Al fin. Después de tantos años, tantas decepciones y tantas controversias (los escándalos ocurren principalmente en su otro chiringuito), el nepobaby tóxico ha aprendido que el principal problema de sus eventos es él, e inteligentemente ha obrado en consecuencia, cedido protagonismo y dosificado su presencia. Y en un giro meta, ha decidido hacer lo propio con los anuncios.
A sabiendas de que este año tenía algunas buenas cartas (de las de verdad), aunque no todas con el mismo peso o relevancia (obviamente) y otras tantas (la mayoría) más cuestionables o "alimenticias", ha decidido ubicar las mejores en una escala y posición muy convincentes en el evento y tirar de ritmo cuando necesitaba suplir calidades.
Así, superó todas las expectativas con ese inicio fulgurante. Verónica, Alien y Fumito ya justifican por sí mismos la existencia de esta suerte de eventos. Cuphead lo utilizó como dosificador. Blood Message afianzó las inmejorables sensaciones (Laufei tiene mucho que aprender de este tráiler) y Stranger than heaven, con su punto excéntrico mainstream con "famosetes" (lo único que de momento no me convence del juego pero sea ese todo el peaje), cerró un primer bloque casi inmaculado.
A partir de aquí la intensidad bajó un poco, porque no había presupuesto que mantuviera el nivel, y aún así ofrecieron bastantes juegos de nivel bastante aparente a los que no obstante intentaban investir de más presencia de la que realmente proyectaban. Haex (llega años tarde), Last Ronin (con la singularidad de que Platinum sin Kamiya es bastante menos interesante), un prometedor Gundam, Crossfire (que es muy aparente pero no deja de ser... ¿una campaña para un jugador en un título multijugador? ), Control 2 (que ya están sobreexponiendo demasiado, diría), Guild Wars 3 (MMO, de primer nivel, pero MMO), Star Wars Racer (que apunta bastante bien pero faltan vainas y sobran speeders), End of Abyss (que a mí personalmente me ha entusiasmado pero que es exclusivo de Epic en PC y sale en el octubre más convulso que se recuerda, lo que significa que va a pasar bastante desapercibido) y Virtua Fighter (más roster que mecánicas. Me dejó algo frío pero fue más culpa del tráiler que del concepto del juego).
A partir de aquí, sorteamos un valle con desniveles, cerros planos y cumbres pronunciadas. Lo que afirmaba anteriormente. Fueron muy inteligentes y certeros ubicando los títulos. Runescape meh, 1666 (exempleados de Ubi haciendo un Assassins wannabe con brujas -¿el Hexe que nos merecemos?- ), Saw de Bloober que acabó siendo el enésimo multijugador absurdo, Star Wars Zero Company (un XCOM de Star Wars siempre es un sí, pero los modelados hay que mejorarlos porque lo de Anakin no tiene perdón), Dawnwalker (mi juego más esperado a día de hoy, Nintendo al margen), Among Us (tocamos fondo), 007 (una misión con famosete. Me sobra) y la expansión de Monster Wild, que va a ser una barbaridad con la profundidad de un nuevo juego y que podría abrir o cerrar cualquier evento, de ese nivel hablamos.
Ya en el último tramo, seguimos con de todo un poco, pero la estructura es muy profesional. Swords of Legends (clon genérico: el videojuego, sería mejor título), Hot Wheels (me acordé de Calita y no apuntaba mal), Attack on Titan (juego que cubre la narrativa de la serie completa, cuidado aquí que este puede funcionar muy bien), Clutch (el Need for speed que quizás merecemos), The Wolf among us (secuela y remaster. Me pone dos, uno de cada), Stellar Blade (apabullante visualmente y capturado en PC. Calidad manda), Street Fighter 6 (con tres nuevos personajes que no le interesan a nadie y la bendita Tifa, que es un Win-Win de libro) y cierran con FF VII Revelation, última entrega del remake (que me importa menos y nada por cierto) y clausura día uno en todas las plataformas que quizás antecede lo que va a ser esta industria (Nintendo al margen) en un tiempo prudente en lo que a lanzamientos respecta, especialmente si los presupuestos de producción siguen incrementándose exponencialmente.
En conclusión, si hasta el Doritos puede aprender (y lo ha hecho), no es demasiado tarde para nadie.