Consideras que...

Has empezado a escribir lejos del asunto que, se supone, te debería llevar a hacerlo; intentas distanciarte para adquirir perspectiva y asumir el pragmatismo que un japonés loco te recomendó. Vaya si fue un consejo, ¿eh? Realmente es una experiencia desagradable, demoledora, pero de ésta manera puedes mantener en coma tus sentimientos sin que sean dañados irreversiblemente una vez salgan a la luz. Si una vez creiste que la madurez consistía en asumir el precio a pagar en sufrimiento por alcanzar la estabilidad, ahora estás plenamente convencido; quizás no sea así, pero es una idea en la que apoyarse tan válida como cualquier otra.

Tampoco te encierres en ti mismo; quema la foto de la chica, borrala del listín telefónico, elimina las cosas que te recuerden a ella, pon tierra emocional de por medio; lo de intentarlo con otra está bien, pero ten cuidado no sea que busques un clon de la anterior y acabes como Jimmy Stewart en Vertigo, enamorado de un recuerdo o una sombra, convertido en una persona a medias intentando encontrar desesperadamente la otra mitad de si.

Te doy la razón en que alcanzar la perspectiva es dificilisimo, es como subir una montaña sin pico ni cadenas ni ropa adecuada, pero cuando te sientas en la cima y observas el paisaje, adquieres una rara capacidad de raciocinio y reflexión sobre ti y tu entorno: solo el hecho de subir hasta allí ya te demuestra que no dependes de nadie, que eres un ser completo por ti mismo, y puedes darte cuenta de que sentirse culpable no significa SER culpable.

Cuando no alcanzamos a comprender un hecho que nos toca la fibra a veces tendemos a pensar que deberíamos haber hecho algo que no hicimos y nos obsesionamos; craso error (pero humano), uno debe aprender a limpiar mierda cuando es él el que la produce, pero también a repartirla cuando no es suya, eso si, de forma ordenada y con cabeza. Y desde lo alto de la montaña se reparte mejor la mierda que hundido en el fango, porque allá arriba puedes ver cuanta cantidad hay, apreciar mejor su color y textura, pero sin tener que olerla todo el rato.

:ipon
 
Voy a dejar la mierda de hablar en segunda persona, que ya cansa.

Mi mierda ya está en su retrete; quizás no he tirado de la cadena aún, y el olor me persigue, y me he dejado zurrapa en los calzones y aún no se cuándo cambiarlos. O qué calzoncillos eligiré. Esto de las metáforas se puede volver muy desagradable.

El asunto está en que me tengo que desentender de que el resto de humanos acepten su mierda; es algo que no puedo controlar, no puedo convencer a nadie de que la acepte. Por una parte esa impotencia, el no poder escalar el muro que se construye y hacerle ver no ya su mierda, sino que ella misma tiene narices para olerla.

Pero hay una manera. Mis cualidades.

Siempre he creído que la cualidad de narrar historias puede abrir ojos, agitar conciencias sin llegar a inmiscuirse en la propia persona; tan sólo tocar los mecanismos adecuados para que reaccionen por sus propios medios. ¿Problema? Puede ser la juventud, la inmadurez, o sencillamente que no poseo esa cualidad: es como si quisiera escribir la Gran Novela Americana sólo para hacer reaccionar a una persona, y quizás sea ese el motivo del bloqueo.

Luego lo pienso y todo se limita a lo indescriptible, al hecho de que no tengo que seguir buscando respuestas racionales al subconsciente. Jamás me había sentido tan íntegro, y lo que no quiero es endurecerme al cincuenta por ciento. Nunca he perdido tanto, y me siento una mierda al pensar en ésto porque he perdido demasiadas cosas. Y a eso se limita, a la pérdida. El tiempo pasa, conozco a gente, tiro del carro hasta que me encuentre alguien (no creo en las búsquedas) que me ayude a seguir tirando de él.

Sigo creyendo.
 
Cuando has dicho eso de..."es como si quisiera escribir la Gran Novela Americana sólo para hacer reaccionar a una persona, y quizás sea ese el motivo del bloqueo"... me he emocionado.
:cry
Va a resultar que somos hermanos espirituales o algo así.
 
El asunto está en que me tengo que desentender de que el resto de humanos acepten su mierda; es algo que no puedo controlar, no puedo convencer a nadie de que la acepte.

Bueno, llegar hasta ahí ya es cojonudo. Ya sabes que no debes comerte todo lo que ha pasado, solo tu parte, y no hace falta que te atragantes con ella.

es como si quisiera escribir la Gran Novela Americana sólo para hacer reaccionar a una persona, y quizás sea ese el motivo del bloqueo.

