Nina Ivanovna
Miembro374 mensajesdesde 2021
1.521 agradecimientos
Nueva reseña:

Alvin Roberts (Lee Tracy) es un periodista de poca monta que comienza a trabajar temporalmente para el diario "Daily Express" en la columna de cotilleos. Pronto empieza a destacarse por su estilo mordaz y sensacionalista, lo que inesperadamente conduce a que las ventas del periódico se disparen, así como la fama del propio Alvin.

Sin embargo, la falta de escrúpulos de la que hace gala a la hora de conseguir y publicar sus exclusivas, le llevarán a poner en peligro su propia vida tras un encontronazo con una cantante (Isabel Jewell) que espera un hijo de un hombre casado (Edwin Maxwell), el cual resulta ser el líder de una banda de mafiosos.

Esta cinta dirigida por Roy del Ruth y basada en la figura del periodista de sociedad Walter Winchell, parte de una exitosa obra de teatro del mismo título que, sólo durante la temporada de 1932, llegó a representarse unas 115 veces en los escenarios de Nueva York. Es por esto que, casi inmediatamente, hasta cinco estudios de cine diferentes se mostraron interesados en adquirir sus derechos, siendo la Warner Bros quien finalmente se llevó el gato al agua por 66.000 dólares. Aunque la productora pensó en un primer momento en el por aquel entonces pluriempleado y mal pagado James Cagney para el papel principal, este finalmente se negó, por lo que los directivos tuvieron que pensar en una alternativa que pudiera estar a la altura de Cagney. Es entonces cuando el estudio recurrió a Lee Tracy, que en aquel momento venía de interpretar en Broadway la versión teatral de “The Front Page”, cuyo argumento también gira en torno al mundo del periodismo. Tracy era visto como una especie de doppelganger de la costa oeste de Cagney y, al igual que este, con su característico tono nasal era capaz de soltar las líneas de sus diálogos a velocidad de récord. Para acompañar a Tracy en el reparto, se recurrió a un buen puñado de intérpretes habituales en las filas de la Warner de aquella época:

Con un ritmo ágil, buenas interpretaciones y un guión cuajado de diálogos cargados de ingenio e ironía, la película nos ofrece una visión corrosiva de la prensa amarillista de aquel momento. Cabe destacar la escena en la que Alvin relata de manera vívida y sin escatimar en detalles morbosos, el momento en el que un reo condenado a muerte es ejecutado en la silla eléctrica. Huelga decir que, con la implantación del Código Hays sólo un par de años más tarde, un monólogo de este calibre hubiera sido terminantemente prohibido.


Alvin Roberts (Lee Tracy) es un periodista de poca monta que comienza a trabajar temporalmente para el diario "Daily Express" en la columna de cotilleos. Pronto empieza a destacarse por su estilo mordaz y sensacionalista, lo que inesperadamente conduce a que las ventas del periódico se disparen, así como la fama del propio Alvin.

Sin embargo, la falta de escrúpulos de la que hace gala a la hora de conseguir y publicar sus exclusivas, le llevarán a poner en peligro su propia vida tras un encontronazo con una cantante (Isabel Jewell) que espera un hijo de un hombre casado (Edwin Maxwell), el cual resulta ser el líder de una banda de mafiosos.

Esta cinta dirigida por Roy del Ruth y basada en la figura del periodista de sociedad Walter Winchell, parte de una exitosa obra de teatro del mismo título que, sólo durante la temporada de 1932, llegó a representarse unas 115 veces en los escenarios de Nueva York. Es por esto que, casi inmediatamente, hasta cinco estudios de cine diferentes se mostraron interesados en adquirir sus derechos, siendo la Warner Bros quien finalmente se llevó el gato al agua por 66.000 dólares. Aunque la productora pensó en un primer momento en el por aquel entonces pluriempleado y mal pagado James Cagney para el papel principal, este finalmente se negó, por lo que los directivos tuvieron que pensar en una alternativa que pudiera estar a la altura de Cagney. Es entonces cuando el estudio recurrió a Lee Tracy, que en aquel momento venía de interpretar en Broadway la versión teatral de “The Front Page”, cuyo argumento también gira en torno al mundo del periodismo. Tracy era visto como una especie de doppelganger de la costa oeste de Cagney y, al igual que este, con su característico tono nasal era capaz de soltar las líneas de sus diálogos a velocidad de récord. Para acompañar a Tracy en el reparto, se recurrió a un buen puñado de intérpretes habituales en las filas de la Warner de aquella época:

Con un ritmo ágil, buenas interpretaciones y un guión cuajado de diálogos cargados de ingenio e ironía, la película nos ofrece una visión corrosiva de la prensa amarillista de aquel momento. Cabe destacar la escena en la que Alvin relata de manera vívida y sin escatimar en detalles morbosos, el momento en el que un reo condenado a muerte es ejecutado en la silla eléctrica. Huelga decir que, con la implantación del Código Hays sólo un par de años más tarde, un monólogo de este calibre hubiera sido terminantemente prohibido.


































































