banda sonora y quería que la escuchara. Vivía a pocas casas de mí, pero su equipo de música no funcionaba. Yo tampoco tenía uno montado por culpa de los niños. Lo único que tenía era un pequeño reproductor de casetes de Mickey Mouse de mi hijo de dos años.
Así que Brian vino a casa y acabamos los dos tumbados bajo la cama del niño, escuchando toda la banda sonora final de Flash Gordon en un reproductor de Mickey Mouse con un cable de treinta centímetros.
Le dije: “Esto es absurdo. Una película de 50 millones de libras y estamos oyendo el resultado final en esto”. Fue divertidísimo.
Daniel: Eso debería haber salido en la película Bohemian Rhapsody.
Howard:
Totalmente. Esa máquina debería estar en un museo.
Daniel: ¿Seguiste en contacto con ellos?
Howard:
Las sesiones fueron divertidas y todo sonaba genial, pero con el tiempo perdimos contacto. Participé en los eventos de aniversario, como la celebración del 30.º aniversario en la BAFTA en Londres. La sala estaba llena y el público recitaba de memoria líneas enteras de la película. En una escena famosa, todos repetían al unísono la frase sobre Houdini.
Fue increíble.