Desde luego, eso nos pasa a todos en algún momento; a veces de forma realmente dolorosa. Pero debes asumir que aunque estés dispuesto a hablar, no tiene porqué haber gente dispuesta a escuchar, aún cuando estés cargado de razones, sea injusto, cruel, no tenga sentido y todas esas cosas: el mundo de los humanos no se mueve por la inteligencia o la lógica, sino por pasiones y arrebatos a los que el raciocinio intenta contener, pero no siempre con éxito.

Por eso te hablaba de aquel pragmatismo que a veces hay que asumir: si alguien no quiere escuchar, no quiere saber nada de ti, si ya has quemado los cartuchos del diálogo y empiezas a caer en el bloqueo... Pues solución práctica: sabes que no has hecho nada malo, o que si lo has hecho puede hablarse y haber enfado, pero sin escarnio; sabes que eres íntegro o que al menos eres medianamente consciente de tus virtudes y errores; y si sabes todo eso, lo has interiorizado y reflexionado, has intentado todo lo posible y nada ha funcionado... debes darte cuenta de que no te mereces pasar tanto mal rato, así que a otra cosa mariposa. Parece dificil, ¿eh? (es que lo es); y desde luego, es algo que se aprende con la edad.

Nunca he perdido tanto, y me siento una mierda al pensar en ésto porque he perdido demasiadas cosas. Y a eso se limita, a la pérdida.

Todo el tiempo que pasas lamentando lo que perdiste es tiempo que no empleas en darte cuenta de puedes haber ganado algo: experiencia, capacidad para encajar golpes, prudencia... En realidad, en algún momento dado, volverás a meterte otra hostia, pero si has reflexionado y cicatrizado, dolerá menos. O quizá más, quien sabe...

:ipon
 
Ahí está el asunto: eso que gano. Desde que pasó mi mejor amigo me lo ha hecho ver, y muchos otros. Ahora, lamento no tener ni la oportunidad de disculparme por muchas cosas del pasado.

Pero como bien dices, bien pasado está. Muchas gracias por ayudarme a relfexionar sobre ésto... eso y descubrir que Lao es mi hermano espiritual, que manda huevos tener a Tony Randall de hermano :P
 
El amor NO es eterno.
Afortunadamente, el dolor tampoco.
Sigue escribiendo.
 
No es por llevar la contraria sin más, pero... hay amores que sí son eternos (todo lo eternos, al menos, que nuestra condición humana permite).


EDITO para decir que, tras pensarlo un poco, me he dado cuenta de que también el dolor puede ser igual de eterno, ...lo cual es menos bonito!


:mutriste Ale!, ya me habéis deprimido.
 
Un año.
Hace un año
y parecen dos, o tres,
los necesarios para
que parezca tanto
y fue hace tan sólo
un año.

Hace un año
te tenía entre mi boca
y la pared,
y la pared era fría
y el contacto cálido,
y fue hace un año
cuando dentro de
diez, once, doce minutos,
los necesarios para
que parezca tan poco
y tan intenso, tan cercano,
tan lejos en el tiempo,
dentro de ese plazo de
futuro y pasado
caminaremos de noche.
Hacía y hará frío.
Hace un año.

Hace un año
nos meteremos en tu coche
en un parking, resguardados,
con el frío disipándose,
meciéndose en el calor
de ambos y la ciudad,
y aún más frío,
desangelada pasión.
Y seguirá como hace un año,
templado, flotando
durante otros dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, eternos años,
los necesarios para todavía recordar
que fue hace un año.

Hace un año
cuando me salvaste
aunque no lo quisieras,
o lo pensaras,
o lo creyeras.
En pocos, tres, dos, uno, cero minutos,
los necesarios para sacarme del abismo,
para recordar que existirán tiempos mejores
desde hace un año.

Hace un año.
Aún hace daño.
 
Un año y aún sigues así? tio planteate salir y conocer más gente, el poder q una chica tiene sobre ti es el q tu la concedes, ni más ni menos.
 
Lo hago. Al igual que no puedo olvidar.

Simplemente es el momento, y la confianza que tengo acerca del poder de la escritura. Catársis o melancolía, la ruleta de la fortuna; yo la giro y que sea lo que Dios quiera.

Afortunadamente, ayer fue catársis.
 
Maravilloso. Me encanta como escribes, Sargento.

Me siento identificadísimo (1 año y 8 meses por aquí...)
 
