Hoy domingo por la mañana me ha llegado la cancelación del pedido on-line que había hecho a Media Market.
Eran menos de media docena de ítems, ninguno era novedad, ninguno llevaba más de un año en el mercado desde su lanzamiento, ninguno era una edición limitada, ninguno era una edición especial, ninguno estaba sujeto a bug o descuento desmesurado alguno, y ninguno de estos cinco ítems tiene problema alguno de abastecimiento desde sus correspondientes distribuidoras.
El pedido fue hecho el jueves a mediodía. El viernes por la tarde estaba "En preparación", y hoy domingo por la mañana se ha cancelado.
¿Motivo?
Falta de stock.
No hay nada que impida a Media Markt reabastecerse de dicho stock en un plazo razonable y asimilable al funcionamiento normal del mercado en España.
Pero, lo más llamativo, es que el viernes por la tarde estuviese "En preparación", y hoy figure cancelado.
¿Cuándo se supone que les comunicó la distribuidora que no tendrían stock? ¿El viernes a las 11 de la noche? ¿El sábado cuando no trabajan?
Resulta razonable y lícito entonces sospechar que la tienda on-line de Media Markt es un fraude, donde se atiende un número indeterminado de pedidos, y se cancelan por sistema otro número indeterminado de los mismos, de tal forma que, a los segundos -por ejemplo, cancelando hoy domingo- se les impide de facto haber acudido a la competencia en las condiciones existentes durante los días anteriores.
Teniendo en cuenta que cuando alguien realiza una compra, y llega a tramitar el pago, existe un contrato de compra-venta entre Media Markt y el cliente, y que la tienda lo rescinde unilateralmente saltándose -e ignorando- las implicaciones legales del mismo, podemos llegar a concluir que lo que hace -tantas veces- la tienda on-line de Media Markt es, simplemente, ilegal.
Luego cabría la consideración de intentar discernir si esto se hace involuntariamente, o de manera premeditada, como un instrumento de mercado destinado a atraer clientes con ofertas que de facto no siempre se materializan, al objeto de evitar que vayan a la competencia. Y, subjetivamente, dados los antecedentes, puede haber personas que piensen una cosa, y personas que piensen otra.
Al menos yo, subjetivamente, y sin otro indicio, y asumiendo la posibilidad de estar equivocado, no creo en las casualidades. Mucho menos cuando se repiten con una cierta frecuencia.