Si los libros se te deforman es que tienes un serio problema de humedades, y necesitas algo más que saquitos de sílice.
Respecto a lo otro....
Vamos a ver. El objetivo es evitar que el lomo se doble todo a lo largo al usar el libro, ya que al abrirlo lo que debería pasar, como mucho, es que se combara en una curva perfecta.
Para prevenirlo, con todo libro encuadernado en rústica que acabemos de adquirir, y antes de abrirlo por primera vez, esto es lo que hay que hacer (es algo difícil explicarlo por escrito):
1. Apoyamos el lomo contra una superficie plana y dura (vamos, una mesa) y mantenemos el libro en posición vertical.
2. Mientras con una mano mantenemos sujeto el libro, con la otra lo abrimos, separando la portada y las primeras páginas (no más de 30), hasta apoyarlas en la mesa, y marcamos con los dedos sin miedo (aunque sin forzar si encontramos fuerte resistencia) en la parte interior para que queden bien separadas (como una L ).
3. Hacemos lo mismo por el lado de la contraportada.
4. Separamos otras 30 páginas del lado de la portada y repetimos el proceso, alternativamente por un lado y por el otro, hasta llegar al centro del volumen.
En ese momento tendremos el libro abierto de par en par, por la mitad, sin que el lomo se haya estropeado, y podremos abrirlo tranquilamente en el futuro sin temer que se nos doble. Lo que hemos hecho es flexibilizar el encolado. Eso sí, en libros con el lomo muy duro de pelar (esos que cuesta mantenerlos abiertos y en que el lomo se mantiene recto como una tabla de planchar) sería bueno repetir el proceso.
Si no lo veis clarito, puedo intentar hacer unas foticos...