Re:

El poder de la escritura aumenta cuando sabes que los demás te leerán, porque tienes que hacer un estudio de ti mismo, una síntesis, hacer llegar un mensaje... que verás más claro cuando los demás te respondan, y para eso a su vez has de aclararte y plasmarlo mascadito. Es una característica maravillosa de internet: el autoconocimiento, el desahogo y la catarsis por escrito compartidos y desmenuzados desde otras perspectivas.

Va una reflexión: ¿Hasta qué punto una ausencia es irreparable? ¿Hasta qué punto el otro puede ser tan especial, tan único?

Dice el poeta:

Cuando ya no nos queda nada,
el vacío de no quedar
podría ser al cabo inútil y perfecto.


Dice la poeta:

No estoy sola
ni lo estaré jamás
me acompaña tu ausencia.
 
Esa es la eterna y necesaria duda, ¿no? La ausencia ahora es mía tan sólo. No hay más. Es un sentimiento que transmuta a sentido y surge cuando le sale de los cojones; en ocasiones molesto, en otras necesaria. No pienso evadirlo puesto que puede causar más daño; resulta bastante triste acabar el 2006, hacer repaso y ver que, en cierta manera, has provocado el mismo o peor daño. Tengo que conservarlo para no seguir jodiendo la marrana, por no tener que tomar medidas drásticas por tener a mi círculo querido fastidiado por mi culpa.

Maldito 2006, así se pudra.
 
Vaya, vaya, vaya. Parece que has vuelto a hacerlo. El sacarme, digo. Vuelvo a ser tu voz independiente de tí, y diría que independiente del resto. Si piensas que voy a hostigarte de nuevo estás muy equivocado, porque esa es la percepción equivocada que tienes cada vez que intento hablarte. Deberías procurar razonar mejor tus conclusiones, y no arrepentirte de sacarme de vez en cuando; quizás es lo más sensato que puedas hacer en esta situación.

Y no es que haya pasado nada especial. Bueno, sí, que por casualidades de la vida has vuelto a saber cosas, pequeños detalles, nada relevantes pero que van marcando un esquema en el cual todavía desconoces si estás incluido en él. O excluído, pero de alguna manera presente. No vayas por ese camino. Reincide y no funciona, y lo peor de todo; lo sabes.

El asunto es que sabes algo nuevo, y por nimio que sea es otro detalle de su existencia. Y sin saber bien por qué el motivo, te jode. No es nada enfermizo: aprendiste la lección y supiste ver el camino, pero por motivos que se escapan a tu propia comprensión conservas el hueco que dejó. Conservar un hueco, qué ironía. Y te rehaces como bien puedes, y resulta que todo reincide (u observas que lo haga): tu nuevo empleo hace que recorras el mismo camino de hace un año para otros menesteres (no hace falta especificar cuáles); amigos eternos de lengua perdida e improcedente, pero sin mayor culpa que la de ayudarte... y casualidades. Muchas, tantas que casi te hacen creer en el destino. Algunas resultan jodidamente enrevesadas, dignas del mejor cine negro: hasta trece cadenas de acontecimientos has llegado a sacar, desde su existencia hasta lo más profundo de tu ser, pasando por amigos, socios y hasta círculos de la NASA. Y no es coña, hasta yo te hice exclamar un "joder" cuando empezaste a juntar piezas.

Pero todo eso no dice nada, no tiene la sustancia de las canciones country. Que la realidad resulta más sorpresiva que cualquier ficción es un hecho, y no te pilla de nuevas. Lo que realmente te jode es ver que, tras luchas internas y escaladas, y caídas y de nuevo escaladas, escalar siempre; que después de todo eso veas que el hueco sigue ahí, con masilla de la barata y no con argamasa; de la que se derrite cuando te enteras de esos detalles y todo vuelve a empezar.

Te descubres de nuevo expendiendo una parte de tí al aire, puesto que nadie la recibe. Y "nadie" es alguien. Y ese alguien te considera nadie. Aire.

El cenicero se desborda, el hielo se derrite. Yo me iré a dormir y te dejaré en silencio durante toda la noche. Recuerda que tienes que madrugar, cabronazo.
 
Re:

Ya vendrán tiempos mejores. Tranquilo.

Las mujeres son así. Y nosotros no espabilamos. Y la siguiente, volvemos a engancharnos...aunque digamos que no y que no volveremos a tropezar en los mismos errores....pero lo volvemos a hacer. Incluso peor.

Escribe y desahógate...que lo de curarse....eso lo hace el tiempo. Aunque a veces sea mucho el necesario.
 
Y vuelvas a considerar que...

