Respuesta: El hilo de las compras Amarayescas (y no sólo éstas) de nosotros, los cole
Esos tubos black triniton son estupendos, y en efecto, muestran una imagen muy superior a muchísimas pantallas que se venden hoy en día. Yo en verano, por ejemplo, me veo un puñado de dvds en tele de tubo porque es lo que hay en la playa, y se disfrutan estupendamente, como siempre lo hemos hecho. Vamos, yo es que me veo pelis hasta en el Ipod o en el móvil, que siempre llevo volcadas unas cuantas para momentos oportunos. Cualquier sitio es bueno para verse una peli.
Eso sí, ten en cuenta una cosa, dvdcollector: como un día tengas que jubilar la sony de tubo y te veas obligado a comprar una pantalla plana, te vas a enterar a la fuerza de lo que es el anamorfismo. No vas a tener que investigar mucho, simplemente querrás tirar a la basura todos los dvds no anamórficos que tengas, ya lo verás.
En cuanto a la calidad de imagen de un dvd, pues es como todo. Si sólo ves un dvd malo, que no respeta el ratio, sin mejora anamórfica, etc, pues lo disfrutas porque es lo que hay. La pega es cuando de rebote compruebas que esa misma película la podrías estar disfrutando diez veces más si el dvd fuese bueno, y encima ese dvd bueno cuesta tres veces menos.
Y en cuanto a la imagen que respeta la intención del director, pues más o menos lo mismo. Si no has visto la peli en cines o no la recuerdas en absoluto, pues ves el dvd y ya está. El problema es igual al de antes. Si vas al cine, ves una peli que te gusta, por ejemplo porque la fotografía te parece maravillosa con unos colores apabullantes, etc, y te compras el dvd para comprobar que no se parece en nada a lo que recuerdas del cine y que la fotografía está diluida, que se ve muy claro, o que los colores no resaltan, etc, pues es lógico mosquearse y pensar que "eso" no es lo que tu querías ver.
Imagina que vas a un museo a ver una exposición de un pintor que te chifla. Y al salir de la exposición, en la tienda del museo, venden un libraco con reproducciones de los cuadros que acabas de ver. Te gastas una pasta, te lo llevas a casa, y cuando te sientas para disfrutarlo y recordar lo que viste en la exposición resulta que las fotos que ahora tienes delante muestran algo totalmente distinto a la obra del pintor que acabas de ver y que tanto te gusta... No hay que ser experto o erudito para pensar que el que ha hecho el libro es un listo y que te la está colando doblada...