Bueno bueno bueno... Después de un par de días metiendo caña a la consola sin parar, voy a dar mis impresiones
El jueves a las 20:30 me planté en Príncipe Pío para empezar a hacer cola. Menos mal que fuí pronto, a las diez la cola ya era enorme. Mientras esperábamos, unos chavales de Game se recorrían la cola tomando nota a todos los que estábamos allí para preparar el pedido y así poder despacharnos rápido. Qué buena organización -pensé-. Mientras tanto, charlé con el resto de freaks que hacían cola y jugué un poco al Mario Kart con otros freaks que se llevaron la DS.
En torno a las diez menos cuarto llegaron las famosas vecinitas.
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Eso de que en persona ganan mucho va en serio. En las revistas salen bien, pero en carne y hueso y a medio metro de ti están de cagarse. Uno de los momentos estelares de la noché fué cuando nada mas ponerse a posar, la morena le acarició primero el culo a la rubia de su izquierda, para luego sobárselo como a todos nos gustaría hacer, todo esto bajo mi atenta mirada, a menos de un metro. No pude contener mi alegría ante tan excitante acontecimiento, y me ví en la obligación de compartirlo con el resto de freaks, por lo que les grité (recordad, a menos de un metro de las golfillas) "¡¡Al loro como le está tocando el culo!!". La morena no se enteró, por lo que siguió a lo suyo, pero la rubia a la que estaban sobando me dedicó una mirada de odio profundo que nunca se me olvidará. Qué guapa se pone cuando se enfada...
La verdad es que la morena se podría haber cortado un poco y haber esperado a llegar al hotel. Claro que viendo esto, cualquiera se resiste:
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Después de unas fotos, empezó la venta de las consolas. Éste que veis aquí es el primer freak que compró la consola, después de hacer cola
desde las once de la mañana.
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Hasta ahora todo bien, pero pronto empezó el mal rollo. Los chavales que se pasaban antes por la cola tomando nota de los pedidos, se pasaban ahora para una función mucho menos agradable: largar a la gente. Al parecer, un error en la gestión hizo que no todos los asistentes (previamente citados por teléfono) tuvieran consola. Es decir, que avisaban a la gente por teléfono, confirmaban asistencia y luego no había consolas para todos. Hubo gente que hizo cola desde las cinco de la tarde y se tubo que volver a casa con las manos vacías, imaginaros la faena. Uno de esos chavales no se conformó con las disculpas y montó un pollo guapo, hasta que consiguió su consola.
Además de eso, lo tenían tan mal organizado que para atender a quince personas tardaban dos horas. Yo tenía unos quince freaks delante (quizá menos) y me fuí de allí a las doce. Vamos, que me lo pasé de puta madre, repetiré cuando salga Revolution, pero la gestión de Game fué lamentable. Además, nos llevamos algunos regalitos como la carcasa de PGR3.
Sobre la consola, pues nada que no sepais ya. Es una pasada, mejor de lo que esperaba. Ahora sólo falta que me compre un HDTV para disfrutarla como se merece.