...cualquier cosa es posible; cualquier detalle, irrefutable muestra de algún suceso pasado o, Dios no lo quiera, por pasar. Lo consideras porque quieres convencerte de ello, y aceptar el azar como algo ya destinado. Son demasiadas señales durante mucho tiempo, demasiados faros en la oscuridad.
Pero los faros existen porque tú te creaste esa oscuridad. ¿O no estoy en lo cierto cuando digo que, de haber aprovechado más claros de luz, ahora no estarías preguntándonte sobre señales, guías y luces? ¿Has visto alguna vez una luz negra? En realidad es azul (blue en inglés, que también es tristeza, por si no lo sabías).

El caso es que la viste. Miento; estuviste con ella. Hablaste con ella, muchísimo sin llegar al demasiado... ¡lo sabré yo que soy tu voz! Y qué noche la de aquel día, como decían los otros. Qué maravilloso desahogo, el comprobar que el rencor se crea en el intermedio y no en el principio o el final de la obra. Que no existe, básicamente; que nunca existió, que jamás existirá y que, de disfrutar de una conversación como aquella de la misma manera, debería replantearme mi producción natural de endorfinas.

Has sido un gilipollas, y en este momento das gracias por ello. Todavía hay mucho que andar...
 
Y, a tu pesar, consideras que...

...has vuelto a caer y que la historia probablemente se repita, y qué gilipollas fuiste cuando me relegaste a un segundo plano en estos escasos -tantos como aquellos- meses en los que has vuelto con ella.

Y consideras también la posibilidad de que no todo está perdido, que no existirá un año de silencio como aquel pasado, que los mismo rencores no florecerán y que ahora estás ofuscado y no hablarás claro con ella.

Pero quieres decírselo.

Decirle que no es igual, que las lecciones del 2006 sirvieron de mucho y que no tiene por qué temerme; que aún se puede hablar, que respeto su silencio tanto como tiene que respetar mi derecho a existir. Estoy aquí, le digo callado. Puedes contar conmigo.

Han pasado pocas horas. No estás en posición de hablar, y el único cruce de palabras lo ha tomado como ofensa en vez de la sutil ironía que querías imprimir a las mismas.

No quieres más pozos sin fondo. No puedes seguir así. Ella lo ha intentado y ha tirado la toalla. No es tu toalla, chaval, no es tu toalla.
 
"Es menos vergonzoso ser traicionado por la persona amada que desconfiar de ella."
François de la Rochefoucauld
 
"Nunca escupirás sobre lo que has amado".
Norma de conducta de un caballero francés.

Ahora en serio: hay cantidad de chicas que valen la pena que en este momento están sin pareja: las puedes encontrar en cualquier parte.

Yo tengo un temperamento muy romántico, pero un día aprendí que la mejor manera de sanar las heridas de un desengaño amoroso no es mortificarse con el recuerdo de la amada; que ya es pura entelequia.

La mejor manera de sanar un mal de amor es encontrar a otra mujer que realmente se merezca que la ames.
 
Ahora mismo veo más factible estar una buena temporada solo, cuando pase la tormenta y me situe. Con ella he perdido la esperanza, aunque está claro que es un mundo extraño y cualquier cosa puede pasar... pero tener confianza en ello puede alargar la agonía. Demasiado.

Las últimas palabras que nos hemos cruzado han sido bajo una pose defensiva que ella ha adoptado. Que de un día a otro estés bromeando y, al siguiente, tengas que controlar tus palabras porque cualquier cosa lo acepta con ofensa me provoca una impotencia, una humillación interna que no existen palabras para describirlo, ni oídos que las escucharan de existir, ni mente que las comprendiera de escucharlas.

El año pasado me contuve muchísimo tiempo, todo un año de silencio porque tenía esperanzas de volver con ella. Volví. La historia se ha repetido. No quiero callarme, pero tampoco hacerla sentirse mal.

Ella me pidió ayuda para poder sobrellevar una relación; a cambio podría ofrecerme las razones del por qué se ha rendido. Pasar página y seguir. No creo que me lo conceda.
 
Con ella he perdido la esperanza

Ni se te ocurra volver a decir eso en mi presencia. Cada uno tenemos nuestros problemas y nuestros asuntos, y cuando nos pasa algo de este estilo no podemos encima quitarle la cruz a la otra persona y llevar nosotros dos.

Y más cuando la responsabilidad de una decisión o un sentimiento recae en los hombros de la otra persona.

Y más chungo es rendirse de forma total cuando quien ha fallado ha sido la otra persona, sabiendo que uno ha dado todo lo que quería, que es lo mismo que decir, todo lo que podía.

Y esto te lo pongo así para ir a juego con el post, pero en persona si hace falta mato una vaca a cachetás para demostrartelo :martillo
 
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