Homo Cinefilus
Miembro284 mensajesdesde 2009
8 agradecimientos
A finales de los 70 el cine de terror había llegado a su cima en cuanto al terror puro y duro, y el cine gore (subproducto al fin y al cabo, a pesar de los incipientes éxitos) había logrado ya unas cuantas obras maestras. Era hora de explotar el filón de los psicópatas y de los zombis, así como el filón (aun no explorado a fondo) del espectáculo gore, es decir: las pelis donde las tripas, las sangre y los descuartizamientos eran el principal argumento y casi la única excusa para hacer que la gente fuera al cine a ver la peli de turno.
Si durante los 70 los fans del cine de terror se habían convertido en adictos de las sensaciones fuertes, de la sangre, de los zombis y los psicópatas...en los 80 las productoras y los cineastas les iban a ofrecer sobredosis en cantidades industriales para saciar su apetito y llenar las taquillas de dólares. Había nacido el CINE DE TERROR OCHENTERO.
¿Hablamos de ello?
Si durante los 70 los fans del cine de terror se habían convertido en adictos de las sensaciones fuertes, de la sangre, de los zombis y los psicópatas...en los 80 las productoras y los cineastas les iban a ofrecer sobredosis en cantidades industriales para saciar su apetito y llenar las taquillas de dólares. Había nacido el CINE DE TERROR OCHENTERO.
¿Hablamos de ello?