En la actualidad no se puede configurar un negocio de punto de venta de películas al igual que se hacía antes. El mero hecho de que existan varias decenas de miles de referencias en el mercado hace imposible no sólo tener todo en las estanterías, sino, en algunos casos, incluso dificulta poder combinar un stock renovado con un fondo catálogo productivo sin incurrir en ocupar un número de metros cuadrados excesivo que haga caer la rentabilidad de la tienda.
¿Cómo se asume esta situación?
Con un stock configurado con inteligencia, con una rotación alta, y, sobre todo, un servicio de pedidos y entrega suficientemente ágil, cómodo y fiable como para que el cliente llegue a confiar en la tienda con holgura, y sin perder la percepción de tienda física.
¿Es rentable? ¿Da beneficios?
Sí, da beneficios. Otra cosa es que ofrezcan un mayor o menor margen según la época, y, sobre todo, cómo afecta ese margen reducido en determinadas ocasiones al número de metros cuadrados que le dedicas frente a otras tipologías de producto.
¿Qué tipo de beneficios?
Económico, directo, rápido. El de siempre. Y sigue existiendo.
Pero, adicionalmente a esto, la venta de películas, juegos, discos, y otros productos análogos, ha mutado de ser un producto estrella, a ser un producto tractor; no puntero por sus márgenes, sino por atraer al cliente, y contribuír a cierta experiencia de compra. Un producto que cualitativamente se distingue por establecer una referencia para ir, o un lugar al que volver; promoviendo una imagen de tener de todo, fomentando pasear,ver, y tocar; ideal para ventas no planificadas, para atraer a determinado público. Un producto que no se va a conocer, sino a reconocer. La versión 2.0 de ese periódico con un margen mínimo y un esfuerzo nunca rentable pero cuya presencia atrae al cliente, esperando que lleve algo más.
No es lo que vender películas te aporta, es lo que no te aporta en su ausencia. Ese beneficio. Pararte a ojear películas, aún sin tener intención de comprar ninguna, y acabar viendo las televisiones o preguntando qué es eso del 4K. Preguntar por un disco, y pensar que quizá deberías cambiar de equipo, o que las neveras que hay detrás tienen una pinta formidable. Un contrapunto muy interesante a la vieja y obsoleta cultura del almacén de electrodomésticos.