Respuesta: Fuga de Cerebros 2
Crítica de José Arce en labutaca.net. No hablo de ésta en concreto pero, en general, este tío tiene mucha, mucha coherencia y criterio a la hora de valorar. Es el único de los "catalogadores" (les llamaré así) del que me fío realmente. Luego está, por supuesto, la opinión personal e intransferible de cada uno, en la que todo tiene cabida. Faltaría más.
A ésta, desde luego, la deja fina...
"Propuesta que busca repetir el gran éxito comercial de su predecesora, lo más visto de nuestro cine en 2009. Aquella era artísticamente pobre, esta es aún peor. El mismo esquema, pero peor gusto si cabe para una comedia sin nada que aportar.
Alfonso (Adrián Lastra) tiene el mismo problema que tenía su hermano, Emilio (Mario Casas): se enamora de chicas preciosas que tienden a irse a estudiar al extranjero. Habrá que ir a por ellas… Lo más reseñable de “Fuga de cerebros” (2009) era su intento de clonar las comedias adolescentes norteamericanas, que presentan a puñado de perdedores y/o inadaptados sociales en entornos epicúreos en los que acaban triunfando de uno u otro modo; el resultado fue artísticamente desastroso, pero se convirtió en el gran éxito español del año. Así que, en un saludable ejemplo de sentido industrial del arte, aquí tenemos “Fuga de cerebros 2” (ver tráiler), aún peor que aquella. Que no se nos entienda mal, ojalá reviente el box office patrio y en un año o dos vuelva la cuadrilla imposible ─sic─, pero en términos cinematográficos la cosa ha salido muy mal. Muy mal.
«No es sudor, son escupitines». Como propuesta concebida para usar, exprimir la taquilla y tirar ─el rodaje se inició a mediados de junio y se estrena apenas siete meses después─, podemos pasar por alto una base argumental aún más irrisoria y fatalmente planteada que la de su predecesora, así como una ambientación que en ningún momento ─un puñado de planos aparte─ convence mínimamente de que la aventura transcurra en Boston. Pero lo que no se puede permitir es que el libreto de Curro Velázquez y Álex Pina sea tan abiertamente lamentable en su uso y abuso de recursos reiterados hasta lo extenuante ─y no seremos nosotros quienes reneguemos del humor grueso y escatológico cuando está bien utilizado─, sin estilo alguno y coqueteando con el mal gusto constante a lo largo de un metraje agotador, cerrado además de un modo tan burdo y atolondrado que sonroja al más avezado.
Carlos Therón, que salta al largo recogiendo el testigo de Fernando González Molina ─en plena concepción de “Tengo ganas de ti”─, demuestra ciertas maneras tras las cámaras pero poco puede hacer con el material que maneja, más aún si no tiene la más mínima ayuda desde una edición horrible ─esto ya le pasaba a la primera entrega─, una banda sonora descontextualizada ─ídem─ y un espectro técnico general tan descuidado que llega incluso a sorprender en su desfase general ─ídem─. La panda protagonista cabalga entre lo insípido ─Lastra, Pablo Penedo─, lo esforzado pero inútil ─Alberto Amarilla, Canco Rodríguez─ y lo lamentable ─Gorka Lasaosa─, aunque la culpa es del dibujo de sus personajes, no de los seres humanos que tratan de darles vida. Lo de Paula Prendes no hay por dónde cogerlo, eso sí; y Patricia Montero, pues bueno, ahí está. Como vean esto en Harvard, alucinan".