Re: Recomendacion de libros, tematica: final humanidad
Houellebcq ha chantajeado a la editorial, o le paga la adaptacion de su novela al cine, que se va a rodar en España, o su proximo libro no lo sacan ellos. Le han dado los euros corriendo
http://www.elmundo.es/elmundo/2005/11/21/escorpion/1132562268.html
lo que me he reido con esa critica de arriba, q copio ya:
Houellebecq y la prepuciología:
Para hacer una crítica objetiva de la última de Michel Houellebecq, ‘La posibilidad de una isla’ (Alfaguara), creo que hay que tener en cuenta un dato crucial: todos los personajes masculinos de Houellebecq tienen polla y todos los femeninos, coño. Obviamente, esto sugiere un estrecho paralelismo entre los personajes de Houellebecq y la propia humanidad, a la que asisten curiosamente los mismos atributos, si bien los paralelismos se agotan en ese preciso instante. Porque la manera en que en la obra del francés enarbolan unos sus pollas y detentan las otras sus coños es el producto de una abducción del personaje por el órgano, siendo tal que podría decirse de semejantes personajes que a duras penas asoman la nariz ya sea por el glande o por la vulva. Mientras que en el caso de la humanidad el capullo y la almeja son considerados elementos que participan de algo más grande, como el aparato genital, el cuerpo humano o el carácter, en el caso de Houellebecq son los seres humanos quienes participan de una realidad húmeda o eréctil mucho mayor, descomunal, diríamos, que se consolida en el campo universal del restregón.
(Es inevitable que se considere marco adecuado de este derramar sin cuento el mundo de las sectas, en particular el de la elohimita, una especie de cienciología que conecta con la prepuciología de fondo de la novela).
Esta moderna perspectiva de las cosas es la que lleva al autor a hablar de "la sexualidad o, más exactamente, del deseo", a la inversa de cómo se había hecho hasta ahora fuera de los puticlub, donde el deseo era lo general y lo particular o exacto era la sexualidad. Pene y vagina brillan, pues, a la luz de esta visión no sólo como realidades terminales (nada hay más allá de ellos, como nada hay más allá del orgasmo), sino también como hechos inaugurales del conocimiento de toda realidad (sin pene o vagina no cabe siquiera aproximación a la realidad terminal del orgasmo). ¿Crisis tardoindustrial del sujeto occidental o crisis eyacular del prepucio sin usar? Aquí la novela se decanta y es valiente. Al menos en lo que concierne al varón. Enfrentado a la flacidez vergátil de su señera, a causa de los años, por ejemplo, o a causa de la proverbial penuria de oportunidades, el sujeto occidental se retrae y la industria lo eyacula con fuerza hasta hacerlo chocar con una crisis, pringándose históricamente.
Por lo demás, escenas diseñadas a la manera de una Corín Tellado y personajes tallados a lo Rocco Sifredi o Nacho Vidal, constatan lo que por otra parte ya se sabía: que el estilo literario de Houellebecq marca paquete.